Créditos: Anales de la Escuela Politécnica, 1946.

Un amigo, de una amiga, de un amigo, me ha hecho llegar estas imágenes que según el último mencionado logró hacerla cuando tuvo acceso “brevemente” a un ejemplar del libro Anales de la Escuela Politécnica de 1946, que un familiar suyo guardaba con mucho celo en casa. Del autor de las fotos al libro ya no se supo nada. Al parecer se fue de Guatemala explicando que ya no podía vivir con lo que significaba haberse enterado del papel que desempeñó su abuelo militar durante la peor época de las dictaduras militares. Pues tal como mencionan los teóricos de los estudios de paz, muchas veces es hasta la tercera generación, después de una guerra, que esta comienza a sentir la necesidad de soltar el peso de los hechos realizados por su familia dos generaciones antes.

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De estas imágenes lo que me interesa exponer es mi reflexión producto del análisis semiótico de lo que ante la lente los retratados en las fotografías actúan. Pues en esencia presenciamos un acto de iniciación militar. En la que los jóvenes de recién ingreso participan en un “Baile de nuevos” en la Escuela Politécnica de Guatemala. Como podemos observar a estos bailes también asistían damas como la “reina electa” que acompaña a un joven sargento de brigada que tiene un gran parecido al coronel Federico Abundio Maldonado Gularte, alcalde de la Ciudad de Guatemala en los años de 1978 y 1982.

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Menciono lo de la presencia de damas pues las imágenes del baile incluyen una, que especialmente me llamó la atención por la leyenda que le acompaña y que dice: Dos “guapas damas” con dos apuestos cadetes (las comillas aparecen en el texto original). Ya que en ella aparecen bailando con dos cadetes, no dos damas, sino más bien, dos jóvenes hombres vestidos con ropa de mujer y con la cabeza amarrada a manera de un improvisado tocado. Uno de ellos aparece con un rostro muy parecido al de un joven cadete de la época que llegó a convertirse en un muy famoso General.

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¿Es el de la foto con vestido de mujer Efraín Ríos Montt? Al parecer todo el acto y su sentido visualizado a través de las fotografías en este libro de anales de los militares guatemaltecos documentan una broma realizada a los cadetes de recién ingreso en el que son puestos a bailar entre sí. Pero que conlleva el “toque gracioso” de vestirles de mujer. ¿Una inocente broma?

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Cuando pensaba en compartir este documento temía, y bueno aún temo, que se piense que mi intención sea sumarme a las mofas homofóbicas de 1946 por ver a un posible General hallado en una foto travestido. Pero soy un poco más ambicioso y espero más de aquellos que me leen.

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Lejos de esa intención para mí el acto documentado constituye una de las miles de actividades que se sumaron a formas de hablar y de conducirse, con las que ese grupo de militares fue entrenado entre 1946 y 1978. Y que contribuyó a la mella sobre la dignidad de la mujer por lo que al momento que estos militares alcanzaron el poder las “barreras del genocidio” en la sociedad y en su educación ya estaban casi tumbadas. “Su mujer interna” o, si prefieren llamarle algunos, imaginario femenino era razón de vergüenza y humillación. La aparente inocente broma en realidad me asquea y me resulta oscura y tenebrosa por haberse dado en el interior de una escuela para la formación de militares que ahora sabemos les educó también para perseguir al enemigo interno… “ese” que también fue “esa” el objetivo de eliminación: la enemiga interna.

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En octubre de este año, en Colombia la periodista Adriana Villegas Botero escribió en una columna de opinión sobre los cantos que escucha desde su casa durante las jornadas de entrenamiento de los soldados del Batallón Ayacucho. Según Villegas las letras incitarían a la violencia contra la mujer.

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Ante la denuncia de Villegas, la Octava Brigada del Ejército se pronunció y aseguró que este tipo de cantos no son una instrucción militar. Tras pensar por un momento la respuesta de los militares me congelé. ¿Será que en esto tiene razón el Ejército Colombiano y no sea sólo una instrucción militar sino una forma de pensamiento de toda una sociedad que tolera y educa a sus líderes en la misoginia?

Estas son algunas de las expresiones recopiladas por la periodista en Colombia de los cantos militares: “Un minuto antes de morir / Escuché la voz de mi novia / Que con voz de perra me decía /Si te mueres se lo doy al policía. Porque yo soy, ja, soy, ja, el vampiro negro / Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve, con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré, / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué”.

Cuidado con las palabras que usamos para designar a las cosas y las personas porque con ellas construimos nuestras ideas. De nuestras ideas vienen nuestras acciones dirigidas a esas personas y tras las acciones realizadas ya no hay retorno.

3:30 a.m., 3 de noviembre, 2020.

Autoría y edición

Marlon García Arriaga

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