Créditos: Foto Ricardo Falla (1987)
Tiempo de lectura: 6 minutos

Por Genaro Fabián Gregorio

En homenaje a su memoria, compañero Tomás Matías (Rolando) de la CPR 4-10, quien el día 25 de mayo de 2021 emprendió el viaje de retorno a la eternidad. Como un presente a su memoria:

Nació en la Aldea Rancho municipio de Todo Santos, departamento Huehuetenango en el año de 1958. A los 15 años de edad viajó al Ixcán en búsqueda de tierra y mejor futuro; les dieron parcela en Pueblo Nuevo donde formó un hogar con Nicolasa Mejia Ramirez y juntos empezaron a tener una vida sedentaria, con un terreno propio dónde trabajar y vivir con sus hijos e hijas.

En noviembre de 1976, con la muerte del Padre Guillermo Woods, las cosas se complicaron en las cooperativas de Ixcán Grande, ya no era lo mismo. Las cooperativas fueron intervenidas por el ejército de Guatemala y el control militar sobre las familias era cada vez más duro y sobre todo para quienes eran líderes de comunidades en la zona.

El 14 de marzo de 1982, con la masacre de Cuarto Pueblo, las demás cooperativas se disolvieron de tal forma para salvar la vida. La política de Tierra Arrasada impulsada por el gobierno en ese periodo hizo que miles de familias se refugiaran en México, muchos se regresaron a Tierra Fría de donde vinieron para Ixcán. Sin embargo, Tomás Matías junto a su joven familia decidieron “resistir para vivir” en su mismo territorio. Se quedaron refugiados en la montaña conformando las Comunidades de Población en Resistencia CPR de Ixcán que defendieron las tierras ante las intenciones de repoblamiento en los años venideros.

Personalmente conocí a Tomás Matías a finales de febrero de 1983, cuando desde los campamentos de CPR en Kaibil Balam y toda la región conocida como la Zona Reina, fuimos invitados un grupo de jóvenes para asistir a una capacitación sobre técnicas de defensa y resistencia en zonas de guerra. El taller se desarrolló en el campamento de “Ocosingo” a la altura del Centro Monterrey en Pueblo Nuevo, un campamento integrado por familias de todosanteros en su mayoría. Los 20 días que tardamos en dicho lugar donde nos enseñaron técnicas de primeros auxilios, atención a enfermedades comunes, alfabetización, dinámicas de participación y formación política, fueron días intensos de formación bajo presión, por lo que nos esperaba en nuestras comunidades. Las familias nos dieron de comer los tres tiempos y siempre con alegría nos alimentaron mientras estuvimos en el taller unos 30 jóvenes.

Al finalizar la capacitación, las familias se cambiaron de campamento por seguridad, mientras nosotros nos fuimos cada uno a su comunidad, donde nos empeñamos a poner en práctica lo aprendido y mucho de aquello aun lo aplicamos hoy, entre los compañeros que aun vivimos juntos están Robelio Juan, Ramírez Pedro y Gabino Calmo, los demás no supe a donde llegaron a vivir.

En Julio de 1984, cuando al fin dejé Kaibil Balam, llegué a vivir con la comunidad Las Flores a la altura del Centro Champerico en Cuarto Pueblo, donde me quedé hasta la salida al Claro el 2 de febrero de 1984. Fue en este año que volví a tener contacto con los Todosantos que estaban acampados en la comunidad Pimienta 1, a la par de Menchú y Pimienta 2. Eran 3 pequeñas comunidades en el mero centro de lo que sería la confluencia entre Cuarto Pueblo, Los Ángeles y Pueblo Nuevo. Ahí vivía la familia de Tomás Matías (Rolando). Participamos en tantas asambleas, reuniones, gestiones y hasta negociaciones de hasta dónde podíamos cultivar o no, porque ellos eran originarios del lugar conocían todo el terreno y nos daban ideas de dónde cultivar.

Durante los años más difíciles para la CPR, a finales de 1987 y los primeros 3 meses de 1988, el ejército estaba decidido a poner fin a la resistencia en la zona. Ya había nuevos pobladores en Kaibil, Xalbal y esperaban repoblar las demás cooperativas, pero por la presencia de la CPR en la zona que brindaban apoyo a la guerrilla del EGP era imposible ocupar esas tierras de nuevo, por lo que lanzaron ofensivas nunca antes vistas sobe las cooperativas de Ixcán grande. Bombardeos, patrullajes, ametrallamientos y todo tipo de máquinas de ataque y de guerra fueron utilizados contra las comunidades de CPR. Aquí fue donde convivimos juntos con Rolando y su familia. En la zona había 26 comunidades dispersas en pequeños grupos de familias escondidas bajo los árboles, pero en el 87 nos unimos para enfrentar juntos la ofensiva militar. Fue entonces que surgieron los 7 sectores de CPR que no se doblegaron ante 6 meses de ataques militares. Nosotros conformamos el Sector 4-10, en memoria a un acontecimiento de un 4 de octubre.

