Créditos: José Ángel Rodríguez
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“Mamá Maquín” es una organización que fue creada en 1990 por mujeres mayas mam, k’anjobal, q’eqchi y chuj refugiadas en México, durante el conflicto armado interno en Guatemala. Estas mujeres, ejemplo de la capacidad de organización y de respuesta ante la injusticia, se presentarán en el Seminario “Memorias en las orillas”, que organizo en la Fundación María y Antonio Goubaud de Guatemala, para hablar de la importancia de recordar las experiencias de lucha y de cultivar la capacidad de respuesta ante las emergencias en el presente.

El genocidio que marcó la historia centroamericana entre 1982 y 1983

La historia centroamericana de los primeros años de la década de los ochenta del siglo XX estuvo marcada por el auge de los movimientos revolucionarios y también por una fuerte represión, militar y paramilitar estatal, en la que Estados Unidos tuvo un papel central. En Guatemala, bajo las premisas de la Doctrina de Seguridad Nacional, el ejército arremetió contra la población civil. Tanto las organizaciones políticas como las sociales fueron consideradas como sospechosas. El conflicto armado interno en Guatemala entre 1962 y 1996 se calcula en aproximadamente más de 200 mil muertes y desaparecidos. No obstante, entre 1982 y 1983, Guatemala atravesó por una de las etapas más aterradoras de su historia y los pueblos mayas se convirtieron en el “enemigo interno”.

El gobierno de facto de Efraín Ríos Montt, apoyado por las élites de poder, intensificó la estrategia militar de “tierra arrasada” perpetuando masacres, ejecuciones, tortura y violación sexual. En El Salvador, en Nicaragua y en Guatemala, la concentración de la tierra en manos de la oligarquía y los procesos democráticos manipulados por las familias poderosas produjeron numerosos levantamientos campesinos por la misma época. Así, aparecieron grupos armados revolucionarios, cuyas luchas se han extendido hasta por más de treinta años.

En la búsqueda del socialismo, muchas organizaciones y movimientos populares vivieron represión y una política de contrainsurgencia. Las desapariciciones y asesinatos de familiares y la violación sexual de las mujeres fueron usados como armas de guerra, utilizadas por el poder del estado para controlar a las poblaciones, lo que produjo desplazamientos internos, así como la huida y refugio en México y en otros países.

En la investigación que he realizado sobre la historia de las mujeres en las Ciencias Sociales y en otros ámbitos de la vida pública en Chiapas y Guatemala durante el siglo XX y XXI, algunas investigadoras como Marta Casaús se interesaron en analizar el racismo y el clasismo como causa del genocidio en Guatemala. Otras investigadoras como Mercedes Olivera se interesaron en esa época por analizar la situación de violencia y por crear articulaciones con organizaciones como Mamá Maquín, agrupación que fue creada en el proceso de refugio por mujeres de diversos pueblos, y que desde su fundación ha luchado en contra de las desigualdades sexistas, racistas, clasistas y las injusticias en la distribución de la tierra.

Del refugio al retorno

Las luchas de “Mamá Maquín” a lo largo de varias décadas representan las batallas que han tenido que sortear una gran parte de las mujeres mayas campesinas rebeldes refugiadas: desde la huida por las amenazas, la persecusión y los asesinatos infringidos por el ejército guatemalteco que las bombardeó en el camino por tierra y aire; el miedo y la angustia con la que caminaron por las noches, ocultándose en las montañas durante el día; mujeres embarazadas, niños y niñas pequeñas, personas enfermas; las dificultades que pasaron porque las leyes mexicanas en ese momento no reconocían su situación de refugiadas; los problemas que enfrentaron con el ejército mexicano, con los empleados del INM (Instituto Nacional de Migración) y con otros funcionarios del gobierno mexicano;la discriminación y el racismo de la sociedad chiapaneca y mexicana que las recibió, las miró y les hizo sentir su extranjería.

En el texto “La organización de mujeres refugiadas Mamá Maquín. Rupturas y cambios identitarios (1980–2015)” de Mercedes Olivera (2016), una de las antropólogas feministas acompañantes del proceso de refugio de MMQ a través del Centro de Investigación y Acción de la Mujer Latinoamericana (CIAM), recordó cómo las mujeres refugiadas tuvieron que dejar de usar sus trajes y de hablar sus lengas para no ser identificadas y cómo tuvieron que trabajar y vivir condiciones de explotación en los ranchos y ejidos fronterizos en Chiapas a cambio del alojamiento que les proporcionaron los dueños de la tierra.

