Argentina nos lleva años de ventaja

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Créditos: Radio Gráfica

Por Patricia Cortez Bendfelt

La ley de interrupción del embarazo en Argentina es un gran logro. Y lo es, aún en un país como Argentina que nos lleva años de ventaja en la educación a niñas y mujeres.

En Guatemala las niñas inician su vida sexual tan temprano como a los 10 años, y con la aprobación de la sociedad, sus familias y hasta la iglesia que se presta a matrimonios religiosos en niñas que no han alcanzado la mayoría de edad.

Son niñas que no pueden representarse a si mismas y no pueden negarse. Así que bajo la tutela de la iglesia, sus padres y la sociedad se convierten en esposas y madres antes de poder tener derecho a votar.

La tasa global de fecundidad en Argentina es de 2.28, lo que significa que cada mujer tiene un promedio de 2 a 3 hijos. en Guatemala esa tasa es de 4.4 y sube a 6 en las áreas rurales.

Las mujeres Argentinas, con mucho mayor acceso a la escolaridad, están alfabetizadas en un 99.8%, en Guatemala las analfabetas son casi el 15%. Y así podemos seguir, reforzando las diferencias.

¿Por qué Argentina votó por hacer viable el aborto hasta la semana 14 sin necesidad de tener los 3 causales que tenemos en Guatemala? Porque sus mujeres estaban muriendo.

No morían por ignorancia, tampoco por “calientes” como lo quieren ver los religiosos que satanizan el sexo como “pecado” pero lo ejercen en prostíbulos donde consumen cuerpos a destajo.

Morían porque los riesgos del aborto sin participación médica, son demasiado elevados, con apoyo de personal de salud el riesgo se reduce a menos de lo que puede significar quitarse una muela cordal (que se hace todos los días). Argentina, al votar por la legalización está salvando vidas y también proyectos de vida.

No hay infancia más fea que la del niño o niña no deseado, al que todos los días le repetirán que es “el culpable”, de una unión fallida o que “por su culpa” madre y/o padre (aunque para los hombres es fácil “zafar bulto” y evadir el embarazo de la pareja) están obligados a mantenerlos y a pagar su comida y casa.

¿Cuántas vidas no habríamos salvado si esa madre acosadora, violenta y castradora hubiera podido decidir?

Como en todo, la legalización del aborto no significa que este sea obligatorio. Si usted quiere seguir obligando a su hija/o a que “se haga cargo” del embarazo es su decisión, ante todo porque no nos ha permitido darle las herramientas (educación sexual integral, anticonceptivos gratuitos, espacio de diálogo, aprendizaje sobre formas no penetrativas de satisfacción sexual y sexo seguro), para poder evitar el embarazo.

Por lo pronto las mujeres argentinas, podrán decidir, con apoyo de médicos y psicólogos, si desean o no proseguir con el embarazo, y eso nos dará maternidades más plenas y deseadas.

A las guatemaltecas solo nos queda felicitarlas y seguir peleando contra quienes nos impiden hablar con sus hijos e hijas, contra quienes no quieren que se repartan anticonceptivos, contra religiosos que pretenden tener dominadas a las mujeres a través del útero.

Y si usted es de esos, de los que no quieren que les hablemos a sus hijos no se preocupe, a este país le faltan siglos para tener mujeres como las argentinas, seguiremos mientras tanto llorando pérdidas de vidas (porque no es solo la muerte lo que acaba con una vida) y viendo maltrato en los niños no deseados.

Si no puede felicitar a las argentinas, entonces su dios es más violento de lo que cree.

Autoría y edición

Médica salubrista, investigadora y escritora.

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