Créditos: Miguel Ángel Sandoval
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Por Miguel Ángel Sandoval

Por alguno de los rasgos más conocidos de Luz Méndez, que eran su discreción y la modestia, es mucho lo que se desconoce sobre su participación en la Comisión Político Diplomática  de la URNG en la época de las negociaciones de paz en Guatemala. En estas notas pretendo arrojar un poco de datos sobre esa participación que no vacilo en decir que fue relevante, aunque siempre discreta, quizás orientada por sus responsables para que mantuviera perfil bajo, pero que la fuerza de las cosas hizo que en ocasiones dejara el bajo perfil para asumir de forma abierta y amplia, sus diversas responsabilidades.

Luz Méndez Gutiérrez se incorpora, según recuerdo para el Acuerdo de Quito con los sectores religiosos, casi al momento que se iba a la firma el acuerdo de México con la agenda que iba a dar paso a las negociaciones concretas entre la insurgencia y el gobierno-ejército. Pues antes de ello se había firmado el Acuerdo de Oslo, que en su totalidad fue negociado por la Comisión Político Diplomática, que es en ese momento que adquiere su proyección cabal. Antes, en las conversaciones con el gobierno en Madrid en 1987, lo único que se decía sobre los negociadores, es que se trataba de un miembro de la comandancia general y cuadros de alto nivel. Nada más. Faltaba poco para que se le diera forma a la Comisión Político Diplomática.

De tal suerte que Luz se incorpora a una comisión que ya tenía en su haber ejecutorias en la negociación del proceso de paz con alto contenido y alcance. Tenía un déficit que era dado porque su respaldo venía de Carlos González y el ¨PGT (no se sabía con exactitud sus capacidades) y por ello su incorporación presentó las dificultades normales por la trayectoria de su organización de procedencia, pero fuera de ello se puede decir que tenía rasgos claros de disciplina política, actitud unitaria, principios sólidos, y una vocación feminista clara.

Por los usos y costumbres de la militancia política, el clandestinaje no permitía que se conversara mucho sobre los temas de la vida de cada quien o de sus aspectos de la militancia. Es por ello que sobre su paso por uno de los secretariados de la AEU apenas fue conversado. Solo recuerdo que uno de los temas que en alguna ocasión mencionó, fue que en el medio estudiantil se le conocía como Lucy de Romero, el apellido de su esposo, como una forma libremente aceptada por ella, pero que, al mismo tiempo, decía, le permitía guardar un poco de su privacidad lejos de los ojos de la represión.

Hay dos temas de la negociación que me parece indispensable señalar sobre la presencia de Luz Méndez en la Comisión Político Diplomática. El primero tiene que ver con la negociación del Acuerdo socioeconómico, por las condiciones que rodearon su aprobación. Pero, sobre todo, porque con su firma finalizaron los esfuerzos de la Comisión Político Diplomática.  La misma fue disuelta en un acto autoritario de la comandancia general, sin más razones que su capacidad de hacer y deshacer comisiones. Lo hicieron un par de días antes de firmar un acuerdo socioeconómico que era acremente criticado por la disuelta comisión. Se puede argumentar que ni una versión más sólida o una plegada de concesiones no iba a implementarse nunca, pero ello solo visto luego de un cuarto de siglo de abandono de los compromisos de la paz.

En esos días, al interior de la Comisión Político Diplomática, fueron muchas horas y reuniones para dotar de contenido a un documento que se consideraba de suma importancia en el proceso de búsqueda de la paz, entendida esta como el proyecto de terminar con las causas que se encontraban en el origen de la guerra. En ese proceso Luz Méndez siempre estuvo atenta a no perder los contenidos que nos interesaba dejar plasmados en un acuerdo de esas características.

Lo que no sabíamos, es que en el fondo había un acuerdo entre la comandancia y el gobierno de Arzú para terminar el proceso por la vía de acuerdos extra mesa, que tuvieran en la formalidad de los acuerdos avalados por la ONU el respaldo indispensable. Es un tema que los historiadores deberán abordar cuando se analice el proceso de paz, más allá de si se cumplieron los compromisos o no, o más allá de las superficialidades sobre que los acuerdos dieron luz verde al neoliberalismo, y las políticas extractivas. En esas afirmaciones lo mínimo que existe es desconocimiento, en algunos casos lo que hay es dolo.

Sin embargo, el tema socioeconómico fue el test mayor de todo esto. Con la comisión de gobierno que encabezaba Héctor Rosada durante el gobierno de Ramiro De León Carpio, se avanzó en un documento, “consolidado”, le decíamos en la jerga negociadora, que tenía encorchetados los temas más difíciles de resolver, pero que tenía alcances de importancia para el país. En la elaboración de este “consolidado” fue de suma importancia el aporte de Luz Méndez. Contribuyó en la sistematización que realizamos en conjunto, pero que, en la parte de cotejar los temas, subrayar los pendientes, puntualizar los acuerdos, etc., Luz lo hizo con mucha solvencia. Este documento tenía o contaba con el aval de la mediación de la ONU, de ahí su importancia y la razón de mencionarlo, pues el trabajo realizado en varios otros documentos y acuerdos fue igualmente meticuloso.

Cuando la comandancia recibió la contrapropuesta del gobierno de Arzú, todos los integrantes de la comisión político diplomática señalamos que era un paso enorme hacia atrás, pues los contenidos y acuerdos alcanzados con el gobierno anterior se dejaban fuera de consideración. Tengo en mis archivos, opiniones de Luz Méndez al respecto. Así como de Luis Bekker, Francisco Villagrán y de Miguel Ángel Reyes y Marco Vinicio Castañeda. En este tema, Luz fue acaso en donde tuvo más incidencia en dirección a señalar los errores o, mejor dicho, el abandono que se hacía por parte de la Comandancia guerrillera de los avances que se había alcanzado con la comisión negociadora anterior. Se hicieron concesiones innecesarias, o acaso producto de la superficialidad que se apoderó de la dirigencia en los últimos tiempos. Es un tema largo para abordar en unas notas de homenaje a Luz Méndez.