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Foto de archivo personal de María Guadalupe García Hernández. Mujeres de Mamá Maquín en organización para el retorno.

La organización de mujeres refugiadas Mamá Maquín

En los campos de refugiados que se crearon en Chiapas, Campeche y Quintana Roo, coincidieron refugiados de origen mam, k’anjobal, q’eqchi y chuj. Los jefes de las familias de cada campamento nombraron a sus representates que en su mayoría eran varones y que formaron las Comisiones Permanentes de Refugiados (CPR) y gestionaron el retorno a Guatemala entre 1988–1989.

Así, en 1990 las mujeres refugiadas en México, apoyadas por organizaciones políticas y populares de México y Guatemala, formaron la organización “Mamá Maquín”, y cuyo nombre rinde homenaje a la dirigenta q’eqchi Adelina Caal Maquín, que fue masacrada junto a su pueblo en Panzós en 1978. MMQ fue creada por 45 dirigentas sociales de distintos pueblos indígenas en 1990 y llegó a aglutinar a miles de mujeres refugiadas en México, particularmente en Chiapas, Campeche y Quintana Roo, en la década de los ochenta (s. XX) durante el conflicto armado interno en Guatemala.

Desde su fundación, MMQ luchó por: defender el derecho de las mujeres a la educación, a participar en la misma igualdad de condiciones que los hombres, a luchar por el reconocimiento de los valores culturales de los diversos pueblos indígenas, a escuchar su voz como refugiadas y a defender su voluntad de retornar en condiciones seguras a Guatemala.

Sus luchas no han parado. El retorno a Guatemala ha implicado la adaptación a nuevos poblados y territorios; la superación del miedo, la tristeza y la angustia por las situaciones difíciles por las que pasaron; la espera ante el tiempo de los acuerdos de paz que nunca se hicieron efectivos; la ira ante la violencia patriarcal por parte del Estado guatemalteco que les ha causado muchos problemas, así como la rabia ante los nuevos despojos contra los pueblos indígenas y campesinos cuyas tierras y territorios están en peligro por las oleadas neoliberales neoextractivistas, producidas por la economía global capitalista. El dolor que han vivido ha sido su impulso a seguir y su esperanza para salir adelante ante la guerra contra las mujeres que aún no termina.

Las mujeres de Mamá Maquín: memoria, esperanza y resistencia

El jueves 22 de octubre a las 16:00 (hora Guatemala) y 17:00 (hora México) en el Seminario Internacional de Investigación «Memorias en las orillas: mujeres y feministas en las Ciencias Sociales en Chiapas y Centroamérica» contaremos con la participación de María Guadalupe García Hernández, fundadora de «Mamá Maquín» (MMQ), y una de las mujeres que coordinó los retornos junto con las organizaciones hermanas “Madre Tierra” e “Ixmucané.” María Guadalupe García Hernández logró junto con su organización que el Estado guatemalteco reconociera jurídicamente y aplicara la copropiedad en las tierras de retorno, que benefició a muchas mujeres, y logró sentar un precedente internacional en el ejercicio de los derechos, la igualdad y las condiciones seguras para las mujeres en los procesos de retorno.

En la sesión también participará Mabel Dalila Morales, de padres mam, originaria de Motozintla, estudiante de la Maestría en Estudios sobre Diversidad Cultural y Espacios Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas, quien actualmente realiza una tesis de investigación comprometida titulada “Memoria, cuerpo y emociones. La experiencia de las mujeres de ‘Mamá Maquín’ en el proceso de refugio y retorno a Guatemala (1990–2020)”. Ambas hablarán sobre las luchas por la defensa de la vida y de los territorios que las mujeres de «Mamá Maquín» han caminado, a pesar de las heridas por el racismo, la discriminación y la violencia, durante más de treinta años. Desde sus corazones nos hablarán sobre la importancia de recordar y reconstruir la historia de las luchas de las mujeres y de los pueblos para entender la situación actual que viven las mujeres mayas en Guatemala.

