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Durante las actividades conmemorativas del 28 de septiembre, Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, Jovanna García, periodista de la revista feminista Ruda Mujeres + Territorio; y Mercedes Vaides, investigadora de Prensa Comunitaria, fueron insultadas, acosadas y amenazadas de violencia sexual, por su participación y trabajo de documentación en distintos puntos de la ciudad capital de Guatemala.

En ambos casos las periodistas enfatizaron que las agresiones que se verbalizaron durante su participación en esas actividades también se trasladaron a las redes sociales, donde se les tildó de “puta, zorra o caliente”, e incluso se utilizaron fotografías personales para desacretidarlas por su trabajo de divulgación sobre programas de salud integral para las mujeres y la despenalización del aborto.

Ataques por pensar, documentar y decir

“El sábado 26 de septiembre me dirigí a la Plaza de las Niñas -en el Parque Central de la capital- para documentar la acción “Niñas No Madres”, cuando un hombre extraño que se identificó como alemán se me acercó para preguntarme qué hacían ahí las chicas. Le dije que solo estaba tomando fotos y me alejé porque no me gustó cómo se acercó, pero nuevamente volvió a acercarse y me dijo que me fuera con él a comer, porque tenía mucho dinero por ser alemán. Ahí le dije que me dejara en paz y se fue”, narró Jovanna.

Despúes de su participación y cobertutura del evento, Jovanna recibió mensajes agresivos en su cuenta personal de Instagram donde la cuestionaban por su postura a favor del aborto como un derecho de las mujeres y sobre las coberturas periodísticas que realizó. En los mensajes, además de ofenderla e insultarla, la amanazaron con golpearla, romper su cámara y con violación sexual.

A Mercedes la agredieron algunos peatones y automovilistas mientras ella se desplazaba en bicicleta junto a otras mujeres. “Tengo 10 años de utilizar la bicicleta como transporte, pero también como un medio de unión, organización, diversión e incluso liberación. Aquel domingo sería una rodada más con las compañeras, pero con intención de respaldar la despenalización y las actividades regionales al respecto. Al mismo tiempo, recogería en fotografías y video la experiencia. Las agresiones verbales empezaron desde que nos reunimos en el punto de encuentro y continuaron a lo largo del recorrido”, relató.

Mercedes también recibió mensajes por las redes sociales con innumerables comentarios violentos, misóginos, machistas, moralistas y dogmáticos, respecto a su posición a favor de las actividades del 28 de septiembre. “En algunos me señalaron directamente, incluso tomando alguna de las fotografías en las que me enmarcaron”, añadió.

Deterioro de las garantías sociales

Para Ana Silvia Monzón, socióloga integrante del Programa de Estudios de Género y Feminismo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), este tipo de agresiones que continen amenzas graves, no solo constituyen un atentado y persecución contra la libre emisión del pensamiento, sino forman parte de un proceso de deterioro de las garantías sociales mucho mayor que se instaló en la década de transición democrática del país.

“Desde 1985, en esa etapa de transición vemos una serie de señales y acciones que cercenan las libertades y derechos, que también se hace evidente sobre todo desde 2012, cuando el exmilitar Otto Pérez Molina llega al poder. Antes también hubo una oposición de las elites del país a abrir a la sociedad la garantía de los derechos humanos de la mayoría de la población. Es muy grave constatar que la respuesta desde el Estado ha sido permitir que determinados grupos sigan ejerciendo el control”, enfatizó Monzón

Por otra parte, según Monzón este tipo de vulneración a la libertad de expresión y de pensamiento también se vincula con otro tipo de violaciones a los derechos que no pueden pasar desapercibidas, “estamos ante situaciones de amenzanazas y en algunos casos lamentablementes hasta de asesinatos de periodistas y comunicadoras, pero además de los actos de misoginia, se envían mensajes sobre el derecho a la educación, al trabajo, entre otros, que forman parte de las luchas feministas y que más o menos a mitad del siglo XX también han hecho énfasis en los derechos sexuales y reproductivos”, señaló.

