Corredor Seco: comunidad chorti’ entre el abandono gubernamental y los efectos de la pandemia

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Créditos: Amilcar Morales

Por Amilcar Morales

En Guareruche, Jocotán, la pandemia de la COVID-19 incrementó la vulnerabilidad de una población Chorti’ que ya sufría sus embates a causa de las sequías. Vecinos aseguran que la Municipalidad no ha entregado ningún tipo de ayuda y el bono familia es el único programa estatal que llegó a una parte de la comunidad.

Guareruche es una comunidad Chorti’, de Jocotán, ubicada en las montañas del oeste de Chiquimula, a unos 12 kilómetros de la cabecera municipal y a 203.5 de la ciudad de Guatemala. En la aldea habitan 2,638 personas, según los datos actualizados del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode).

“Esta calamidad nos tiene encerrados, podríamos ver pronto más casos de niños desnutridos. Dicen que la desnutrición es también por descuido de los padres de familia, pero por la sequía y la disminución del trabajo durante la pandemia, nos sentimos atrapados”, explicó Ángel Pérez vecino de Guareruche.

Cuando la pandemia iniciaba, en abril, Oxfam advirtió que en municipios del área conocida como corredor seco como Jocotán, Camotán y Olopa, la desnutrición aguda había aumentado en un 56 % en relación a los casos registrados en las primeras 16 semanas de 2019 en niños menores de 5 años.

Pérez asegura que durante los meses que llevan de pandemia han tenido dificultades para cosechar maíz y frijol, por la escasez de lluvia. Además, quienes viajan al departamento de Zacapa para trabajar en artesanías y en mercados llevan más de cinco meses sin poder transportarse, mientras que otros esperan la llegada de noviembre para buscar trabajo estacional en el corte de caña de azúcar en Escuintla, en el sur del país.

Durante la pandemia el gobierno del presidente Alejandro Giammattei instauró 10 programas sociales con el objetivo de paliar los efectos de la crisis sanitaria en los sectores más empobrecidos del país. Pero seis meses después de haber iniciado la emergencia, en Guareruche, solo uno de estos llegó y no benefició a toda la población.

“Nos sentimos excluidos, pareciera haber preferencias para destinar la ayuda”, relató Ángel Pérez, quien señala que el primer pago de Q1 mil del Bono Familia ha sido la única ayuda estatal durante la emergencia, pero no llegó a todos.

Guareruche está ubicada en una zona que por su posición geográfica se ve severamente afectada por el cambio climático teniendo como uno de los efectos más dramáticos la desnutrición infantil. En la aldea hay 135 hogares con energía eléctrica, de los cuales, 107 recibieron el primer pago del bono familia y las 80 restantes viven en casas que no cuentan con electricidad y por eso no fueron beneficiadas, porque la entrega del bono depende de la factura de este servicio.

Según información oficial, la región, de la que es parte Guareruche, abarca un total de 10,200 kilómetros cuadrados de los departamentos de Quiché, Baja Verapaz, El Progreso, Guatemala, Zacapa, Chiquimula, Jalapa y Jutiapa, e incluye un total de 46 municipios.

La carretera que conduce de la comunidad hacia el centro de Jocotán se encuentra en malas condiciones.

Los vecinos aseguran que hasta la primera semana de septiembre no han recibido ningún apoyo de parte de las autoridades locales, “pediríamos al señor alcalde que la ayuda llegue equitativamente sin distinción alguna”.

El alcalde municipal Ramón Díaz, electo por la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), respondió: “cuándo el tema de COVID-19 inició nos agarró de sorpresa a todos y no había un presupuesto para atender la crisis”.

Díaz precisó que el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de Jocotán autorizó Q 300 mil para la compra de víveres para las comunidades e indicó que estos comenzarán a ser distribuidos en septiembre.

Actualmente en Jocotán el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) ha registrado 46 casos positivos de COVID-19, además Chiquimula reporta un total de 1,029 casos reportados durante los casi seis meses de pandemia.

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