29j y lo que puede perderse Guatemala; rumbo al plurinacionalismo

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Créditos: Kajkoj Máximo Ba Tiul
Tiempo de lectura: 4 minutos

Parte I

(Para el debate)

 

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez
y esperar resultados diferentes”

Albert Einstein

 

Kajkoj Máximo Ba Tiul[1]

El 29 de Julio en Guatemala amaneció lloviendo. Estamos en pleno invierno, tiempos de tormentas y huracanes, tiempo de destrucción y de desolación, en donde se percibe y se siente la indolencia del Estado y del gobierno.

En medio de este tiempo de desesperanza y nostalgia, desde los cuatro puntos cardinales, bajo la lluvia y el frío comenzaron a bajar de las montañas y comunidades, hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, que llenaron las plazas, las carreteras, los caminos, los barrios, las comunidades, los parajes, para participar en el Paro Plurinacional 29J, convocado por diferentes pueblos, nacionalidades, grupos sociales, individuos, para demandar la renuncia de Giammattei, Consuelo Porras, diputados y alcaldes, y para seguir tejiendo puentes y alianzas, con la esperanza de que algún día en Guatemala brillará la “Nueva Primavera”.

El 29J supone que los pueblos originarios continúan diseñando una nueva estrategia táctica y política, para botar o desmontar en definitiva el Estado criollo. Este Estado sostenido por las oligarquías y burguesías rancias del país. Personificados en los arzuistas y los dionisistas. Que al fin y al cabo son quienes se favorecen de las peleas actuales.  Esto es el pulso que se está jugando. Están midiendo fuerzas sobre quién ganará, así como lo hicieron en 2015.

Los pueblos originarios con su histórica sabiduría saben que hay un proyecto corto y otro largo. El primero, es el coyuntural, que nos une en este momento, sin pretender darle un respiro al Estado y a la república criolla.  Si bien es cierto que lo que puso en evidencia, el nivel de criminales que están enquistados dentro del Estado, es el trabajo bien refinado que está haciendo la Fiscal General Consuelo Porras, para quedar bien con su patronos, pero también hay otras situaciones como la falta de carreteras, la escases de vacunas COVID-19, la corrupción, la impunidad, la salud, la educación, etc. Todo esto tiene su momento coyuntural y su proceso a largo plazo.

Por eso, en el proyecto corto, se instalan las bases para seguir en la lucha, para avanzar hacia el proyecto largo, pero que no todos logran comprender, porque a río revuelto ganancia de pescadores.

El proyecto largo es la refundación. Pasar de un Estado-Nación, a un Estado Plurinacional, de un modelo capitalista-neoliberal, al sistema económico de los pueblos, que posiblemente no sea ni se llame buen vivir, es otra cosa y que hay discutirlo ampliamente.

El proyecto largo, es lo estructural, de fondo, de modelo, de sistema.  No es cualquier cosa y tampoco debe ser pensado por unos pocos, porque entonces caeríamos en lo mismo que queremos destruir. Debe ser una propuesta con la participación de las dos o tres guatemalas, sobre todo de la Guatemala profunda, la que fue ninguneada e invisibilizada desde 1492.

No debe ser un proyecto pensado no solo desde los iluminados (as), eruditos (as).  Debe ser pensado por quienes han tenido como escuela, las calles, las comunidades, el trabajo en la finca. Pensado desde los oprimidos y pobres. Hombres y mujeres que han sufrido el peso del despojo y de la colonización. Que aún tienen la esperanza de que Guatemala pueda cambiar.

El 29J, como las otras movilizaciones importantes de este siglo: la marcha de Cobán en el 2012, iniciada por mayas Poqomchi, Q’eqchi’, Ch’ortí, las diferentes movilizaciones del pueblo Kaqchikel, de San Juan Sacatepéquez, la marcha por el agua, la participación de los pueblos originarios, en las tomas de plazas, parques y carreteras, para exigir la renuncia de Otto Pereza Molina y otras movilizaciones más, son una suma histórica de movilizaciones que se iniciaron años antes de la independencia criolla, que no han sido entendidas de forma objetiva, ni en el tiempo ni el espacio, y muchos menos en el análisis político y académico.

Algunas de estas movilizaciones han sucumbido en mesas técnicas de diálogo con autoridades criollas, o como parte de agendas de grupos progresistas o de partidos que dicen ser de izquierda y otras sólo han servido de catarsis y de llamarada de tusa, sin vinculación con el proyecto largo.

Fuertes y grandes movilizaciones que se dieron durante los años duros del conflicto armado y durante el proceso de paz, como también la incorporación de comunidades enteras en el movimiento guerrillero, pudieron haber sido el punto de no retorno para el cambio radical que urgía en ese momento el “Estado y la Republica Criolla”, lamentablemente estas experiencias fueron culminadas con un proceso de paz, que en vez de fortalecer esta demanda, desmovilizó a los pueblos organizados del este momento. Desmovilización que se fortalece cuando los movimientos sociales, asumieron el modelo multicultural-intercultural neoliberal, sobre todo con la apertura de oficinas clientelares (FODIGUA, CODISRA, SEPREM, DEMI, etc.) y así se detiene el proyecto originario de los pueblos

Por eso, es que hoy  tiene sentido, por qué hoy se vuelve a  enarbolar la bandera de la autonomía, la libre determinación, la recuperación de la tierra y el territorio, la recuperación de la identidad, el fortalecimiento de la organización originaria, que al final es lo que se espera de un proyecto largo de refundación de este Estado criminal y corrupto.

El 29J, si se capitaliza bien, podría ser el reinicio de la unidad de todos los pueblos.  El grito de guerra de nuestros abuelos y abuelas: “que todos se levanten, que se llame a todos, que nadie se quede atrás, que no haya ni uno ni dos grupos entre nosotros”, surge del corazón, en la mente de todos, sobre todo de los oprimidos, despojados, ninguneados, durante estos muchos años y siglos de colonización y de imposición imperialista.

Si dimensionamos el grito de los pueblos, el 29J, podría ser el reencuentro del campo con la ciudad, de las clases sociales, de los pueblos, etc. Quien no ha querido entender que fue la unidad en la diversidad, lo que le dio sentido al 29J, es porque sigue con su proyecto individualista o de grupo.  Los pueblos salieron a las calles, porque saben que solo unidad  puede dar el triunfo y es lo único que puede desmontar y erradicar por completo, la corrupción de la que todos somos culpables, algunos (gobierno) por acción y otros (pueblo) por omisión, por tolerarlo o porque el miedo, pero sobre todo, solo la unidad puede llevarnos a la refundación del Estado.

Estamos a tiempo de construir la unidad. El Estado Plurinacional como proyecto largo, solo podrá ser el resultado de la unidad.  La unidad de todos y todas (organizaciones, Oenegés, comités, asociaciones, comunidades, barrios, cantones, caseríos, autoridades locales, ancestrales, mujeres, hombres, ancianos, ancianas, niños, niñas, académicos, artistas, poetas, músicos, y más).

 

[1] Maya Poqomchi, antropólogo, filósofo, teólogo, profesor universitario.

Autoría y edición

Docente universitario, investigador, antropólogo y analista político poqomchi'

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