La razón de ello es que la comandancia ya había hecho acuerdos extra mesa con el gobierno de Arzú y ello sin consultar con la Comisión Político Diplomática, que había estado en todas las fases de una negociación que por definición era sumamente compleja. Fue un golpe muy duro para Luz Méndez y los otros integrantes de la comisión que habíamos trabajado durante meses puliendo el acuerdo, haciendo contactos para el mismo, (nos reunimos con el sistema económico de la ONU, Cepal, entre otros) desarrollando formulaciones políticas y técnicas, etc. En el asunto que planteaba el gobierno de crecer y luego repartir que consideraban la única alternativa posible, Luz manifestaba que eso era parte de esa visión conocida como teoría del derrame, muy de moda en esos días. De la escuela neoliberal, no hace falta insistir en ello. En la firmeza con la que Luz Méndez planteaba sus argumentos es posible entrever las discusiones que seguramente tenía con su esposo, Wilson Romero, economista de reconocidas capacidades.

La insistencia en mantener los avances alcanzados con la comisión anterior, se debía porque desde la perspectiva negociadora, se trataba de acuerdos de estado, con la presencia del gobierno que estuviera. Ya habíamos tenido la experiencia de cambio de gobierno al momento del Serranazo y la pelea sorda de la negociación fue continuar los compromisos como los adquiridos con anterioridad, y eso es lo que explica que con el gobierno de Ramiro se inicie justo donde había quedado estancado el proceso por el Serranazo.

Es así, que, con el nuevo gobierno de Ramiro De León, se reinicia con la misma agenda, se validan los acuerdos como el de derechos humanos o el de Querétaro, que contenía una agenda democratizadora que aún hoy se puede considerar como un sólido avance conceptual. No se podía pedir el aval de la ONU y de otros países para luego cambiar de opinión o de gobierno y hacer otras cosas.

Pues bien, todo este proceso fue vivido por Luz Méndez como actora e integrante de la Comisión Político Diplomática. Quizás si escribió algo de sus vivencias se pueda contar con su visión particular sobre este complicado tema. Pero si hay algo que se puede decir sobre su convicción política. A la firma de la paz es la única integrante de la Comisión Político Diplomática que mantuvo su vínculo orgánico con el proyecto que veía el día. Los otros compañeros que integraron la Comisión Político Diplomática, fueron tomando distancia de un proyecto que ya había perdido el filo de su propuesta. Solo Luz mantuvo su membresía no sé si intacta o con conflictos, aunque en algún momento fue parte del consejo político del partido de la URNG.

El otro tema en donde su participación y visión fue central es el de los derechos de las mujeres que se encuentra plasmado en Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, -AIDPI- En este acuerdo logramos incluir, a falta de un acuerdo específico sobre el tema, una serie de aspectos sobre los derechos de las mujeres indígenas a la tierra, al desarrollo. Quizás si Luz hubiera llegado antes a la Comisión Político Diplomática, la ausencia de un acuerdo sobre el derecho de las mujeres en todos los aspectos no hubiese estado ausente del temario general, pero eso es, lo que cuando se discute el AIDPI se logra, al menos parcialmente recuperar.

Contra todo pronóstico, Luz Méndez hizo todos los esfuerzos para incorporar en el AIDPI el tema de los derechos de las mujeres, ausente en la mayoría de contenidos de los acuerdos, y es, espero no equivocarme, el punto de partida para las demandas que a la firma de la paz se puede encontrar en diversos esfuerzos organizativos, entre los cuales la propia UNAMG que Luz Méndez contribuye a fundar, crear y posicionar.

En los esfuerzos por incorporar un tema que no tenía mucha popularidad entre las partes, justo es señalar que tuvo en Héctor Rosada un oído receptivo, pues como contaba Héctor mucho tiempo despues, su esposa convencida feminista, le había demandado que el tema se incorporara. De mi parte había recibido demandas parecidas. Con esa correlación de fuerzas limitada en el interior de las negociaciones, se pudo alcanzar lo que hoy conocemos. Puedo estar de acuerdo que es insuficiente, pero no puedo aceptar que sea equivocado.

Pero esos contenidos no hubiesen sido posibles sin la sensibilidad que Luz Méndez tenía al respecto. Y no se trata sólo de señalar que era por su condición de mujer, sino que se trata de explicar la fortaleza de sus convicciones feministas para en un medio adverso, conseguir que aspectos básicos, aun si mínimos, se pudieran incorporar en un acuerdo entre dos partes en donde la visión patriarcal y machista, era moneda corriente, en uno y otro bando.

En esta perspectiva de la visión feminista que tenía Luz Méndez, se hizo normal ver que, en eventos internacionales de la época, Luz viajara como representante de la URNG y de la Comisión Político Diplomática para defender los derechos de las mujeres en diferentes foros.

Puedo decir, para finalizar estas notas, que su vocación feminista se mantuvo en todos los años de su vida militante, que gradualmente fue depurando esa visión y por ello, al saberse la noticia de su fallecimiento, los reconocimientos destaquen esa faceta importante de su vida, pero es necesario apuntar que su militancia fue en muchos terrenos, entre ellos el estudiantil en épocas verdaderamente difíciles, en la clandestinidad o en el exilio y durante toda su vida. En paz descanse Luz Méndez Gutiérrez.

 

 

 

Autoría y edición

Escritor, activista social, catedrático, consultor y politólogo guatemalteco.

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