“Ya no tengo miedo”, Andrea Galicia rompe el silencio

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Créditos: Ruda.
Tiempo de lectura: 4 minutos

Por: Redacción Ruda

Las mujeres cineastas de Guatemala recientemente dieron a conocer en un comunicado el rechazo y repudio contra las acciones del director de la película “El ojo y el muro”, Javier del Cid por la violencia física y psicológica que ejerció en dicha producción.

Andrea Galicia, de 23 años, asistente de arte en esta película, comenta que el equipo que conformaba el proyecto era no menos de 30 personas y la minoría eran mujeres entre actrices, maquillistas y encargadas de vestuario.
En las ocho producciones donde ella ha estado, ya sea como voluntaria o participando, en ninguna se encontró con un director como Javier del Cid de “El ojo y el muro” que califica como una persona “pedante”.

La violencia que vivió Andrea también la vivieron varias personas de la producción “Mi incidente no fue el único que pasó, hubo muchos abusos con más gente. Incluso la señora encargada de mantenimiento lloró por el trato que recibió del director”, expresa Galicia.
Con jornadas de trabajo entre 16 hasta 18 horas, cuando las comunes son 12 horas en rodaje, en esta producción se excedió el tiempo. Los salarios eran demasiado bajos y no contaban con alimentos dignos para técnicos y demás equipo.

Tanto dentro como fuera del set de grabación Del Cid se comportó violento. “Él pedía las cosas de una manera muy mala, como capataz. Teníamos voluntarios y ellos recibían únicamente comida a cambio. Una comida que era un chuchito o un tiempo de comida de Q15, personas que estaban trabajando de gratis”, relata Galicia.

Por toda esa violencia, todo el equipo ya estaba cansado y molesto de las largas jornadas y el mal trato que recibían, es por ello que los directores de los distintos departamentos de la producción pidieron reunirse con el director, una reunión que se dio con alcohol, donde se llegó a acuerdos que no cumplió Javier del Cid.

Luego de esa reunión, parte del equipo participó en una convivencia, en ese momento Javier del Cid aprovechó para obligar a varias chicas a bailar con él. “Te jalaba agresivamente, ni te preguntaba ni nada. Fue un momento muy tenso”, cuenta Andrea.

En esa noche pasaron las agresiones más fuertes. Dos chicos que salieron de esa fiesta iban en moto y a media cuadra se cayeron. “Uno de los dos se lastimó la nariz y se quebró el diente. Con la ayuda de los demás subieron la moto a un carro. El director estaba demasiado tomado y se subía encima de los carros. Cuando llegaron al lugar para resguardar la moto. En ese momento veo (al director) que le empieza a tocar la nariz súper imprudente, tocándoles las heridas. Entonces yo me acerco y le digo que lo dejara y él se voltea y me empuja contra una pared, una y otra vez, somatándome contra la pared, de ahí me sostiene los brazos y empieza bailarme demasiado pegado, hasta que llegan otras dos personas que estaban ahí y lo quitan”, cuenta Andrea.

Este incidente marcó una gran diferencia en Andrea. “En ese momento no entendía qué había pasado, estaba muy molesta. Le dije al chico con el que andaba, que nos fuéramos”.
Otro compañero de Andrea también esa misma noche, fue parte de otro incidente por parte del director. Este lo ahorcó cuando le acompañaba en el carro.

Al día siguiente, Andrea fue llamada por el asistente del director para preguntarle si denunciaría lo que había pasado para parar el rodaje. “En ese momento entré en mucho pánico, porque era mi primera película haciendo arte y con el otro chico que (el director) había lastimado , trabajamos muchísimo como un mes y medio en toda esta parte de la preproducción. No quería dejar mi trabajo a la mitad. Pensé que no me volvería a llamar jamás. Me dio miedo. Además, si yo me iba también se iba media escenografía”, expresa Andrea.

Aunque hubo una “reunión para pedir disculpas” por lo sucedido con ella y el otro compañero que ahorcó Del Cid, realmente se usó el espacio para excusas. “Decía que él no era una persona violenta, realmente no fueron disculpas”, señala Andrea.

Andrea y el otro compañero hablaron para apoyarse mutuamente y terminar el trabajo. “Una película no la hace una sola persona, la hace un equipo. Como pasas tantas horas creas cierta familia con tu equipo de trabajo, todos los que nos quedamos fue para apoyarnos entre nosotros, no precisamente por el director. Porque después de eso no cambió nada, las horas siguieron siendo excesivas. La comida era malísima, en pocas cantidades. Eran unas condiciones horribles. Él siguió tratando mal a las actrices”, recuerda Andrea.

Después de esa segunda reunión, una de las actrices, se acercó a Andrea para consultarle lo que había pasado y se retiró del proyecto al saber la verdad. Una situación que usó el director para sacar a Andrea de su área de trabajo. “El director decidió que yo no entrará en el set porque le causaba ‘mala vibra’”.

Para Andrea Galicia denunciar este hecho públicamente es para alertar a más personas “Estoy diciendo esto porque sé que quiere trabajar en otros proyectos y va integrar personas que son sus primeras películas o estudiantes y no quisiera que esto le pasará a alguien más. No quisiera que se vea que estoy sacando provecho, ni que se vea afectado el resto del equipo. Ya no tengo miedo. Hubiera frenado las cosas en ese momento, pero no sabía cómo”.

Ante estas acusaciones la Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía (Agacine) se solidarizó con el comunicado realizado por las Mujeres Cineastas Guatemaltecas por la valentía de romper el silencio y agregó que realizarán una investigación a través de encuestas para mejorar la situación laboral del gremio.

La película “El ojo y el muro” se estrenó en Guatemala, el pasado 7 de diciembre en el Festival Ícaro, pero hasta el momento los organizadores no han hecho ninguna declaración pública sobre las medidas que tomarían luego que las acusaciones que existen contra Javier Del Cid. Solamente borraron la publicación de sus redes donde se anunciaba la proyección del estreno. Sin embargo aparece en la programación del festival en la sede del Teatro Bellas Artes.

Autoría y edición

RUDA surgió en 2017 entre reuniones e ideas del consejo editorial de Prensa Comunitaria bajo la necesidad urgente y latente de tener un espacio digital en dónde evidenciar, publicar y visibilizar las luchas de las mujeres.

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