Créditos: Centro Nim Poqom
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Por Kajkoj Maximo Ba Tiul

Entrando la noche del 28 de diciembre del año de 1981; la muerte comienza a llegar a San Cristóbal Verapaz. La muerte iba en vehículos de la G2, de comisionados militares, de orejas y de las empresas que estaban construyendo la hidroeléctrica de Chixoy.

Esa tarde varias familias comenzaron a llorar a sus seres queridos. Se los había llevado con rumbo ignorado. Aunque bajo la noche, en medio de la neblina y la tiniebla, en las casas iluminado por ocotes y candiles, se decía en voz baja que se lo habían llevado los malos, los asesinos, los que no querían que el pueblo creciera. Hombres que habían aprendido a destilar su veneno de odio, sobre quienes querían un mejor municipio un mejor pueblo.

La noticia corrió en el pueblo, en las aldeas, caseríos y parajes. La noticia lo llevaron las aves, los reptiles, los mamíferos, todos los animales del bosque, también se habían puesto triste. La neblina, las nubes, la luna y el sol, también lloraban. Los cerros, las montañas y los valles, retumbaban de rabia. La laguna Chichoj sus ola no eran de paz sino de rabia.

Todos estaban tristes y adoloridos, como la mujer que llora a sus hijos e hijas que ya no regresaran. Porque habían secuestrado los hombres malos a; Lázaro, Teresa, Alfonso, Félix y a otros más.

Hoy aunque algunos ya han sido identificados en CREOMPAZ, aún los seguimos buscando, aún seguimos pensando quienes eran ellos. Aunque hayan sido identificados, todavía nos duele.

Hoy queremos rendirles un homenaje a todos ellos y a presentarles nuestro compromiso de que seguiremos caminando hacia la libertad, como ellos lo habían soñado.

Este es un tribuno a ellos y ellos, a quienes los consideramos nuestros mártires y héroes.

Autoría y edición

Kajkoj Maximo Ba Tiul

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