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Por: Sandra Cuffe.

Empresarios, líderes comunitarios, y otros habitantes de Río Dulce se están uniendo para respaldar a los pescadores artesanales de El Estor, y para denunciar los impactos que sufren a causa de las actividades mineras.

La Gremial de Pescadores Artesanales del municipio de El Estor hizo un bloqueo a inicios de este mes y paralizó por 12 días las operaciones de la Compañía Guatemalteca de Níquel –CGN- y la Compañía Procesadora de Níquel de Izabal –PRONICO- en ese municipio. Los pescadores exigen el cierre de la mina, y al Ministerio Público –MP- que investigue la contaminación del Lago de Izabal que aducen es provocada por la minería y por las plantaciones de palma africana y otros monocultivos.

Sus demandas han encontrado eco en Río Dulce, donde la economía depende del turismo.

“Nosotros como Comité de Turismo apoyamos este esfuerzo, o esta gremial de pescadores, ya que es el mismo mal, es el mismo daño que nos viene a perjudicar”, dijo Oswaldo Contreras, presidente del Comité de Turismo de Río Dulce.

El comité está integrado por empresarios, y están preocupados por el crecimiento de industrias en Izabal que dañan a los ecosistemas, tales como la minería de níquel, los monocultivos, y otros. Cualquier problema de contaminación en el Lago de Izabal fluye por el río hacia el Caribe, y las actividades mineras socavan la promoción de la región como destino ecoturístico, incluso por el mismo gobierno.

“Como Comité de Turismo apoyamos todo lo que tenga que ver con el tema de preservar nuestro medio ambiente. Esto ha venido a atentar contra nuestro medio ambiente también porque ellos en El Estor han hecho una destrucción con toda la montaña”, dijo Contreras.

CGN y PRONICO pertenecen hoy a Solway Group, un conglomerado ruso que reabrió en El Estor en el 2014 la mina de níquel, llamada acertadamente Fénix. Desde los años 1960 hasta su compra por Solway, el proyecto minero ha cambiado de manos entre las empresas matrices canadienses INCO, Skye, y Hudbay. Se ha vinculado por décadas con conflictos de tierra, represión, y asesinatos, sobretodo en perjuicio de las comunidades Q’eqchi’ en la región.

Cuando la empresa Exploraciones y Explotaciones Mineras Izabal EXMIBAL operaba la mina a finales de los 1970 hasta el 1980, el níquel se transportaba en barco por el Lago de Izabal y el río Dulce hasta Puerto Barrios. Desde la reapertura de la mina hace tres años, se transporta por carretera, pasando por el pueblo de Río Dulce.

“A nosotros el daño que más nos ha castigado o lastimado acá localmente es el tránsito de transporte pesado, porque aparte de la contaminación que dejan en el aire por el polvo que ellos van dejando en el camino, también ha habido heridos y muertos por la irresponsabilidad con que ellos conducen en todo ese camino”, señaló Contreras.

El transporte pesado que pasa por Río Dulce se debe a las operaciones mineras pero también a las empresas palmeras y otras industrias en la zona del Lago de Izabal y en el Petén. Las góndolas cargadas de níquel y demás furgones no sólo representan un peligro por los accidentes sino que también están dañando la red vial, denunciaron habitantes de Río Dulce.

“Eso es lo que nos está matando, esos transportes pesados que están pasando,” dijo Israel Barrientos, un transportista y el presidente del COCODE del Barrio San José de Río Dulce.

“La carretera, o sea el terreno donde está la carretera, no es apta para una carga demasiada pesada,” dijo.

Según Barrientos, las góndolas que transportan el níquel hacia Puerto Barrios pesan a veces hasta 50 toneladas, pero el puente de Río Dulce no está capacitado ni para 40. Por esa razón Barrientos y otros transportistas ven con buenos ojos el bloqueo que hizo la Gremial de Pescadores Artesanales del municipio de El Estor a inicios de este mes.

