Las remesas aplaudidas por el gobierno y codiciadas por los bancos son la respuesta de migrantes que fueron expulsados

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Créditos: David Toro

Por David Toro

Contra los pronósticos del Banco Mundial que en abril advirtió una caída histórica en el envío de remesas en todo el globo a causa de la COVID-19, en Guatemala se alcanzaron cifras históricas en julio y agosto, con más de 1 mil millones dólares enviados desde Estados Unidos en ambos meses; las grandes cantidades de dinero enviadas serían una respuesta de la población migrante para paliar las carencias y faltas de alternativas a las que se enfrentan sus familias en el país.

Durante una cadena la cadena nacional dominical del 6 de septiembre, el presidente Alejandro Giammattei celebró el histórico envío de remesas y presumió al mismo tiempo que el Banco de Guatemala (Banguat) había registrado una cifra superior a los 1 mil millones dólares durante julio y agosto, como nunca antes se había visto.

Detrás del envío de remesas desde Estados Unidos hay una narrativa distinta la oficial. Hay centenas de historias que los gobiernos han ignorado durante sus administraciones. Hay separación familiar, deudas contraídas para costear el viaje, deportaciones, discriminación, abuso sexual a mujeres durante la ruta, extorsiones, agotamiento físico, agresiones y en los casos más extremos: la muerte.

El aumento significativo de las remesas durante la pandemia podría explicarse como una respuesta de la comunidad migrante establecida en Estados Unidos ante la crisis que las miles de familias que viven en distintas regiones del país; y la incapacidad del Gobierno de Alejandro Giammattei de ofrecer una respuesta.

Características sociodemográficas

Todos Santos Cuchumatán es un municipio donde el 90% de la población pertenece al pueblo maya mam del departamento de Huehuetenango y el otro 10% de la población es mestiza, está ubicado en la Sierra de los Cuchumatanes a más de 300 kilómetros de distancia de la ciudad de Guatemala.

Su territorio está poblado por 30186 mil habitantes, de los cuales 16 122 son mujeres (53 %), y 14 064 son hombres (47 %) según los datos del Censo del 2018. Del total de población el 82 % recibe remesas mensuales que van desde $200 a $300, según explica Félix Pérez Mendoza, agricultor e ingeniero agrónomo por la Universidad de San Carlos, que actualmente se encuentra estudiando el impacto de las Remesas familiares en el desarrollo Agrícola y ambiental en Todos Santos.

Félix Pérez Méndoza retratado en uno de los campos de cultivo de Todos Santos Cuchumatán (Foto Cortesía)

El miedo por la pandemia hizo que los migrantes enviaran sus ahorros

“Cuando inició la pandemia, los migrantes sintieron miedo por el virus, muchos comenzaron a sacar todos sus ahorros y enviarlos, porque pensaron que posiblemente se verían obligados a regresar, incluso el promedio de remesas mensuales aumentó en algunas familias a $350”, explicó Félix.

Félix comenta que el envío de remesas que llega de la comunidad mam asentada en diferentes ciudades de Estados como Oakland, Los Angeles, Nueva York, entre otros lugares de Estados Unidos, durante la pandemia ha sido clave para que la población de Todos Santos Cuchumatán pueda sobrevivir. “Aquí el único programa social de gobierno que ha llegado fue el primer pago de Q1 mil del “Bono Familia”, pero en realidad el gran soporte para sostener la alimentación y la salud son las remesas”, explicó.

Durante los primeros cuatro meses de pandemia, un grupo de jóvenes de Todos Santos Cuchumatán de Filmarte, Paraíso TV documentó la situación precaria de las comunidades rurales del municipio golpeadas por la crisis. Félix dice que los vídeos fueron compartidos con la comunidad mam de todo Estados Unidos que decidió enviar ayuda y junto a las autoridades y lideres locales se apoyó para que el dinero recaudado sea utilizado para apoyar a más de 300 personas en pobreza extrema y construir 20 viviendas.

Las remesas que son aplaudidas por el gobierno y codiciadas por los bancos y cooperativas que sirven de intermediarios y se benefician de ellas, representan para una persona de Todos Santos Cuchumatán la posibilidad de sobrevivir y en muchos casos de migrar actualmente. Cualquier que decida migrar en este municipio necesita pagar hasta Q20 mil a un coyote de Huehuetenango para llegar a la frontera entre México y Estados Unidos en Tijuana o Sonora, además de que en ocasiones se realiza otro pago de $2 mil para ser trasladados del desierto estadounidense al destino final, según relata Félix que además de agricultor y profesor universitario, migró a Oakland en 2004 y actualmente la mayoría de su familia reside en esa ciudad.

El dinero pagado a los coyotes, no surge de  la nada, los migrantes de Todos Santos Cuchumatán usualmente recurren a préstamos a bancos o cooperativas agrícolas, además de venta de bienes raíces y pueden tardar hasta un año en el envío de remesas para pagar la deuda que creó para poder migrar.

Dos hipótesis sobre el aumento de remesas en medio de la crisis

Un sondeo publicado el 21 de agosto por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), detectó que de 1,660 migrantes de la región centroamericana y de México entrevistados en Estados Unidos, el 61% perdió el empleo y otro 20% logró mantenerlo. Durante la primera semana de septiembre, medios estadounidenses reportaron que la tasa de desempleo había disminuido ligeramente a 8.4 %, gracias a la apertura de actividades económicas no indispensables.

Sobre ese tema, consultamos a la geógrafa Úrsula Roldán, directora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales (IDGT), quien argumentó que no se podría concluir ahora mismo una causa exacta que haya determinado que en medio de la crisis las remesas recibidas en Guatemala hayan aumentado pero plantea dos hipótesis.

“Podría deberse a que la mayoría de guatemaltecos debido a su nivel académico trabajan en actividades que no pararon durante la parte más crítica de la pandemia en Estados Unidos, como la agricultura y la construcción, eso les dio la oportunidad de responder a las crecientes necesidades en las comunidades de origen”.

“Una segunda hipótesis podría ser que la incertidumbre por los contagios y el bajo acceso a servicios de salud en Estados Unidos, los hizo pensar en regresar y por ende enviar sus ahorros”.

Aunque el gobierno celebre las remesas, en 2019 el Estado le dio la espalda a la población migrante, cuando el expresidente Jimmy Morales firmó el acuerdo de cooperación de asilo en posición de genuflexión ante el presidente Donald Trump y hasta el momento los migrantes siguen viajando y arriesgando su vida y siendo detenidos sin garantías de protección.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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