Voces por un Estado Plurinacional frente a un sistema corrupto y depredador

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Créditos: Francisco Simón Francisco
Tiempo de lectura: 10 minutos

Por Francisco Simón Francisco 

En Guatemala las poblaciones originarias de los diversos territorios del país reconocen que desde la historia de la colonización en América Latina, fueron excluidos e invisibilizados por un Estado colonial. Posteriormente, con la fundación de La República, a partir de la Independencia en 1821, fueron sometidos a dinámicas de despojo y con el actual modelo de Estado democrático han vivido en condiciones socioeconómicas y políticas desiguales provocadas por la corrupción, la cooptación del sistema de justicia y la imposición de modelos económicos con carácter eurocéntrico y neoliberal.

Rigoberto Juárez Mateo, autoridad del Gobierno Ancestral Plurinacional de Huehuetenango reconoce que “la crisis política que vive el país no es la corrupción sino el sistema de gobierno que fue impuesto desde la invasión de América, en 1492, cuando los españoles salieron a buscar otras tierras para sostenerse económicamente. Entonces, despojaron a los pueblos la tierra, la identidad y los bienes naturales, es decir esta corrupción no es reciente sino histórica, se institucionalizó en el país desde el colonialismo producto de la invasión que también fue corrupción”.

Como consecuencia de estas realidades históricas, los pueblos y sus autoridades ancestrales apuestan por un Estado Plurinacional, como una respuesta intercultural y decolonial frente a este sistema, al que le denominan “fallido, vacío, inexistente y de fracaso”. Las poblaciones mayas así como los Xincas y otros pueblos reconocen ser dueños de estas tierras ancestrales que, por su condición histórica les ha pertenecido.

Sin embargo, el Estado actual les ha negado su existencia y no se les reconoce como sujetos de derechos en participación política; sus formas y sistemas de vida y posturas identitarias son cuestionadas. Solo existen como sujetos únicamente en procesos de elecciones generales. A través del sufragio universal, de ellos se benefician los políticos tradicionales que buscan llegar al poder del Estado.

De acuerdo a lo escrito y lo expresado por las propias autoridades ancestrales y organizaciones campesinas, el sistema de gobierno democrático que fue fundado bajo las lógicas del racismo, del despojo y como un modelo de desarrollo eurocéntrico, ha fallado y nunca ha existido para ellos. Lo que evidencia que el gobierno de turno dirigido por el presidente Alejandro Giammattei ha sido disfuncional para la sociedad guatemalteca.

Por ejemplo, el mal manejo de la pandemia de COVID-19 que llegó al país a mediados de marzo de 2020 ha cobrado la muerte de más 10 mil personas hasta la fecha. Sumado a este factor, el nulo apoyo que brindó el gobierno a la población en áreas rurales que fueron afectadas tras el paso de las tormentas Eta y Iota a finales de ese mismo año. De acuerdo al estudio Entre Tormentas realizado por un equipo de periodistas comunitarios y multidisciplinario de Prensa Comunitaria las dos tormentas dejaron casi 1.8 millones de damnificados, 61 muertos y un centenar de desaparecidos, 92 mil viviendas y 447 escuelas afectadas.

Lo más paradójico de esta debacle social fue que el gobierno no atendió las necesidades de las poblaciones. Al contrario aprovechó el silencio y el miedo social frente a la pandemia y las tormentas y utilizó al Estado para cometer actos de corrupción e impunidad como ha ocurrido con otros presidentes en otros periodos de gobierno, generando como resultado más empobrecimiento, violencia, migración y una profunda desigualdad socioeconómica en la vida cotidiana de las y los guatemaltecos.

Por ende se ha cuestionado la gestión del presidente Giammattei, que hasta el momento no ha reconocido el fracaso de su gestión pese a la insistencia de los pueblos originarios, que conscientes de la realidad histórica del país replantean y retoman sus propuestas políticas de vida con un Estado Plurinacional, que implica la reconfiguración de sus identidades y la reivindicación de sus derechos colectivos, que no son nuevas sino permanentes e históricas, las cuales nunca han sido acogidas ni reconocidas por el actual sistema democrático de gobierno.

La corrupción histórica el detonante para cambiar el sistema de Estado 

Sebastiana Par, autoridad ancestral del Consejo de Pueblos K´iche´ coincide con Juárez Mateo y agrega que la crisis institucional que vive el país por causa de la corrupción “es una de los síntomas de un Estado colonialista y patriarcal que se apropió del espacio de vida de los pueblos; los españoles llegaron al país para robarse la riqueza, luego nos dejaron a sus nietos para el control de los pueblos, ellos son los que gobiernan actualmente robando la salud, la educación y la dignidad de la ciudadanía”.

