Créditos: Estuardo Tunche.
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“Hay un problema de oferta, no de demanda, cuando ya tengamos muchos centros de vacunación, cuando acceder a la vacuna sea fácil para cualquier persona, aunque no tenga internet ni teléfono, se podrá analizar mejor ese rechazo, pero ahora no es ese el caso”, Oscar Chávez.

Por Luis Ovalle

El centro de pensamiento Laboratorio de Datos dio a conocer los resultados del análisis de la vacunación contra la COVID-19, en Guatemala, en los que sobresale que solo el 2 por ciento de las personas fallecidas en el período estudiado (julio, julio y agosto) contaban con el esquema completo de inmunización, la mayoría con más de 50 años.

Oscar Chávez, analista de la entidad, dijo a Prensa Comunitaria que lo importante es que se conozca que la vacuna es efectiva, sin embargo, lo que urge es ampliar la cobertura. En este momento no se puede hablar de una disminución en el número de fallecidos gracias a la vacunación, porque hace falta que se incremente la vacunación, indicó.

Durante junio, julio, agosto y septiembre, el número de fallecidos no disminuyó. Eso se debe a que solo entre el 13 y el 14 por ciento de personas tienen el esquema completo de vacunación. Lo que tenemos en este momento es una protección individual; las personas vacunadas tienen esa protección y menos riesgo de presentar un caso severo, pero a nivel nacional todavía no se ve ese efecto, dijo.

A decir del experto, por ahora no se puede hablar de que el rechazo sea el factor determinante para no vacunarse. El problema real es el acceso. Hay un problema de oferta, no de demanda, cuando ya tengamos muchos centros de vacunación, cuando acceder a la vacuna sea fácil para cualquier persona, aunque no tenga internet ni teléfono, se podrá analizar mejor ese rechazo, pero ahora no es ese el caso.

Chávez subrayó que no conocen de personas fallecidas por la vacuna, pero sí de efectos secundarios, aunque éstos no han sido mortales. Sin embargo, han tenido conocimiento de personas que se han ido a vacunar cuando ya tienen el virus, con la idea de que eso les pueda ayudar y unos días después fallecen por COVID-19, pero no ha sido por la vacuna.

El investigador de Laboratorio de Datos insistió que no es el rechazo a la vacuna lo determinante en este momento, sino la ampliación de la vacunación, aunque anotó que debe ir acompañada de una campaña de educación y comunicación.

Chávez puso como ejemplo el caso de Alta Verapaz, que según el Ministerio de Salud es uno de los departamentos con más centros de vacunación, pero también de los que menos dosis diarias aplican. “Ese es justamente el problema, no se trata de poner un montón de centros de vacunación, se debe acompañar con una estrategia de educación; enseñarle a la gente que se tiene que vacunar, que la vacuna es segura”.

Conforme más gente se vaya vacunando, más personas van confiando en la vacuna “si ya se vacunó mi hermana, mi primo, mi tío, mi amigo, bueno, me voy a vacunar yo”, dijo el especialista, al referirse al efecto dominó que provoca la ampliación de la inmunización.

La información del Ministerio de Salud Púbica y Asistencia Social, publicada por Laboratorio de Datos corresponde al período junio, julio y agosto, en el cual se registraron 3 mil 362 personas fallecidas por COVID-19. De esta cantidad, 57 contaban con esquema completo de vacunación, la mayoría con más de 50 años y algún tipo de comorbilidad.

Laboratorio de datos

Lo anterior significa que el 83 por ciento de las personas que perdieron la vida por el virus entre junio y agosto, no tenían ninguna vacuna y un 15 por ciento tenía solo una dosis.

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Los miedos que proliferan

Ixcán, al norte de Quiché, ha sido beneficiado con una importante cantidad de vacunas, sin embargo la población no ha aceptado la inmunización como se quisiera, Aracely Briones, directora del Área de Salud en el municipio, informó que hasta agosto habían recibido 63 mil dosis para cubrir a 49 mil 13 personas con esquema completo y aunque han coordinado con líderes comunitarios y religiosos, no se ha logrado el número deseado.

La funcionaria comentó que la gente tiene diferentes argumentos para no vacunarse, principalmente los adultos mayores, como que se les va a colocar un chip, que la pandemia tiene que ver con la corrupción y los quieren controlar, o que es el “sello de la bestia”, anotó.

Según la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Ana Leticia Chico, existe desinformación relacionada con las vacunas, que proviene de algunos pastores de iglesias que impiden que su congregación se vacune.

En algunas comunidades del municipio de Santa Cruz Barillas, al norte de Huehuetenango, hay personas que no creen en la existencia de la pandemia o piensan que se les va a inocular la enfermedad. La falta de información en el idioma materno también ha sido determinante en el rechazo, indicó un docente del lugar.

Lucas Jorge, presidente de la microrregión de Yichk’isis, de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, destacó que la gente, aunque quiere vacunarse no tiene orientación y desconoce el proceso. Además, la información llega por los medios de comunicación, en redes sociales y no en los idiomas maternos, indicó.

La información que se conoce de los distintos territorios, respecto al rechazo a la vacuna, corrobora el criterio de Óscar Chávez, de Laboratorio de Datos: Urge el incremento de la vacunación, no solo de los centros de vacunación, sino de las visitas directas a las comunidades más lejanas, acompañado de una intensa campaña educativa y de información, en los idiomas maternos.

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