Guatemala en la encrucijada

COMPARTE

Créditos: Prensa Comunitaria.
Tiempo de lectura: 3 minutos

encrucijada

De en- y el ant. crucijada.

  1. f. Lugar en donde se cruzan dos o más calles o caminos.
  2. f. Ocasión que se aprovecha para hacer daño a alguien, emboscada, asechanza.
  3. f. Situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir.

Por Byron Garoz

La crisis recurrente que vive Guatemala desde hace muchos años se agrava y tiene perspectivas de agravarse aún más. El embate sistemático de los grupos corruptos ha ido en aumento, en particular desde que lograron la salida de la CICIG.

La pandemia les cayó como anillo al dedo, puesto que ésta provocó que las protestas sociales fueran muy limitadas en los últimos años. Esto no significa que no las haya habido, varias de estas protestas fueron reprimidas  violentamente por las fuerzas de seguridad del Estado.

Pero la virtualidad ha impactado negativamente en la organización y movilización en la USAC -por ejemplo-. Los estudiantes casi no se conocen, lo cual ha sido –junto a otros factores- aprovechado por los grupos que pretenden ejecutar un fraude en la única universidad pública del país.

El control que tienen los grupos mafiosos de la institucionalidad pública es casi total, el cual profundizarán seguramente con la próxima elección de Procurador de los Derechos Humanos.

Diversos factores han incrementado el malestar ciudadano: la confirmación de Consuelo Porras al frente del MP, el ataque sistemático a operadores de justicia honestos, la falta de información verídica sobre el uso de los millonarios fondos aprobados para contrarrestar los efectos de la pandemia, el pésimo manejo del subsidio a los combustibles aprobado por el Congreso de la República y que solamente ha beneficiado a las empresa importadoras y comercializadoras, y el fraude que pretenden consumar en la USAC facilitado por resoluciones judiciales que a todas luces benefician a Walter Mazariegos y su grupo.

La marcha del 21 y la manifestación del 23 generan cierto optimismo en cuanto a que pueda provocarse un nuevo ciclo de protestas y movilizaciones en el país. En el caso de la USAC, la toma del campus central, del CUM y del MUSAC (ciudad de Guatemala), el CUSAM (San Marcos), el CUNOC (Quetzaltenango), el CUDEP (Petén), CUNIZAB (Izabal) y CUNSUROC (Suchitepéquez) muestran como el rechazo ante el intento de fraude cobra más fuerza. La presión y atención se dirige al CSU quien deberá ratificar o no los resultados viciados.

En el ámbito político arrancó la carrera presidencial (en realidad desde el 14 de enero de 2020), perfilándose desde ya cuáles son las cartas que contarán con el apoyo de los grupos del bloque en el poder.

El ya logrado alineamiento del TSE y de las cortes para estos fines será fundamental para decidir previamente quiénes si podrán participar, pues al parecer continuará la práctica de aceptar denuncias espurias contra potenciales candidatas y candidatos opositores.

En lo económico el futuro podría no ser tan promisorio, aunado a la corrupción y saqueo de las arcas públicas el conflicto entre Rusia y Ucrania ha provocado un fuerte aumento en alimentos, combustibles, insumos químicos y otros. Sin medidas gubernamentales anti cíclicas el impacto negativo en la economía familiar será mayor.

Así las cosas, el pueblo -los pueblos- tienen la oportunidad de aprovechar la coyuntura y avanzar en la búsqueda de articulaciones y alianzas amplias que permitan lograr más cuotas de poder –y por qué no, ganarlo- en las próximas elecciones.

La tarea es compleja. Para los partidos políticos de izquierda implica abrir la mente, tener una lectura adecuada del momento político, tener claridad de que jalar cada uno por su lado hace la lucha más tardada y difícil, anteponer los intereses colectivos a los particulares, dejar de lado los protagonismos, caudillismos, egoísmos y diferencia basadas en que “aquel me dijo algo que no me gustó en una asamblea hace 25 años” o “aquella me cae mal pero no me acuerdo por qué”.

Por supuesto hay factores en contra que se han generado a lo largo de años y siglos que dificultan el avance: la desnutrición que provoca que las personas no desarrollen plenamente sus capacidades físicas y mentales; la alienación por siglos de influencia religiosa que provoca que los electores voten por personajes nefastos pero que tienen a Dios en la boca todo el tiempo; la desinformación provocada por los medios de comunicación vinculados a la alianza criminal y pacto de corruptos: Radio Sonora, Albavisión…

Pero debemos recordar que la sabiduría popular también nos dice que no hay peor lucha que la que no se hace y que la única batalla que se pierde es la que se abandona.

La encrucijada y la oportunidad están ahí.

COMPARTE