Unas 840 personas migrantes fueron expulsadas de México a Guatemala sin información o apoyo

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Créditos: Foto de migrantes en Casa del Migrante.
Tiempo de lectura: 5 minutos

Por Lourdes Álvarez

Desde el miércoles 11 de agosto, diversas organizaciones de derechos humanos y casas de protección social han elevado las alarmas humanitarias porque a varios puntos fronterizos de Guatemala con México, han llegado por lo menos unos 12 autobuses con 840 personas migrantes que habrían sido deportadas sin seguir los procedimientos establecidos en acuerdos internacionales, sin ofrecerles información adecuada y violentando su derecho a la solicitud de asilo.

El viernes 13 de agosto, según se informó hoy, la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) llevó a cabo la verificación de un grupo de personas migrantes en la frontera El Ceibo, en el departamento de Petén, Guatemala. Entre los hallazgos se encuentra que no hubo coordinación entre las autoridades migratorias de ambos países y las personas migrantes no contaban con alimentación y un lugar dónde pernoctar.

Solo entre el 11 y 12 de agosto, la PDH observó el ingreso al país de 12 autobuses con 70 personas aproximadamente en cada unidad.

La PDH dijo que en la frontera El Ceibo no se logró obtener información de las autoridades de México, respecto a la cantidad de personas que fueron expulsadas, entre migrantes de origen guatemalteco, hondureño y salvadoreño.

Según el Instituto Guatemalteco de Migración, 23 mil 706 personas guatemaltecas fueron retornados desde México vía terrestre al 12 de agosto de este año; el año pasado se reportó a 13 mil 484 y en el 2019, fueron 71 mil 430.

Expulsión y abandono, las políticas de EEUU y México

Según el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano (COMDHSM), desde el 9 y 10 de agosto pudo verificar que llegó a Tapachula, Chiapas, un vuelo de McAllen, Texas, Estados Unidos, que transportaba a varias mujeres y familias con niñas y niños  guatemaltecos, hondureños y salvadoreños, que según afirma la organización, fueron expulsadas bajo el Título 42.

El Título 42 es una medida de salud pública que mantiene cerradas las fronteras terrestres con Estados Unidos, procedimiento que evitaría la propagación de casos de COVID-19, pero según organizaciones de defensa de las personas migrantes, solo buscaría expulsarlas.

De acuerdo con la denuncia del COMDHSM, las personas migrantes fueron trasladadas en vehículos del Instituto Nacional de Migración (INM) de México y luego abandonadas en la frontera con Guatemala.

Situación similar se vivió bajo la política de Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés). Sin que hasta el momento haya claridad sobre qué proceso administrativo siguieron en México, indica COMDHSM.

Entretanto, el Movimiento de Organizaciones Sociales y Campesinas de Petén, dijo el viernes que al menos unas 160 personas, entre ellas 40 niños, llegaron sin orientación o información a El Ceibo, confirmando la llegada de grupos familiares de personas migrantes procedentes de México, sin ningún tipo de claridad sobre qué medidas o convenios fueron esgrimidos para su expulsión.

Las expulsiones son las ilegales, no las personas migrantes

Andrés Toribio, encargado de la Casa del Migrante Belén, cercana a El Ceibo, dijo que ayer recibieron un aproximado de 100 personas, acompañadas de niñas y niños. Algunas personas manifestaron que necesitaban protección internacional, “pero no se les está dando ni acompañamiento. No se les está escuchando, solamente se les está retornando y expulsando, no se está dando el debido procedimiento que acordaron el gobierno estadounidense y el gobierno mexicano”, lamentó el entrevistado.

Según Toribio, México debe escuchar a las personas que vienen expulsadas de Estados Unidos y conocer su petición de asilo, que en algunos casos se ha solicitado porque corren grave peligro ante amenazas de muerte de grupos criminales, de pandillas o de narcotráfico.

“Nosotros les hemos dado un lugar para quedarse, ducharse, un plato de comida. Desde ahí empezamos la protección porque tratamos de que la gente no se quede en la calle, si no que tenga un lugar seguro donde se le garantice su estadía y su seguridad durante la noche que va a quedarse en la casa”, agregó Toribio.

En la frontera se registran escenas desoladoras, porque las personas migrantes son prácticamente abandonadas a su suerte, se les dice por parte de autoridades mexicanas que  del otro lado estarán otras autoridades guatemaltecas con buses u organizaciones esperándolos pero no es así.

“No han recibido algún tipo de ayuda, ni información, nada. La gente está llegando pero con una gran desinformación y algunas personas han sido victimas de secuestro en México, les han pedido 6 mil 500 dólares para poder regresar con bien a Guatemala, esta gente ha sufrido”, lamenta Toribio.

A esa situación se suma que muchos son abandonados en la frontera en hora de la noche, con niñas y niños que no saben lo que está pasando, contó Toribio. “Sabemos que estas políticas quieren desalentar a la migración para que no vayan allá, para que se queden, pero no hay una política que garantice la estadía de nuestra gente por tener un trabajo digno, techo digno, son políticas que expulsan a la gente que sufre este tipo de violencia en su camino”.

Para el entrevistado, estas expulsiones son las que deberían catalogarse de ilegales y no a las personas que migran. “Somos seres humanos con documentos, tenemos una identidad, estas expulsiones sí son ilegales, porque no hay ningún procedimiento administrativo, de escuchar a la gente, el por qué están saliendo. La gente está saliendo porque van con necesidad de protección, al momento de no escucharlas están violando uno de los tratados internacionales a la no devolución de personas con necesidad de protección”.

Toribio relató que cuando las personas migrantes llegan a Petén, uno de los departamentos más grandes del país, deben recorrer largas distancias para volver a San Marcos, Huehuetenango, Quiché, Cobán, entre otros. “Estamos hablando que son horas y horas de trayecto y vienen sin ningún apoyo, tampoco se está priorizando a los niños, los vienen a dejar en la noche. Los niños son inocentes que no sabe los riesgos de una zona fronteriza”.

Miedo, desinformación e incertidumbre

Para COMDHSM “estas expulsiones desde Estados Unidos y traslados para deportación desde otros estados mexicanos a la frontera sur de México, coordinados por ambos gobiernos, están vinculadas a la situación que se vive en la frontera norte, en donde desde hace 17 meses hay un cierre para los cruces considerados no esenciales, y entre ellos se incluyó a las personas que buscan solicitar asilo en el vecino país. Las expulsiones de esta naturaleza ponen en un riesgo severo la vida de las personas con necesidades de protección internacional y violan de manera masiva el derecho a solicitar asilo”.

La situación, según la organización, ha generado un clima generalizado de miedo e incertidumbre entre las personas migrantes, ante la falta de claridad en los procesos administrativos y los cambios abruptos en los procedimientos.

“Expulsar y trasladar a personas centroamericanas que buscan protección internacional desde Estados Unidos hacia la frontera sur de México, es una grave violación al derecho a solicitar asilo o a recibir otro tipo de protección internacional, y les expone a una situación de mayor vulnerabilidad, pues ante la imposibilidad de permanecer de forma segura a sus países de origen, se les obliga a realizar de nuevo un recorrido en condiciones que les exponen y atentan”, puntualizó la organización.

 

Autoría y edición

Periodista y comunicadora para organizaciones sociales, de pueblos indígenas y de organismos internacionales; estudios concluidos en sociología, asistente de investigación social para peritajes judiciales con enfoque histórico y antropológico.

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