El Paro que tiene una connotación “Plurinacional” realizado el pasado 29 de julio en las distintas regiones del país fue el primer levantamiento de los pueblos desde la ruralidad y la diversidad territorial contra el gobierno en tiempos de la pandemia. La protesta social realizada en áreas rurales y urbanas fue acompañada con una propuesta política que se sintetiza en el planteamiento de un Estado Plurinacional ante la descarada corrupción y la apropiación del sistema.

El detonante de este levantamiento fue la destitución ilegal y arbitraria de Juan Francisco Sandoval al frente de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) el pasado viernes de 23 julio por la fiscal general del Ministerio Público (MP), María Consuelo Porras, la que se habría concretado a petición del presidente, Alejandro Giammattei, según lo confirmó el exfiscal en una conferencia de prensa, en la que reveló cómo Consuelo Porras ha cooptado el sistema de investigación en el MP al servicio del grupo denominado “Pacto de Corruptos” integrado por diputados oficialistas, magistrados, algunos empresarios vinculados con actos de corrupción y por el mismo presidente Alejandro Giammattei.

Sandoval declaró que a la fiscal general le incomodó que la FECI haya investigado al presidente Alejandro Giammattei que podría estar vinculado en tres casos de corrupción y otros actores políticos investigados por financiamiento ilícito y la cooptación de la elección de las cortes.

En otros medios de comunicación el exfiscal Sandoval ha declarado que el presidente “Giammattei es corrupto y tan corrupto es, que tiene tomado el Ministerio Público, una institución que debe ser autónoma y totalmente independiente; esto refleja en el país un ambiente de total impunidad”.

Los pueblos originarios y el Estado Plurinacional

“Esta crisis política provocada por un presidente corrupto y un Ministerio Público cooptado, ha generado un espacio para hacer de este país un Estado Plurinacional en donde haya organización y participación de los pueblos”, declaró Sebastiana Par del Consejo de Pueblos K´iche´.

¿Pero qué significa un Estado Plurinacional? A decir de Sebastiana Par para el Pueblo K´iche´ lo plurinacional se entiende como una mirada amplia en donde debe haber una posición y refundación política y económica de un nuevo Estado. Primero, ese Estado debe reconocer y representar los intereses de todos los pueblos: Maya, Xinca, Garífuna, Mestizo y de las comunidades. Segundo, para que haya un gobierno plurinacional tiene que haber una Asamblea Constituyente que busque el buen vivir, reconocer las identidades y los territorios, así como la postura política de las mujeres en la participación y toma de decisiones para la autodeterminación de los pueblos.

Sin embargo, la autoridad del Consejo de Pueblos K´iche´ considera que frente a esta propuesta política de Estado debe darse un mejor nivel de participación y organización desde las comunidades y diversas nacionalidades.

Par concluyó que “la sociedad tiene que ver cómo este Estado neocolonial no funciona para la mayoría, una dictadura que nos está matando como pueblos, y una de las consecuencias es la corrupción, pero es un síntoma pequeño de toda esta estructura que no sirve, por lo tanto debe actualizarse desde abajo y por el consenso de los pueblos, ya sea saliendo a las calles o tomando conciencia social desde las comunidades”.

De acuerdo con Rigoberto Juárez Mateo, de la Autoridad Ancestral Plurinacional de Huehuetenango, plantear un Estado Plurinacional en una coyuntura política significa que hay “Estado que aún no existe”.

Juárez Mateo señaló que los pueblos originarios deben primero autoidentificarse desde la colectividad y la familia, reconocerse como naciones originarias con un territorio definido para un Estado Plurinacional.

“Este nuevo Estado debe representar a las distintas nacionalidades que hay en los territorios. Pero esas nacionalidades primero tienen que reconocerse como tal. Para que haya un Estado Plurinacional es fundamental hablar de la nacionalidad, es decir la forma de autoidentificarse porque si no se demuestra esa autoidentidad por más que hablamos de la plurinacionalidad no vamos a lograr nada, tiene que ser una propuesta basada en una realidad no una idea en discurso”.

“Esa autoidentidad se tiene que construir en la colectividad y en la familia. Entonces, entendemos que somos parte de una Nación originaria”.

