Las balas de los salvajes y criminales

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Créditos: Kajkok
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Kajkoj Máximo Ba Tiul[1]

En San Cristóbal Verapaz, desde la colonia se instalaron dos fiestas: 1) la fiesta de los indios, alguna vez se le llamó la fiesta de los “belejutekos”[2], en honor de San Sebastián; y 2) la fiesta de los ladinos y ricos considerado la  fiesta patronal, en honor a Santiago de los Caballeros.  Ambas fiestas denotan el nivel de discriminación que hubo en el municipio[3] desde la llegada de los dominicos. 

Se le llamó la fiesta de los indios, porque hasta la guerra, solo participaban mayas.  Los dominicos cuando llegaron a esta región, redujeron a la nación Maya Poqomchi en pueblos de indios.  Les impusieron la religión católica, los bautizaron a la fuerza, los obligaron a “servir” a las imágenes y los barrios[4] fue el espacio conocido como el lugar de la autoridad católico-poqomchi.  Pero también es el símbolo del repartimiento de indios.

Los Poqomchi,  vivían en los territorios de Belejú, Chama’, Qaqkoj, Cawinal, Pueblo Viejo y otros. Entonces cada barrio, fue organizado y creado con mayas bautizados que fueron traídos de estos territorios.  El Barrio de San Sebastián, fue construido con mayas de Belejú, Cawinal y Pueblo Viejo. El Barrio de Santa Ana, fue construido con  mayas de Chamá, etc. 

Lo interesante de esto es que la fiesta de estos dos barrios, fueron de gran importancia para el municipio.  La fiesta de San Sebastián fue considerado fiesta de indios, porque en ella solo participaban mayas y era el momento para el encuentro con sus familiares que aún vivían en Belejú, Cawinal y Qaqkoj.

En cada barrio, la organización religiosa estaba dividida en mayordomía de hombres y mayordomía de mujeres, además de los Chinames[5].  Estos últimos siempre fueron ocupados por mayas de clase alta, es decir la pequeña burguesía Poqom del municipio.  Que igual que los mayas pobres, eran descendientes de los mayas de Belejú, Qaqkoj y Cawinal.  Los Mus, los Cal, los Ical, etc., todos son originarios de los antiguos territorios Poqomchi.

Lo anterior nos sirve como referencia, para comprender por qué el 20 de enero de 1982, entrando la noche, con mucha lluvia, hombres armados se hicieron presentes en el barrio, en el momento en el que la fiesta estaba en su mayor esplendor, para advertirles que no salieran y que si escuchaban balazos que no se asustaran.  La pregunta es; ¿por qué, estos hombres armados, que según los comentarios de la gente, eran hombres grandes, de sombrero y de bigotes, llegaron a advertir?.  ¿Cómo es que conocían a los organizadores de la fiesta?. Lo cierto es que mucha gente, en vez de refugiarse en la casa del barrio, comenzó a salir y es en ese momento, fue cuando comienzan las ráfagas de ametralladoras, galil, M1, bereta, granadas.  Tanto los hombres que llegaron a advertir, como los que iniciaron la masacre eran miembros de la zona militar No. 21, organizados en tres frentes, entraron al municipio, disparando a todo lo que encontraban.  Lanzando granadas en las tiendas del lugar. 

Hoy 39 años después, queremos recordar a los hombres y mujeres que fueron abatidos indiscriminadamente por las balas de los asesinos y cobardes y que actuaron bajo la complicidad de comisionados, patrullas de autodefensa civil, orejas, etc.  Incluso, podemos decir sin temor a equivocarnos, algunos de estos cómplices se encontraban en la fiesta del barrio como era costumbre desde tiempo de la colonia.

Recuerdo como quedó abatida doña Felisa, mujer trabajadora, destazadora de marrano, muy querida en el pueblo.  Asesinada a balazos, cuando se acercó a su ventana, para ver si no venía su hijo, que había salido a hacer unos mandados.  A Ana y Alfonso, dos jóvenes esposos, que eran conocidos por vender alimentos en el mercado del municipio, recordamos los frijoles volteados, arroz y otro tipo de comida que eran elaborados con sus manos.  Ellos habían ido a la fiesta del barrio, posiblemente a bailar, porque estaban vestidos con sus mejores trajes y sus chachales.

También recordamos a Palú y su esposa.  Palú, era molinero.  Conocido porque administraba uno de los molinos de nixtamal del pueblo.  A su molino acudían las mujeres y las señoritas a moler el maíz, para las tortillas que iban a ser el alimento de la familia.

Esta masacre sigue sin investigarse, como muchas más.  Esta reflexión es para que no olvidemos nuestra historia y que pensemos que muchos y muchas sacrificaron su vida. La vida que les fueron arrebatadas por las balas de los salvajes y cobardes.

[1] Maya Poqomchi, antropólogo, filósofo, teólogo.

[2] De hecho ésta forma de referirse a los maya Poqom, forma parte de los conceptos racistas y discriminadoras, que el Estado colonial guatemalteco y la sociedad no maya utiliza.

[3] Ba Tiul, Máximo Abrahán, (tesis),  http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/14/14_0333.pdf, revisado última vez el 20 de enero de 2021.

[4] Barrios son las casas que está bajo el control de las cofradías, allí se organizan las fiestas de los “santos patronos”.  En San Cristóbal Verapaz, están los siguientes barrios: Esquipulas, San Cristóbal, San Sebastián, Santa Ana, San Felipe.  Esto fue la primera forma de ordenamiento territorial de los municipios.

[5] Estos podríamos equipararlo  con lo que conocimos como el “Consejo de Anciano”, el Komon o el Molab’, que era la estructura organizativa prehispánica.

Autoría y edición

Docente universitario, investigador, antropólogo y analista político poqomchi'

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