Créditos: Doctora Patricia Cortez Bendfelt
Tiempo de lectura: 2 minutos

Por Patricia Cortez Bendfelt 

Mi programa favorito de toda la vida es “la ley y el orden”. para mi es tan satisfactorio como ver videos de cortar cosas o construir. 

Me explico: en ese show de televisión siempre castiga al culpable, aún cuando a veces dejan libre al malhechor, uno se queda con la sensación de que “todo funcionó” y que una vez más la justicia ha vencido.

Da igual si es la de víctimas especiales (de violación, la mayoría) o la más antigua, el sonido que dice “avanzamos” es como un premio, más para una persona como yo que vive en un país en donde la “justicia” es una broma de mal gusto y los juicios están llenos de implantación de pruebas (para los pobres) y jueces comprados (para los ricos).

Tal vez la parte bonita del 2015 fue eso: creímos que al fin veríamos justicia y pues…ahí estamos.

Ante la ola de asesinatos de mujeres y femicidios y la indignación que causa ver niñas muertas (siempre es más duro ver a una niña muerta), se alzan las voces que “exigen” la pena de muerte.

Y a mi me vienen a la memoria varios capítulos de la ley y el orden en donde el apresurarse con la pena de muerte condenó a un inocente y dejó al verdadero culpable fuera. Porque ese es el riesgo de la pena de muerte y no se puede “deshacer”, los estados han tenido que pagar a personas a quienes se les acusó falsamente o, en el caso de Guatemala: a personas que no recibieron apoyo legal adecuado y no se pudieron defender.

¿Sabían que siempre debe haber un defensor?, hasta el más canalla de los asesinos tiene derecho a defenderse (no a que le crean, a defenderse) y eso es lo que me encanta del programa: nos muestran esa “batalla” entre un defensor (que siempre se mira como cae mal) y un fiscal bien preparado que “encuentra” las pruebas necesarias (con el apoyo de la policía), para garantizar que el criminal sea castigado. Pero tiene que tener la posibilidad de defenderse. Así es un país “civilizado”.

¿Qué si nos enoja? a mi me enoja que las cortes estén parasitadas por el crimen, que el MP tenga poco personal y que las investigaciones no avancen, que la policía no pueda hacer su trabajo a tiempo… en resumen: que la justicia no sea como la del programa de televisión.

¿Pena de muerte? no creo que sirva de disuasivo en este país, si mucho les dará la “satisfacción” de volverse cómplices de un asesinato (la venganza no es justicia) y bueno, ahí se las dejo, yo no quiero ser culpable de un asesinato.

Autoría y edición

Médica salubrista, investigadora y escritora.

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