Comunidad Pomarrosal: 120 años de resistencia ante despojo de tierras

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Créditos: Internet
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Simón Antonio Ramón*

Bajo la doctrina terra nullius “tierra de nadie” o “tierras baldías” que se aplicó en Latinoamérica durante la colonia y la reforma liberal, se sentaron las bases legales que se aplicaron para despojar de las tierras comunales a pueblos indígenas. Bajo esta doctrina se reconoció la propiedad de Primitivo Cojulún, de origen mexicano, en agosto de 1900, sobre tierras ancestrales de la comunidad indígena Pomarrosal, ubicada en la zona Reyna, Uspantán, Quiché. En ese lugar vivían familias q´eqchi´, entre ellas la familia Siyan.

Vista pública sobre tierras que no fueron baldías

En la vista pública que la Corte de Constitucionalidad realizó el miércoles 9 de diciembre, Ángel Cac Coc, del Consejo Ancestral de la Comunidad de Pomarrosal, habló sobre la violencia que los azota todos los días y argumentó que la tierra nunca fue tierra baldía. “Esa tierra es de nuestros abuelos, estamos hablando aquí de doscientos años y el señor venía diciendo que se ese territorio era baldío, pero no, había una familia indígena de apellido Siyan y ese apellido ahora muchos lo llevamos en la comunidad”, declaró ante la CC.

La apelación parcial surge cuando la Sala Cuarta de Corte de Apelaciones de Ramo Civil, Mercantil y Familia de Quetzaltenango resolvió que la anulación de la inscripción de Primitivo Cojulún debía realizarse a través de la vía ordinaria, pero ese proceso no podrá realizarse porque el artículo 67 de la Constitución que se refiere a la “Protección a las tierras y las cooperativas agrícolas indígenas”, no está desarrollado, según explicó el abogado Juan Castro del Bufete para Pueblos Indígenas. “Acudimos a la vía del amparo como forma extraordinaria y subsidiaria porque no tenemos una ley especial que desarrolle los derechos de pueblos indígenas”, detalló.

Foto: CCDA

A la vista pública que sea realizó de manera virtual no asistió la representación de Keny Cojulún Fernández, que  fue calificado por Leocadio Juracán, del Comité Campesino del Altiplano (CCDA), como muestra de ser ellos los usurpadores. “Ante la incomparecencia de personas que dicen ser los propietarios en esta vista pública, se demuestra que los usurpadores son esas personas y ante su desesperación lo que hacen es seguir criminalizando”, precisó.   

Entre la comunidad de Pomarrosal y la cabecera municipal de Uspantán se recorre en un tiempo de 10 a 12 horas, en la comunidad actualmente viven 350 personas de 85 familias del pueblo maya q´eqchi´.

Tres generaciones y tres inscripciones ilegales

Hace 120 años se realizó la primera inscripción, posteriormente se realizaron otras dos inscripciones, una en 1980 y la tercero en 2012 a nombre de Rómulo Cojulún Hernández y Keny Cojulún Fernández.

Foto: Comunidad.

En 2019, la Sala Cuarta de Quetzaltenango anuló las últimas dos inscripciones porque tenían vicios legales. Desde la inexistencia de la escritura pública número 14, emitida por el abogado Mario Lujan Muñoz y las escrituras públicas 97 y 303 que fueron autorizadas por el abogado René Danilo Mejía, se emitieron después de la muerte del otorgante.

Las familias de la comunidad indígena de Pomarrosal apelaron parcialmente en la CC la resolución de la Sala Cuarta porque dejan en la vida jurídica la inscripción de Primitivo Cojulún de 1900, que alarga una conflictividad de 120 años, y que luego se trasladas a su hijo en 1980 y a su nieto en 2012, ambos realizaron la segunda y la tercera inscripción bajo anomalías.

Autoría y edición

Periodista Maya Q'anjob'al

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