Reivindicar el lugar desde las orillas

El Seminario Internacional de Investigación “Memorias en las orillas: mujeres y feministas en las Ciencias Sociales en Chiapas y Centroamérica”, que coordino en la Fundación María y Antonio Goubaud de Guatemala, es un espacio en el que participan distintas investigadoras, pensadoras, escritoras y activistas de Chiapas, Guatemala y Estados Unidos. El Seminario surge de un proyecto que actualmente realizo, basado en mi investigación sobre mujeres y feministas en las Ciencias Sociales en Chiapas y Centroamérica, en el Instituto de Estudios Indígenas, de la Universidad Autónoma de Chiapas. La investigación se enfoca en recuperar y analizar los trabajos de pensadoras y activistas chiapanecas y centroamericanas a partir de distintos procesos de investigación, análisis, interpretación y creación que han realizado pero no sólo dentro de la academia, sino también más allá de las universidades.

El contexto histórico de persecución, racismo, genocidio, violencia sexual y extractivismos en Chiapas, Guatemala y otras partes de Centroamérica, ha generado que el conocimiento y las conceptualizaciones hechas por mujeres y otras diversidades en las Ciencias Sociales y Humanidades en esta región, se hayan producido en gran medida a partir de las experiencias de organizaciones políticas, luchas colectivas, cuentos, novelas, poemas, performances y rituales de sanación.

La idea de reivindicar el lugar desde el que hablamos desde las orillas es importante porque no partimos desde el centro del poder del conocimiento, sino que lo hacemos desde la frontera sur de México y desde Centroamérica. “Las orillas” se refiere a nuestra ubicación epistémica porque en el campo científico social se han privilegiado los relatos desde la perspectiva de los varones, blancos, mestizos, formados y ricos, que han intentado ubicar históricamente a las mujeres y a las feministas en un papel secundario. Nuestras narrativas no vienen de las universidades de las ciudades capitales en las que se encuentran las grandes instituciones científicas y universitarias, sino que parten de modos diferentes de pensar y de hacer juntas, desde cuestionamientos fronterizos que cuestionan los paradigmas clásicos y la centralidad de la sociedad mexicana, así como de la importancia de recuperar las propuestas creadas a partir de organizaciones políticas.

Recuperamos las “memorias en las orillas” para cultivar nuestra capacidad de respueta en el presente y para que los actos de violencia racista, genocida y violencia contra las mujeres no se vuelvan a repetir.

Diálogos entre pueblos de Chiapas, Guatemala y Centroamérica

El seminario se realiza todos los jueves (septiembre, octubre y noviembre 2020) a las 16:00 (hora Guatemala) y 17:00 (hora México) a través de varios medios de manera simultánea: FacebookTwitter y YouTube. La Fundación María y Antonio Goubaud es un espacio de encuentro, conocimientos, diálogos y saberes plurales y críticos, fundado y dirigido por la Dra. Marta Casaús Arzú, historiadora y politóloga guatemalteca, especialista en cómo el racismo de las oligarquías produjo el genocidio en Guatemala.

La Fundación María y Antonio Goubaud es un proyecto que se creó con la intención de fomentar el intercambio de ideas, proyectos y conocimientos entre los diferentes pueblos mayas, garífuna, xinca y mestizo-ladinos, con la intención de fomentar una visión amplia de la necesidad de reconocimiento y respeto de todas las culturas y pueblos que conviven en Guatemala y Centroamérica.

Para inscribirse aquí.

1a. sesión: “Snopo b’il ta sjol yo’ntonik li antsetike. El pensamiento en los corazones de las mujeres verdaderas”.

2a. sesión: “Femimestizajes. Aprender el vínculo entre deseo racializado y reproducir el racismo”

3a. sesión: “Conocimientos y memorias entretejidas de mujeres tsotsiles: documentación lingüística”.

4ª. sesión: “La escritura y las palabras de las mujeres indígenas como actos de memoria y rebeldía”

Artículos sobre la sesión y sobre el seminario aquí.

*Marisa Ruiz Trejo, profesora de la Maestría en Estudios sobre Diversidad Cultural y Espacios Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas.

  • José Ángel Rodríguez, fotógrafo formado con Manuel Álvarez Bravo (1902–2002). En los años ochenta enfocó su cámara a los campamentos de refugiados de los pueblos mayas en el sureste de México.

Nota publicada originalmente en:

Autoría y edición

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