Créditos: lavozpopular.org
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El archivo de la radio la “Voz Popular” de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que transmitió de mayo de 1987 a junio de 1996 ha sido digitalizado y está disponible para consulta en un sitio web.

Con un trabajo de recopilación de la memoria histórica el portal lavozpopular.org recopiló la mayoría de los archivos de la Voz Popular, una radio emisora de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que trasmitió de forma clandestina durante nueve años. De mayo de 1987 hasta un tiempo después de firmados los Acuerdos de Paz.

El sitio web recopiló parte de la historia de la emisora, una galería fotográfica, el contenido de los temas de la emisora y 1 mil 224 programas de la radiodifusora en formato mp3. El tiempo de cada transmisión podía durar de 30 a 45 minutos cada una y se pueden encontrar para su consulta en una clasificación por fecha.

La emisora guerrillera funcionó con un equipo de trasmisiones móvil ubicado en el volcán Tajumulco y a pesar de haber funcionado en el medio de una guerra civil entre el ejército y organizaciones insurgentes logró mantenerse en el aire.

Para informar, la “Voz Popular” utilizó una amplia diversidad de géneros radiofónicos, tanto informativos como educativos, había programas de noticias, testimonios, y utilizaban como herramientas la dramatización, cápsulas educativas, el editorial y la entrevista.

Las transmisiones de la radio eran en idioma español pero también incluían mensajes en idiomas mayas. Los temas que trataban fueron: las condiciones de vida de la población guatemalteca, la desnutrición, las condiciones salariales, la niñez, la condición de la mujer, la falta de servicios de salud, las violaciones a los derechos humanos en el campo y la ciudad; los atropellos a las organizaciones sociales y populares.

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En cada uno de los programas los historiadores o público en general podrá encontrar información detallada sobre fechas, lugares, aldeas y víctimas afectadas por la represión, la concientización al pueblo sobre la explotación y el racismo.

Detalles para la historia

La radio la “Voz Popular” salió al aire el 22 de mayo de 1987, la transmisión se realizaba desde algún punto del volcán Tajumulco, en departamento de San Marcos. Sus transmisiones se hacían dos veces por semana. En 1997, cuando firmaron los Acuerdos de Paz el 29 de diciembre 1996, dejó de transmitir.

La niebla cubrirá las transmisiones

Bajo el seudónimo de Pedro, Mario Lepe, su nombre real, nos relata que “la transmisión se realizaba ya cayendo la noche, los días martes y viernes. Esa fue una estrategia porque la neblina lograba cubrir el lugar en donde se hacia la trasmisión”.

Lepe resaltó que estuvo dentro de la estructura de la radio haciendo una de las tareas más vulnerables, hacer de enlace, que básicamente era una actividad que consistía en trasladarse en una bicicleta para llevar el material y hacer la transmisión, jugándose la vida al borde de la frontera entre Guatemala y México. “Fueron viajes fuertes, de 15 a 25 kilómetros en bicicleta, cargando el equipo para hacer el enlace”, recordó.

La estructura que amplificaba la Voz Popular, recuerda Lepe, se componía de tres equipos: el de producción, transmisión y el enlace.

La emisora de la guerrilla

“La radio funcionó como la voz de la URNG, pero yo empecé la militancia como ORPA pero cuando se unificaron los grupos, todos pasamos a ser de la misma organización”, relató Lepe.

El Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) le dieron vida a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en 1982, cinco años más tarde la Voz Popular se convirtió en el medio para informar a quienes participaban en ella sobre el proceso de paz que se negociaba con una comisión gubernamental.

“Se trasmitía en onda corta, eso permitía llegar a más lugares, por ejemplo, lograban escucharnos en México, D.F., y nos comentaron años después que también escuchaban en la Habana, Cuba”, relató Mario Lepe, que con emoción recuerda esos días en donde manejaba bicicleta y sentía la adrenalina correr por sus venas cada vez que transportaba el material de las emisiones semanales.

Lepe recuerda que para poder hacer la transmisión radiofónica fabricó una antena para hacer el enlace, la estructura estaba compuesta con ocho varas de madera, de un metro cada una, y ya armada se lograban enviar los programas. “Los aparatos que teníamos eran buenos, los programas eran de media hora cada uno y los lográbamos enviar en siete minutos en señal de aire, en tiro rápido”.

Por razones de seguridad el equipo de producción no estaba en la montaña. “El contenido de los programas estaba encaminado al proceso de lucha, se tenían programas de concientización, se hablaba de los gobiernos de turno, y también recuerdo que se tenía un programa llamado Don Beto y Doña Tona, que trataba temas de la participación de las mujeres en el movimiento revolucionario”.

“Anualmente teníamos el recuento de los operativos de guerra y de las bajas del ejército y de la guerrilla”, agregó Lepe.

En el radar del ejército

“La labor de la radio fue complicada, era interferida por el ejército permanentemente y se debía jugar con en el cambio de la frecuencia, eso afecto en no tener una permanencia con la población”, mencionó Lepe, quien con una sonrisa dijo: “burlamos varias veces al enemigo”.

Lepe recuerda que parte del equipo al que perteneció monitoreaba la radio y notábamos cuando el ejército interfería la señal, solo una vez un “compa” del equipo de transmisión me conto que escucharon bombazos cerca, quizás a 100 metros.

Mario recuerda que varias personas participaron en la radio de la guerrilla, a muchos él no los conoció, “nos jugábamos la vida con los programas al hombro entre la frontera de México y Guatemala, algunas veces nos topamos con contrabandistas, pero siempre cumplimos la misión de hacer el enlace del programa que debía ser trasmitido los días martes y viernes”.

Mario Lepe recuerda su participación en la emisora de la guerrilla guatemalteca en esos años y ve firmemente que la realidad del país puede cambiar con la participación de la juventud.

Autoría y edición

Periodista curioso, contador de historias invisibles. Creo en el periodismo riguroso y comprometido.

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