En Ixcán el rastro municipal contamina con heces y sangre una comunidad

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Créditos: Joel Pérez.
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Por Joel Pérez

Más de 25 familias que viven en la colonia la Reforma, en la zona 4 de Ixcán, Quiché, han venido aguantando por diez años la contaminación que genera el rastro municipal, que sin ningún reparo vierte las aguas residuales cargadas de sangre, heces fecales y restos de los cuerpos de los animales a un zanjón que atraviesa varios lotes.

En la época de verano, la situación se vuelve insoportable para la población, porque se forman pozas en el zanjón y el agua con todos los residuos se estanca, propiciando la proliferación de plagas como moscas y gusanos.

Varios vecinos informaron que han enviado solicitudes a la municipalidad de Ixcán para que resuelvan el problema, pero no han encontrado ninguna respuesta.

Otro de los problemas que se generó a partir de las aguas residuales del rastro, es la contaminación de los pozos de agua de la comunidad, que ahora presentan un color oscuro y con mal olor, razón por la que ya no se usaron para el aseo personal y las actividades domésticas.

Según la población del lugar, los olores fétidos que se generan en esa zona llegan al punto de hacer imposible que vivan en paz, incluso, que consuman los alimentos de manera adecuada porque el mal olor inunda las casas.

Las aguas residuales de ese rastro desembocan en el río Cantabal y según Norma Chij, ingeniera de saneamiento ambiental del Área de Salud, años atrás hicieron un recorrido en el lugar y le pidieron a la municipalidad trasladar el rastro a un nuevo lugar donde no exista población cercana, ya que la contaminación que está generando afecta seriamente la salud de la población.

Autoría y edición

Periodista comunitario y camarógrafo

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