Caso mujeres Achi: en las violaciones incluyeron a menores de edad, revela testimonio de víctima

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Créditos: Juan Calles
Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Juan Calles

Pedrina rememoró su niñez en la aldea Pacotzij, de Rabinal, Baja Verapaz, cuando tenía doce años. Recordó que ayudaba en las tareas de la casa y jugaba con sus hermanos, les gustaba jugar a la pelota; todo cambió cuando un día vieron llegar a las Patrullas de Autodefensa Civil,

La jornada de hoy inició con un desayuno de trabajo en el que los medios de comunicación pudieron hablar con las señoras del caso Mujeres Achi, estar con ellas en convivencia y escucharlas a viva voz. La actividad estuvo coordinada por representantes de la organización Impunity Watch quienes hicieron un reporte de lo avanzado en el caso hasta este 12 de enero.

Foto: Juan Calles

La audiencia inició a las diez de la mañana con un testimonio desgarrador, la señora Pedrina de Paz declaró frente al tribunal. Mientras avanzaba su relato el ambiente en la sala de audiencias se tornaba cada vez más pesado; algunas señoras sollozaban, los periodistas dejaron de fotografiar, las abogadas que defienden a los acusados veían su celular para aligerar la carga, pero nadie se quedó indemne ante el testimonio de Pedrina de Paz.

Foto: Juan Calles

Para dar su testimonio doña Pedrina rememoró su niñez en la aldea Pacotzij, de Rabinal, Baja Verapaz, cuando tenía doce años. Recordó que ayudaba en las tareas de la casa y jugaba con sus hermanos, les gustaba jugar a la pelota; todo cambió cuando un día vieron llegar a las Patrullas de Autodefensa Civil, PAC, llegaron y arrasaron con todo y con todos. Entraban a las casas, golpeaban a los hombres y mujeres, la familia de Pedrina creyó que no llegarían a su casa, no debían nada, no participaban en política, no tenían por qué temer.

Sin embargo, los patrulleros sí se presentaron; patearon la puerta sacaron a golpes a su papá, “falta la yegua” escucharon los niños que dijeron los patrulleros, se referían a su madre, la tomaron por el cuello, le arrancaron sus collares y la sacaron de la casa. Aún le dio tiempo para hablar a sus pequeños hijos y les dijo “cuídense mis niños porque nosotros ya no vamos a regresar”.

Después de unos minutos, los patrulleros entraron una vez más a la casa, esta vez solo estaban Pedrina de doce años y sus dos hermanos pequeños, Agustín y José, de diez y 9 años. Al niño de 9 años de un empujón lo lanzaron a un lado de la cama, ya que se encontraba abrazado a su hermana, después los dos patrulleros abusaron de la niña de doce años frente a sus pequeños hermanos.

Pedrina de Paz señala a Benvenuto Ruiz Aquino y Bernardo Ruiz Aquino ex patrulleros acusados en este juicio, de violarla y provocarle daños permanentes, “Estuve sangrando por dos meses, yo no sabía que me pasaba, mis papás ya estaban muertos y no sabía a quién pedirle ayuda”, declaró Pedrina.

Foto: Juan Calles

Buscaron a una tía, quien les ayudó a sobrevivir y cuidó de ellos como mejor pudo, su tía, Feliciana de Paz Manuel, también prestó declaración este día y confirmó los hechos que narró su sobrina frente al Tribunal de Mayor Riesgo A.

La señora Feliciana de Paz confirmó lo que momentos antes había declarado su sobrina y contó como las PAC masacraron a los habitantes de diferentes aldeas en Rabinal.

Mientras se escuchaba el testimonio de las dos mujeres, los acusados cabeceaban indiferentes desde el Cuartel General Mariscal Zavala, donde guardan prisión.

La jornada finalizó con la escucha de otros testimonios que quedaron registrados en archivos digitales, los cuales se ofrecieron como adelanto de prueba en este juicio. Entre los testimonios escuchados se encuentran los de las hermanas Margarita Alvarado Enríquez y Marcela Alvarado Enríquez, quienes además de narrar la violencia sufrida en sus comunidades a manos de los patrulleros, testimoniaron sobre su propia violación, acusando a Damián Cuxum Alvarado y Gabriel Cuxum Alvarado de violarlas, ambos guardan prisión y enfrentan juicio.

Brisna Caxaj de Impunity Watch, comentó que en este caso se muestra el uso de la violencia sexual como arma de guerra, que fue una táctica implementada por el Ejército de Guatemala para castigar a las comunidades que eran tachadas de ser apoyo de la guerrilla. “Pero también muestra la valentía y la determinación de encontrar justicia que tienen las mujeres Achi”, concluyó Caxaj.

En las próximas audiencias se espera que el Ministerio Público presente pruebas documentales y se escuche el testimonio de otras víctimas. Llevamos 40 años esperando justicia, antes nos daba vergüenza hablar de lo que nos hicieron, pero hoy estamos contentas porque ya estamos en audiencia, esperamos que ahora si nos hagan justicia”, dijo la señora Antonia Valey, otra de las víctimas que hoy enfrentan a sus victimarios en los tribunales del país.

 

 

Autoría y edición

Periodista

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