Para Rigoberto Juárez es fundamental construir un Estado Plurinacional porque hay pueblos claramente definidos, “porque hablamos nuestros idiomas, tenemos indumentarias, contamos con nuestros propios sistemas de salud, educación y un sistema de administración de justicia. Además de nuestras formas de pensamiento y producción con territorios definidos, entonces decimos que sí hay nacionalidades”

Además resaltó que no debe haber un pueblo mayor que el otro, aunque el otro es menor pero las mismas calidades y nacionalidades serán las mismas. “Porque si no estaríamos aplicando nuevamente la exclusión, debe prevalecer las calidades de esas nacionalidades”.

¿Cómo llegar al Estado Plurinacional?

Para Rigoberto Juárez “si hay autoidentidad en una población, no necesitamos salir a las calles para el reconocimiento de nuestra plurinacionalidad. Un Estado Plurinacionalidad funciona a partir de la apropiación de la autonomía y la autoidentidad”.

A decir de Juárez Mateo, para llegar al Estado Plurinacional, lo primero que hay que hacer es cambiar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, porque desde el Congreso se convoca a la Asamblea Plurinacional Constituyente, pero ese órgano debe estar representado por las distintas nacionalidades”.

Para Alída Vicente autoridad de la Alcaldía Indígena de Palín, Escuintla, el proceso de un Estado Plurinacional tiene que pasar por cuatro etapas: Primero, plantearlo desde el plano legal a nivel constitucional, en donde haya participación de las autoridades ancestrales, “cambiar la actual Constitución que está solo para reprimir y excluir al pueblo”.

Segundo, la articulación de los pueblos en un dialogo conjunto y diverso, incluso de fuerza y de consenso, que representa todos los intereses de las nacionalidades “pero a través de las autoridades ancestrales en primera instancia, porque tienen el papel histórico comunitario y no desde una mirada de un líder social o de una ONG”.

El tercero, el más importante, es por la vía social, la movilización “porque si no hay movilización el proceso de lo plurinacional no cambia y no avanza”. Vicente hizo referencia a la Revolución del 44 para explicar la importancia de las movilizaciones para un cambio social “la revolución no se logró estando sentados tampoco durmiendo, se logró saliendo a las calles protestando con propuestas políticas de cambio, la fuerza está en la colectividad desde lo comunitario y con una fuerte presión social”.

Pero el Estado Plurinacional tiene que reconocer la jurisprudencia indígena, es decir en las máximas cortes o sistemas de justicia tiene que haber presencia de lo indígena para dar justicia de acuerdo a las cosmovisiones de las nacionalidades.

Para la Autoridad Indígena de Palín, “lo plurinacional” se entiende a partir de “reconocer que hay varios pueblos y nacionalidades representadas por nuestras autoridades ancestrales, con nuestros idiomas en diversos territorios, con nuestras formas de organización y con una propia economía de sostenibilidad plural y social desde las comunidades, pero el problema es que estamos metidos en un Estado que nos invisibiliza, luego nos oprime y reprime porque no sirve, está diseñado hace 200 años a los intereses de la oligarquía, que se creen los patrones”.

Propuestas de Estado Plurinacional desde las organizaciones campesinas y ancestrales 

La exclusión histórica de las poblaciones originarias de este país nos remite a cuestionar la fundación del Estado guatemalteco denominado República, que se construyó en 1821 bajo las dinámicas de racismo, la esclavitud y las opresiones contra los pueblos. Ese modelo de Estado invisibilizó y negó la presencia de las poblaciones Mayas, Garífunas y Xincas y representó únicamente los intereses de la clase alta de los blancos y los criollos y condicionó la apropiación de la tierra y la libertad para los pueblos indígenas. 

Guatemala está punto de celebrar los 200 años de su Independencia pero las poblaciones aún viven en condiciones políticas y económicas desiguales. En la actualidad persisten los rasgos del colonialismo basado en la acumulación de la riqueza a costa de la imposición proyectos extractivistas como son las hidroeléctricas, la minería y el monocultivo, sin el consentimiento de las poblaciones, porque existen leyes atractivas para el poder económico y un sistema que permite a los gobiernos actuar con impunidad. Asimismo, el sistema de justicia que ha sido cooptado permite a los sectores políticos, militares y empresariales obtener poder y limitar las oportunidades de vida a todos los sectores de la población.