Para la socióloga feminista, la carga de violencia y agresiones contra las mujeres “siempre tiene una connotación sexual, porque tenemos qué tener claro que este tipo de ataques se dan en una sociedad muy conservadora donde hablar de la sexualidad es un tabú y donde incluso tenemos a diputadas como la actual presidenta de la Comision de Educación en el Congreso -Lucrecia Marroquín-, que asegura que no se debe hablar de ese tipo de temas en las escuelas”.

Mozón enfatizó que “el permanente discurso de odio hacía las mujeres no se detiene ni para escuchar lo que tenemos qué decir al respecto, porque hablamos de altos índices de embarazos de niñas de manera forzada, violaciones y de esos datos no quieren escuchar”.

“A años luz de lograr avances”

Para Jovanna esas amenazas la hicieron sentir insegura pero también decepcionada, porque en otros países de a poco se van superando esos temas. “Parece que estamos a años luz de entenderlo o de lograr avances sociales, porque las personas ignoran la realidad que viven las mujeres con la ilegalidad del aborto. Por otro lado, aunque yo tengo una posición política personal a favor del aborto, estaba trabajando y cubriendo esas acciones que tienen que ver con la línea editorial de Ruda y es horrible que alguien sea atacada simplemente por hacer su trabajo”, mencionó Jovanna.

Mercedes advirtió que aunque esos ataques vulneran su seguridad no cederá en sus convicciones y acciones, porque son parte de un reflejo social de violencias y agresiones que a diario viven miles de mujeres. “Con los años que tengo manejando bicicleta como transporte, reconozco que este tipo de agresiones se dan constantemente, incluso intentando tocar alguna parte de mi cuerpo. Lo mismo les ha pasado a otras compañeras. Por supuesto que esto es molesto, porque considerando mi cuerpo como mi primer territorio y los hombres pareciera que se sienten con el derecho de gritarnos o tocarnos. Aunque eso conlleva cuestionar mi seguridad también me lleva a empoderarme más, no dejarme y no ceder ese espacio ya conseguido”, añadió Mercedes.

Alzar la voz

Ambas comunicadoras reconocen que es importante denunciar de manera pública este tipo de agresiones, porque “necesitamos hacerlo visible para marcar un antecedente. No sé quién me escribió pero si algo llegase a pasarme, estoy segura que al saber lo que me pasó, mi familia, amigos, conocidos y compañeras podrían tener una idea de quién está detrás. Pienso que la denuncia es una forma de decirle a la gente que no nos vamos a callar ni a dejar de ninguna forma”, señaló Jovanna.

“Yo tengo la oportunidad de denunciarlo, enfrentarlo y rechazarlo, pero me jode que la mayoría no pueda aunque quiera”, expresó Mercedes, quién además dijo que la denuncia pública es una oportunidad para poner sobre la mesa las cosas de las que no se hablan. “Puede y debería ser una herramienta, pero no de señalamiento, sino de aprendizaje y deconstrucción, desde el empoderamiento y el respeto, para no victimizar, revictimizar o reproducir lo que denunciamos”, precisó.

Las entrevistadas esperarían que se lograra saber quién está detrás de los ataques desde perfiles falsos en redes sociales. “No es justo que una tenga que recibir amenazas, asustarse, alertar a todas las personas cercanas, posiblemente dejar de publicar algo y que la persona que está mandando mensajes amenazando de forma anónima esté por ahí libre, riéndose de una”, puntualizó Jovanna.

“En muchas ocasiones se minimiza lo ocurrido, incluso, se llega a ridiculizar a quienes pasan por esa situación. Acceder a la información e informar son derechos de todas las personas, pueblos y naciones, necesarios para la democracia, la tolerancia, el respeto, la auditoría social, entre otros, pero también para el aprendizaje”, subrayó Mercedes.

Desde diversos espacios, Ruda, Prensa Comunitaria, organizaciones de prensa, de derechos humanos que velan por la defensa de la libertad de expresión a nivel nacional e internacional expresaron su respaldo a las periodistas y la solicitud a las autoridades nacionales de Guatemala para que se investiguen esas agresiones.

Autoría y edición

Socióloga y periodista, con experiencia en comunicación para organizaciones sociales, de Pueblos Indígenas y organismos internacionales, además, trabajo de investigación social para peritajes judiciales.

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