#EntreTormentas: sin agua potable, sin cultivos y sin consuelo sigue la comunidad Vi Campana Vitz de Nebaj

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Créditos: Feliciana Herrera
Tiempo de lectura: 4 minutos

Por: Feliciana Herrera

Vi Campana Vitz es una comunidad de Nebaj, Quiché, aproximadamente a unos 50 kilómetros del área urbana, donde habitan unas 300 personas en 75 casas aproximadamente, cuenta con cuatro iglesias evangélicas y una católica, un centro de convergencia, un salón de la alcaldía comunitaria y una escuela con capacidad para atender a 100 niños, que se encuentran en grave peligro por los estragos que causó la tormenta Iota el 21 de noviembre y de los que la población aún no se recupera.

Foto Feliciana Herrera / Prensa Comunitaria

Unas 40 familias se vieron obligadas a albergarse con familiares que se encontraban en menos riesgo en la misma comunidad, debido a que el salón y la escuela también se encontraban en peligro, mientras que otras familias lograron albergarse en otras comunidades como Cotzol y Vi’q’ana’l.

El alcalde comunitario, Francisco Cobo Matom, mencionó que la comunidad quedó en grave riesgo, así como la escuela de la comunidad, por lo que han pensado reconstruirla en otra parte, pero no han conseguido atención y apoyo de parte de las autoridades e indicó que la tormenta Iota les provocó grandes pérdidas y quedaron totalmente incomunicados.

Foto Feliciana Herrera / Prensa Comunitaria

Un tractor sigue trabajando para habilitar el paso en esa región, gracias al apoyo de migrantes que se encuentran en los Estados Unidos y Cablevisión Terravisión, que apoyaron el pago de 20 horas de trabajo, debido a que las autoridades municipales no han brindado apoyo pese a que se les han comunicado las necesidades.

Sin agua para el consumo

Otro de los daños que dejó la tormenta Iota es el colapso de las tuberías de agua potable, provocando que desde noviembre la comunidad no tenga acceso a agua para consumo humano; actualmente se conoció que está trabajando para ofrecer una solución provisional con el apoyo de la asociación de Ingenieros Sin Fronteras que ha donado tuberías y tiene proyectado intervenir el tanque de agua de la comunidad que también estuvo a punto de colapsar, pero se realizaron unos trabajos de reparación de emergencia para no dejar sin agua a la población  de manera permanente.

Foto Feliciana Herrera / Prensa Comunitaria

También se conoció que las viviendas de la parte sur de la comunidad están en riesgo, pero las familias las siguen habitando debido a que no tienen otra opción a dónde poder ir a vivir, las autoridades comunitarias lamentaron que aunque tienen toda la intención de evacuar a las familias, pero no tienen un lugar para poder ofrecerles.

Por otra parte, el presidente del Concejo Comunitario de Desarrollo (Cocode), mencionó que la escuela debe ser una de las prioridades para la comunidad, ya que en enero retornarán los maestros y la dinámica escolar, que implicará un riesgo para las y los 75 niños que cada año reciben clases en ese lugar. El salón comunitario también tiene grietas por el derrumbe provocado por la tormenta.

Foto Feliciana Herrera / Prensa Comunitaria

“Ese día nos causó mucho miedo, como autoridades y líderes a pesar de lo que sucedía tuvimos que velar por la comunidad, yo soy parte de la junta de padres de familia, atendía mis necesidades con la familia para albergarnos y tuve que venir a sacar algunas cosas en la escuela para resguardar materiales importantes y toda la gente estaba buscando como protegerse con sus hijos”, aseguró uno de los vecinos.

Actualmente, las condiciones de las familias son difíciles, de manera principal por la alimentación debido a que por las cantidades de derrumbes, deslizamientos y hundimientos de terrenos con cultivos se han quedado sin el sustento alimenticio de cada familia.

Foto Feliciana Herrera / Prensa Comunitaria

Petrona Matom Raymundo, una de las afectadas que sigue viviendo en su casa a pesar de que está a punto de derrumbarse, mencionó que está triste debido a que no tiene a dónde ir y a quien acudir para pedir apoyo. “Me siento triste, cuando estoy sola en la casa con mis hijos me pongo a llorar porque no sé qué hacer, en la comunidad no hay donde estar seguros y no tengo más terrenos, perdí mi cultivo, no sé que va suceder, tampoco quiero dejar mi casa, me dicen que valla al pueblo, pero ¿dónde? si no tengo dónde estar allá. Ese día me fui a albergar con un familiar, se estabilizó el tiempo por eso regresé a mi casa.  Se ha pedido apoyo a COMRED, pero solo vino a sacar un listado, y no hubo respuesta desde entonces”, puntualizó.

Autoría y edición

Periodista e investigadora Maya Ixil

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