Congresistas de EE.UU. abogan por TPS para Guatemala y Centroamérica

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Créditos: Karolina Grabowska/Pexels.
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Paolina Albani

Un grupo de congresistas estadounidenses pidió al presidente de ese país, Joe Biden, la aprobación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Guatemala y la renovación del mismo para los migrantes El Salvador, Honduras y Nicaragua, una política que otorga asilo a quienes no puedan regresar a sus países por circunstancias extraordinarias, en un momento político en el que una corte federal de EE.UU. ha decidido dejar vigente el “Título 42”, una  política del gobierno de Donald Trump que expulsa a migrantes sin derecho de comparecer ante un juez, supuestamente para evitar la propagación de la COVID-19.

La propuesta, liderada por 83 congresistas demócratas y 1 republicano, fue presentada el 23 de mayo mediante una carta dirigida a Biden, por Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad; y Anthony Blinken, secretario del Departamento de Estado.

En la petición los políticos argumentan que el TPS “sería de gran ayuda para esas comunidades… y les permitiría apoyar mejor a sus familias en casa”, debido al impacto de los huracanes de noviembre de 2020 y los largos efectos del cambio climático, además de la COVID-19 que ha empeorado la inseguridad alimentaria y la violencia en los países de Centroamérica.

“La pandemia por la COVID-19 y los huracanes interrumpieron el flujo crucial de remesas hacia Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, las cuales juegan un rol crucial en la recuperación económica de la región”, se lee en la petición.

A los argumentos suman el incremento de los ataques en contra de la sociedad civil y los periodistas, debido a los cambios en las dinámicas políticas que acentúan las dificultades de los migrantes para regresar a sus países.

“Creemos que estas constituyen condiciones temporales extraordinarias que previenen a los connacionales de regresar con seguridad a sus hogares… EE.UU. debe de proveer refugio y protección temporal”, argumentaron los congresistas quienes insistieron ante Biden que el TPS sería una importante herramienta para abordar las causas de la migración de Centroamérica, ayudando a los países a incrementar el flujo de las remesas y ser un apoyo a los gobiernos centroamericanos.

Los congresistas también sugirieron que la designación del TPS vaya acompañada de una campaña “compresiva pero robusta” que ofrezca instrucciones claras acerca de la elegibilidad y la aplicación de los procesos, para evitar las migraciones masivas hacia EE.UU.

Tras el paso del huracán Mitch en 1988, Guatemala no optó a la protección como sí lo hizo Honduras y Nicaragua. Desde entonces, el TPS ha sido una petición insistente de parte de los gobiernos democráticos de Guatemala. Desde la administración del expresidente Óscar Berger hasta la de Alejandro Giammattei.

La petición de Giammattei se da un momento en el que EE.UU. se ha distanciado de Guatemala por los señalamientos de cooptación de las instituciones del país y la exhaustiva persecución a operadores de justicia anticorrupción, pero también porque el gobierno se ha negado a acatar las recomendaciones de los funcionarios estadounidenses para consolidar el régimen democrático como una solución para detener el flujo migratorio hacia el norte.

La petición del TPS para Guatemala y su renovación para los demás países centroamericanos se da en un contexto en el que la administración de Biden ha intentado anular la política de Trump llamada “Título 42” que ordena la expulsión de migrantes sin que puedan acceder a un proceso judicial, con el fin de evitar la propagación de la COVID-19, pero una corte federal de Luisiana ha emitido una orden judicial para evitar la suspensión de la política.

El TPS un asunto de voluntad política

Úrsula Roldán Andrade, coordinadora del área de migraciones y directora del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociohumanistas de la Universidad Rafael Landívar, fue consultada por Prensa Comunitaria respecto a la petición de los diputados y dijo que el TPS representa un alivio migratorio, pero que también es una compensación política por las promesas que el gobierno demócrata no ha cumplido a sus votantes inmigrantes, por ejemplo, el estancamiento de la reforma migratoria en el Congreso.

“Se opta por medidas transitorias que dan una cierta seguridad para que la población pueda trabajar tranquila, sin miedo a ser deportada y que pueda generar ingresos mientras está en esa realidad”, afirmó Roldán.

Ante la posibilidad que la petición de los congresistas sea rechazada por Biden y el Departamento de Defensa, debido a la tensa relación con Guatemala, y a que la relación diplomática entre ambos países no es la más positiva, Roldán señaló que el gobierno estadounidense también podría inclinarse a otorgar la protección para no castigar a la población.

“La población no es responsable de lo que sucede. Por esas razones se está yendo”, expresó.

Por otro lado, el TPS y el Título 42 no deberían contraponerse pues el primero estaría destinado a los inmigrantes que ya viven en EE.UU., mientras que el segundo se encarga de detener a los migrantes en la frontera y los deporta de forma expedita por razones de salud pública, dijo la consultora en temas migratorios.

Entérese más aquí:

El Título 42: El fracaso de Joe Biden y la continuidad de la política migratoria de Trump

Al final, la propuesta del estatus temporal de protección depende de un solo factor: “voluntad política”. EE.UU. concedió asilo a 2 millones de ucranianos por la guerra y Roldán piensa que Guatemala también podría verse beneficiada. Sobre todo porque al gobierno de Biden le conviene dar una solución, aun si es temporal, a los ciudadanos inmigrantes de cara a las elecciones intermedias con el fin de conseguir votos, concluyó Roldán.

 

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