Créditos: Nelson Chen
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Sanciones a las mineras rusas

Por Edgar Gutiérrez Girón

La sanción de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a las mineras rusas constituye un golpe indirectamente directo al régimen de Giammattei. Este las ha protegido a sangre y fuego. Y no es grauito.

En octubre de 2021 declaró estado de sitio en El Estor, y desató una brutal persecución contra líderes indígenas con el propósito de impedir que, a través de la consulta popular, las empresas quedaran fuera. Ante la resistencia pacífica, concentró el 20 por ciento de los policías -bajo mando militar- en una milésima parte del territorio nacional.

Dos meses antes, una nota de The New York Times y un minucioso reportaje de elPeriódico indicaron que, a inicios de mayo de ese año, Giammattei recibió, en su casa de Vista Hermosa I, una “alfombra enrollada llena de dinero en efectivo”: supuesto soborno de la minera rusa para construir su propia terminal de embarque.

(En enero de 2021, los representantes de la compañía comunicaron formalmente a la Empresa Portuaria Santo Tomás su interés de arrendar durante al menos 30 años un terreno de 150 mil metros cuadrados en el Arenal, que pertenece al puerto.)

Las denuncias sobre la presunta dádiva a Giammattei las investigó la FECI de Juan Francisco Sandoval, y por eso la fiscal general Consuelo Porras lo echó, y luego la FECI de Rafael Curruchiche lanzó contra el ícono de la acción penal anticorrupción tres órdenes de captura.

La OFAC (Departamento del Tesoro de Estados Unidos) le aplicó la Ley Magnitsky a la Compañía Guatemalteca de Níquel, la Compañía Procesadora de Níquel y Mayaniquel, subsidiarias del grupo Solway Investment, una empresa rusa que explota minas en Guatemala desde hace más de diez años. La OFAC detalla que los ejecutivos, Dmitry Kudryakov (ruso) e Iryna Litviniuk (bielosura), supuestamente dirigieron múltiples esquemas de soborno durante varios años, que involucraron a políticos y jueces, incluyendo “pagos en efectivo ilegales” a funcionarios gubernamentales.

A pesar de las denuncias de los diarios sobre presunta corrupción de la minera, y la publicación en marzo de 2022 -en una veintena de prestigiosos medios de Europa y las Américas- que revelaba las maniobras de la empresa que “extrae miles de toneladas de níquel de la reserva de la biósfera” de Izabal para “procesar en Ucrania” (Así se compra un Estado. Cómo una minera rusa corrompió todos los poderes en Guatemala. El País, 06/03/22), no había reacciones; hasta el viernes 18, a dos días de la inauguración del Mundial En Qatar.

La aplicación de la Ley Magnitsky al conglomerado de mineras no puede encuadrarse en las sanciones de Occidente al régimen de Putin por la invasión a Ucrania, pues están siendo afectados intereses de Bielorusia, Ucrania, Rusia y Suiza. Es más, ciertos bielorusos sostienen un lobby poderosísimo en Washington, que pudo haber hecho improbable el bloqueo de cuentas, bienes y relaciones comerciales de las mineras.

Viene otro juego, parece.

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