Para entonces, el Compañero Rolando, un joven aun, fue uno de los que nunca se doblegaron ante las adversidades, como población civil en zona de guerra, teníamos que trabajar duro para producir alimentos, cuidar a la familia, hacíamos tareas de vigilancia de día y de noche, construyendo refugios antiaéreos y todo lo que se podía hacer de día. Por la noche, al regresar todos de las múltiples tareas, nos reuníamos para informar de los últimos acontecimientos, evaluar el día y planificar el siguiente. Todos teníamos una tarea fundamental. El compañero Rolando por su valentía y fuerza joven, desempeñó tareas de correo (Mensajero entre comunidades), responsable de campamento, responsable de transporte (grupos que iban a traer carga desde la frontera de México a las comunidades) y muchas tareas difíciles que nunca se negó a llevarlas.

Durante las reuniones a veces se ponía a discusión las informaciones muy delicadas, como por ejemplo: “Se tiene información que mañana va haber bombardeo en esta zona” todo mundo murmuraba de pánico, sin embargo el Compañero Rolando siempre demostraba serenidad en sus opiniones, siempre sostenía que no debemos tener miedo, que debemos estar alertas. Muchas veces sus opiniones eran directas, no daba rodeos para llegar al punto, señalaba los errores de quien fuera posible, algunos de los dirigentes le llegaron a tener desconfianza por lo mismo, pero eso era su carácter que lo identificaba como un compañero coherente con sus ideas y acciones.

Cuando a principios del año 1988 se instaló un destacamento militar en Cuarto Pueblo, mientras la comunidad estaba en el centro Santiaguito y Tacaná, seguíamos trabajando en los alrededores de Cuarto Pueblo, cuando a Rolando le tocaba ir con el grupo a dejar o traer carga cercana al destacamento, no se negaba y cumplía a cabalidad.

Todas las veces que salíamos en emergencia con la familia, iba con todos sin miedo, siempre con esa fortaleza y con una sonrisa en la cara. Con la salida al Claro en 1994, nos instalamos en un asentamiento temporal “Santiaguito” en el centro con el mismo nombre en Cuarto Pueblo. Ahí empezamos a luchar por conseguir tierra a todos los sin tierra de la CPR para mantenernos unidos, se pensó inicialmente quedarnos en la zona de las cooperativas, pero las relaciones con los bloques de retornos no fueron muy buenas, por lo que solamente quedaron en la zona los que tenían parcela y otros que renunciamos a la parcela nos fuimos a vivir a Primavera del Ixcán. Desde ahí nos separamos de las familias que por tantos años y tantas historias las pasamos juntos. Recorrimos la montaña de lo que hoy es Pueblo Nuevo, los Ángeles, Cuarto Pueblo y Mayaland, fue parte de mi comunidad, lo conocí como una buena persona y buen compañero.

Cuando en 1996 se instaló la nueva comunidad Primavera del Ixcán, año con año llegaba a visitarnos y no se olvidó nunca de la lucha, formó parte del partido URNG con toda su familia hasta el último momento de su vida.

En lo personal, durante los 10 años en el Comité de Parcelarios de Ixcán CPI hoy CCPI de Primavera del Ixcán, no recuerdo haber tenido altercados con Rolando, siempre lo sentía como compañero y amigo. Con mucha confianza entre ambas familias.

La última vez que visité a la familia en Pueblo Nuevo, no me imaginé la recepción que me dio. Don Tomás Matías un hombre mayor que yo, se sentó frente a mí y como si estuviera brindando informe con detalles me contó los problemas que habían tenido en la comunidad, me habló de su experiencia cuando estuvo en la alcaldía, en la cooperativa y de sus trabajos en la parcela. Por momentos su voz se entrecortaba, bajaba la cara, luego se ponía fuerte y seguía hablando sobre su experiencia en la vida comunitaria. Lo motivé a seguir luchando por el bien y a tener sabiduría para poder llevar una vida normal ante tantas adversidades.

El 8 de mayo reciente, lo vi por última vez, muy contento participando en la asamblea del partido URNG en Primavera del Ixcán. Nos saludamos como siempre, con esa misma sonrisa, los años no le habían calado tanto como a mí, pero ahí estaba, presente en la lucha.

Hoy solo me queda decir Hasta La Victoria Siempre compañero Rolando (Tomás Matías). Mi solidaridad y cariño con la familia.

Aclaración: a diferencia de otros testimonios publicados, con el proyecto de recuperación de la memoria histórica de Primavera del Ixcán, tengo acceso a los testimonios de cada familia, mientras los que no viven en Primavera no tengo su testimonio personal, por lo que este articulo lo hice como testimonio mío. Como homenaje a un querido compañero de mi comunidad 4-10, desde 1988 a 1995.

Autoría y edición

COMPARTE