Créditos: Bancada Winaq.
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Por David Diego Marcos

Las mujeres desempeñan un importante rol en la economía familiar y comunitaria, así como en los conocimientos sobre arte, agricultura, salud, educación y fortalecimiento de los saberes en medicina natural y ancestral para la prevención del COVID-19.

Este lunes se llevó a cabo el foro “las mujeres mayas frente a la pandemia de COVID-19”, así como el lanzamiento de la campaña “Demandas y realidades de las mujeres mayas frente a la COVID-19”, por parte de organizaciones de mujeres de los departamentos de Huehuetenango, Totonicapán, Sololá y Guatemala, a través de la Comisión de Formación Política de las Mujeres Mayas de la Asociación Moloj.

La actividad inició con la invocación al Creador y Formador del Universo y luego se dio apertura con la intervención de las panelistas Rosalinda Tuyuc, fundador de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA) y exdiputada al Congreso de la República, así como la actual legisladora Sonia Marina Gutiérrez Raguay.

El objetivo principal del evento fue posicionar las demandas y realidades de las mujeres indígenas, en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

La pandemia de la COVID-19 vino a sorprendernos a todos. Nuestros abuelos y abuelas nos advirtieron en 2012, con el comienzo y el final del Oxlajuj B’aktun, que íbamos a transitar por distintos acontecimientos naturales, acontecimientos difíciles para la vida humana, animal y el resto de la naturaleza, por todos los daños que el ser humano ha provocado a la madre naturaleza, indicó Rosalina Tuyuc.

Foto: Bancada Winaq.

La coordinadora general de CONAVIGUA destacó que desde marzo de 2020, cuando apareció el primer caso positivo de COVID-19 en el país, se vino a desnudar la situación de olvido, desigualdad y racismo que enfrentan los pueblos originarios desde hace más 500 años. Los pueblos originarios podemos afirmar que gracias a la sabiduría y conocimientos culturales, técnicos y ancestrales, así como a la conexión con las sagradas energías, el papel que juegan las mujeres en la economía familiar, comunitaria y el aporte en el arte, la agricultura, salud, educación y fortalecimiento a la medicina natural y ancestral, en la prevención y curación de las diferentes enfermedades, ha sido clave, anotó.

Sin embargo, la pandemia de la COVID-19 vino a matar el espíritu, la vida espiritual y cultural de todo ser humano. En las comunidades, cuando se escuchó el aparecimiento de la pandemia, lo primero que se hizo fue fortalecer el uso de las plantas medicinales, para contrarrestar otras enfermedades y fortalecer el sistema inmunológico. El rol de las personas sabias en la medicina natural fue sumamente importante frente a la COVID-19, así como una alimentación nutritiva, indicó.

A decir de la lideresa, los gobiernos nunca piensan en las comunidades alejadas; la poca ayuda que se da por parte del Estado siempre queda en el área urbana y no en la rural.

Por su parte, Sonia Marina Gutiérrez Raguay, diputada al Congreso de la República, dijo que el Estado no responde a los intereses de la mayoría de la población, especialmente de los pueblos indígenas.

En la pandemia de COVID-19 lo único que se observó en el gobierno fue como optaba a préstamos millonarios, de los que la población tuvo información, no así los beneficios económicos. No hay políticas de Estado e instituciones sólidas que aseguren la credibilidad en el manejo de los recursos económicos, a lo que se suma un alto nivel de corrupción en todos los órganos estatales, dijo Gutiérrez Raguay.

Para la legisladora, fue gracias a los esfuerzos de algunos diputados que se logró establecer algunos programas de beneficio hacia algunos sectores de la población. La fiscalización en el manejo de los fondos y datos evidenció el nivel de racismo, marginación, desigualdad, exclusión y corrupción que impera en el Estado. La población más pobre y desarraigada del país es la última en recibir los beneficios de estos programas, señaló.

A esta situación problemática que afronta la población, hay que sumarle que el plan de vacunación también es otra muestra de racismo y exclusión en Guatemala, por falta de información y campañas de concientización en los idiomas mayas, y la forma de registrar a la población al sistema de vacunación, mediante inscripciones electrónicas, cuando la gran mayoría de la población en las áreas rurales de todo el país no cuenta con un teléfono inteligente y no hay una forma adecuada para inscribirse por sí solos.

Finalmente, la diputada Gutiérrez Raguay,  subrayó que la implementación de los hospitales temporales en los diferentes puntos, han colapsado en su totalidad, por lo que debió ser una prioridad del gobierno el uso de la medicina natural y ancestral, basada en los conocimientos milenarios de las comunidades conocedoras de sus propiedades curativas.

Autoría y edición

Periodista Maya Q'anjob'al

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