Quiché: Comunidades afectadas por derrumbes exigen reconstrucción de carreteras

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Créditos: Sergio Vi.
Tiempo de lectura: 5 minutos

Por Sergio Vi y Diego Petzey

Autoridades comunitarias de las aldeas Chaxá, Xaxboj y Santa Rosa de Chajul, en el municipio de Chajul Quiché exigieron al concejo municipal la reconstrucción de la carretera que fue destruida por aproximadamente 6 derrumbes provocados durante las tormentas Eta y Iota el año pasado.

Tres meses después, el 9 de febrero de 2021 las autoridades comunales estuvieron presentes en una misa celebrada por el sacerdote Santiago Saquic Yac, párroco de Chajul, y posteriormente realizaron una manifestación para demandar la habilitación del paso porque desde los últimos meses de 2020 la carretera continua inhabilitada por los derrumbes ocasionados luego del paso de las tormentas Eta y Iota, y siguen incomunicados. Durante la actividad la población exigió la presencia del alcalde municipal, pero en su lugar acudió Bartolomé Gallego Ramírez, sindico primero de la municipalidad.

En la intervención del síndico dijo que la municipalidad tiene contemplado un presupuesto de 600 mil quetzales para la habilitación de caminos. Pero que no será suficiente para reparar toda la carretera. “Pido perdón a los compañeros, apenas tenemos un año y tanto… el mal tiempo se nos vino, en la política no pensábamos lo que podría venir, sin pensar en esa enfermedad (covid-19) y los huracanes”, expresó Bartolomé Gallego.

Por su parte, Manuel Laynez Anay, concejal primero de la municipalidad, informó que las aldeas Chaxá, Santa Rosa y Xaxboj fueron afectadas por los derrumbes en la carretera y esto es lo que los tiene incomunicados. Según Laynes Anay son un aproximado unas 400 familias las que forman estas comunidades.  

“También en el vértice norte fueron más de 40 aldeas y un aproximado de 3 mil familias las afectadas por las tormentas Eta y Iota, esto no estaba en el plan municipal y tuvimos que movernos; el presidente (Alejando Giammattei) tampoco se está preocupando para habilitar las carreteras, lo que hicimos nosotros fue abrir una nueva brecha en conjunto con las comunidades. Presionamos a la hidro Xacbal para que nos puedan ayudar con maquinarias y la municipalidad tuvo que comprar los predios”.

Laynez sostiene que el ingeniero supervisor de obras municipal realizó una evaluación para habilitar el camino de la aldea Santa Rosa y se calculó que será necesaria una inversión aproximada de Q 900 mil. Pese a ello, la municipalidad buscó la evaluación de otro ingeniero quien les brindó los costos aproximados de Q 1 millón 800 mil porque hay más de cinco derrumbes y dos de ellas son de aproximadamente 700 metros.  

En diciembre del año pasado la municipalidad de Chajul licitó por 30 minutos un contrato para arrendar maquinaria para habilitar el camino rural de varias comunidades afectadas por las tormentas Eta y Iota. La única empresa que aplicó fue PRODESA, por un monto de Q 393 mil. La empresa fue inscrita en octubre de 2019. Solo en 2020 facturó a seis municipalidades del departamento de Quiché por trabajos realizados por un monto total de 11,380,825.40, según registros en el portal de Guatecompras.

Antonio Sánchez Solano, alcalde auxiliar de la Aldea Xaxboj manifestó que muchas veces han solicitado a la municipalidad la habilitación del paso, pero la respuesta que les han dado es “en 15 días iniciaremos a trabajar, pero esto no sucede”.  

Una de las personas afectadas contó que deben caminar entre cinco a seis horas para llegar al lugar conocido como “el Mirador”, también dijo que cada persona carga en su espalda los productos que comercializa además de hijos y si alguien quiere transportar su carga utilizando un caballo tiene un costo de Q 150. “Por eso estamos aquí para exigir al señor alcalde la reconstrucción de la carretera”, puntualizó la afectada.

Domingo Mateo Mó, de la comunidad de Chaxá, relató que a causa de un derrumbe perdió cinco cuerdas de siembra de café.  Otro de los pobladores, Estaban Veca Ijom indica que tenía sembrado 15 cuerdas de milpa, pero toda la cosecha se perdió por los derrumbes.

Miguel Carillo y Petrona Brito, de 62 y 50 años respectivamente, indicaron que perdieron su vivienda, tres cuerdas que tenían sembrados con güisquil y 100 cuerdas de terreno para cultivos. Ahora ellos están alquilando un pequeño predio donde construyeron una vivienda con tablas de madera; mientras que para la pareja de Antonio Corio Ceto y Cecilia Chávez Pérez la situación es más delicada, en el terreno donde tienen su vivienda el suelo tiene una grieta y no pueden trasladarse a otro lugar porque no tienen otro donde, pese a los riesgos permanecen en su vivienda.

Con información de la Parroquia de San Gaspar Chaul.

Autoría y edición

Soy Tz’tujil, artista textil e investigador social
Creo en el arte como medio de transformación

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