La propuesta política de los pueblos frente a este modelo de Estado fallido, es la de un Estado Plurinacional construida a través de una Asamblea Nacional Constituyente basada en el buen vivir, el reconocimiento a la identidad, las formas de organización, pensamiento y lógicas de vida. Este planteamiento no es nuevo, ya es histórico pero no reconocido.

Para los sectores indígenas y movimientos sociales, no basta con exigir la renuncia del presidente Giammattei y de Consuelo Porras del MP, aunque forma parte del proceso. El problema del país no es la corrupción sino el sistema y el modelo de gobierno instalado en el país desde la época colonial bajo mecanismos de autoritarismo y exclusión, de acuerdo a lo que han escrito tres organizaciones: la Coordinación y Convergencia Nacional Maya Waqib´ Kej (2015), el Comité de Desarrollo Campesino -CODECA- (2016) y el Consejo del Pueblo de Occidente -CPO- (2021).

Según Waqib´ Kej, para la transformación del país debe haber entre el Estado y los Pueblos indígenas una relación en donde se vean reflejadas las propuestas y demandas; que propicie una real participación de los pueblos en la toma de decisiones, en las representaciones y en las relaciones de poder para avanzar hacia lo Plurinacional y en donde se practique el buen vivir como base fundamental de las relaciones humanas.

“Para lograrlo debemos construir nuevas relaciones en la sociedad, cambiar y crear leyes que beneficien a nuestros Pueblos, y debemos contar con una nueva Constitución que refleje la conformación diversa de la Nación y sea respetuosa y defensora de los derechos humanos”, escribe Waqib´ Kej.

Proponen que ese nuevo Estado debe reconocer el derecho histórico que asiste a los pueblos a la tierra y el territorio por ser el espacio de vinculación directa con las cosmovisiones como fundamentos para establecer sus identidades.

Para CODECA, una organización que apuesta por una democracia popular, asume que la propuesta de un Estado Plurinacional surgió desde el campo con la voz del campesino y de las mujeres. La organización entiende que hay exclusión de las mayorías en un Estado gobernado por la incapacidad intelectual y controlado por el sistema de poder económico, en donde se institucionalizó el racismo y el machismo contra los pueblos indígenas, negros y mujeres que fueron sometidos al despojo de su identidad.

Definen a la corrupción pública como un hecho sistémico, que no se logra controlar encarcelando a funcionarios corruptos sino cambiando el sistema actual.

En consecuencia, plantean que los propios pueblos sean los actores de base para la discusión de nuevas legalidades de gobierno y de Estado por medio de organización social y lucha política. Para ello se necesita de un Estado Plurinacional con características democráticas, populares y descentralizados, incluyendo a todas las culturas y nacionalidades mediante la autonomía territorial y con oportunidades equitativas con una sola autoridad estatal y plurinacional buscando el buen vivir.

Entienden que el Estado Plurinacional es la voluntad que los pueblos tienen para tener sus propios gobiernos y hacer sus propias leyes, con la finalidad de garantizar derechos y oportunidades a sus habitantes, y construir el bien común. Lo plurinacional reconoce y garantiza los derechos colectivos e individuales de todos los pueblos por igual y busca el bienestar general y la convivencia pacífica e intercultural.

Finalmente, para el Consejo del Pueblo de Occidente, existen cuatro pactos necesarios para la construcción de un Estado Plurinacional mediante la articulación de la lucha política y el reconocimiento a los pueblos indígenas como naciones que fueron invadidas, despojadas y esclavizadas a partir de un Estado Colonial en 1492.

El primero basado en democracia comunitaria, participativa, representativa y plurinacional. El segundo que refiere a la economía plurinacional y de interés público social. El tercero en la cultura plurinacional y finalmente la justicia plurinacional.

Para el Consejo del Pueblo de Occidente, con el Estado Plurinacional se busca justicia para la libre determinación de las poblaciones, salvaguardando la madre tierra y el territorio como sujetos de derechos, respetando las identidades, el sistema de salud y educación de cada pueblo.

Es decir, un Estado que propicie condiciones para la dignidad y el buen vivir y que garantice la práctica de los derechos individuales y colectivos de mujeres y hombres Mayas, Xincas, Garífunas y Ladinos/Mestizos y libertad para cada uno a decidir sobre las prioridades de su vida colectiva.

 

Autoría y edición

Periodista, forma parte del equipo de investigación Entre Ríos e investigador universitario en la Universidad de San Carlos De Guatemala USAC

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