“La prioridad es de que ya no pasen esas góndolas por el territorio éste, que ya no pasen porque es demasiado. Eso es lo que estamos tratando de hacer,” señaló.

Para el sector hotelero y de turismo, tanto el daño a los ecosistemas como el paso del transporte pesado son problemas. Muchos hoteles están ubicados cerca de las orillas del río, debajo del puente.

“Podemos sentir que gran parte del problema es ruido, el ruido de los camiones, furgones, góndolas, que están usando frenos de motor,” dijo Daphne Becker. Nacida en Guatemala, es dueña de un hotel en la región y está formando una asociación junto con otros empresarios de turismo y otros sectores, dijo.

Debido al ruido, Becker espera unos segundos mientras pasa otra góndola. Mientras están reunidos para explicar sus preocupaciones y posturas los habitantes de Río Dulce, van pasando docenas de góndolas y camiones, y los frenos de motor que usan el puente se escuchan por todo el pueblo.

“La gente de la minera y también nuestros oficiales no están preocupados por nosotros,” manifestó Becker, y añadió que no está opuesta a la minería, sino a la minería irresponsable y a la destrucción.

Cuando pararon los pescadores las operaciones mineras por 12 días, regresó la tranquilidad a Río Dulce. Fue como cuando vino al lugar hace 27 años, dijo Becker.

“Hubo silencio como antes,” dijo.

Vino Becker y se quedó por la naturaleza, por el río, por los árboles, y todo el encanto que tiene la zona, pero la industrialización está afectando el sitio e impactando la economía de Río Dulce, que depende del turismo, tanto nacional como internacional, por tierra y por yate.

“Nosotros somos un pueblo turístico. No somos una zona industrial,” dijo Emilio Mendizábal, el presidente del COCODE de segundo nivel de Río Dulce.

El Estor sigue siendo un lugar pobre aunque no debe serlo, dijo. En cambio, Río Dulce se ha apostado por el turismo y ecoturismo, y ahora es una fuente de empleo y un motor importante en la economía del municipio de Livingston y más allá, dijo.

“Esta gente lo que está haciendo es empobrecernos,” dijo Mendizábal sobre la empresa minera.

Las preocupaciones y denuncias de Río Dulce sobre las operaciones de CGN, PRONICO, y Solway no son nuevas, pero no se les escuchan ni ha habido respuesta, señalaron los líderes y habitantes del lugar. Ahora siguen uniéndose más para amplificar las denuncias, y manifestando su apoyo a los pescadores de El Estor.

Los pescadores de Castillo San Felipe de Lara, ubicado en la embocadura del río Dulce con el Lago de Izabal, también se han unido a los reclamos de Río Dulce y El Estor. Al enterarse de los movimientos de la gremial en El Estor, unos 300 pescadores de San Felipe formaron una asociación.

“Desde que oímos que ellos estaban protestando, rápidamente nos organizamos y los apoyamos,” dijo Junior René Bac, el vocal primero del nuevo comité de pescadores de San Felipe.

Las operaciones mineras son una preocupación para los pescadores de San Felipe, pero también lo es el uso de agroquímicos en las plantaciones de monocultivos que rodean el lago, dijo.

“La formación del comité es para que nos escuchen, que el Lago de Izabal está siendo afectado por la compañía CGN, está siendo afectado por estas empresas que están aquí terrestres, que son la caña, el banano, la palma, y otras,” manifestó Bac.

“Nosotros hablamos pero no nos escuchan,” dijo.

Ya han luchado para que se pararan los trabajos de exploración de petróleo en Izabal que hizo la Shell hace años, y ahora los pescadores de San Felipe se han organizado para protestar la contaminación del lago y para apoyar a la gremial de El Estor. Desde San Felipe se apoya la demanda de la gremial para el cierre de la mina, afirmó Bac.

“Si se puede parar la compañía, que se pare. Eso es un punto muy delicado. Sin el lago, nosotros aquí los izabalenses no somos nada,” dijo.

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