Créditos: Internet

Por Miguel Ángel Sandoval


La situación de la salud es complicada en Guatemala. De eso no queda mucha duda pues nuestro sistema de salud es realmente precario. Se carece de una red primaria, los hospitales públicos son limitados, hay lugares en donde no existe siquiera el nivel primario y los médicos brillan por su ausencia. La pandemia del coronavirus puso en evidencia lo profundo de las falencias del sistema de salud nacional.


Las medidas de emergencia son insuficientes. Dos o tres hospitales temporales, creados en medio de la pandemia se encuentran desabastecidos, los médicos no reciben sus salarios y los insumos indispensables. Mientras tanto, los hospitales privados demandan que para atenderse del Covid es necesaria una inversión que puede llegar a medirse en decenas de miles de quetzales. Eso para quien lo tiene, pero hay que subrayar que existen los lugares en donde no existe hospital privado ni público, ni nada que se parezca a la red primaria en hospitales. Es precisamente a estos lugares a donde llegan los médicos cubanos.


En la actualidad son 444 los médicos que laboran en nuestro país en esas áreas desprotegidas, al tiempo que colaboran con 4 clínicas más, que atienden problemas oftalmológicos, en el marco de eso que se llama Operación Milagro. Se encuentran en Alta Verapaz, Villa Nueva, Escuintla y San Marcos. Al tiempo que prestan sus servicios en 16 departamentos. Entre las clínicas y los médicos de campo, son decenas de miles de consultas que han realizado desde 1998 que es cuando inicio la cooperación de médicos cubanos en nuestro país.


En la actualidad, con la crisis de la pandemia que crece en nuestro país, un diputado al que secunda una ministra de salud, dicen orondos que lo que toca es salir de los médicos cubanos que hacen su labor en nuestro país; sin dar razones, pero sobre todo, sin ponerse a pensar que se trata de 444 médicos con experiencia, y que tienen como respaldo la medicina de un país que ha logrado frenar el desarrollo del coronavirus, por la visión que tienen estos médicos y por los conocimientos de tratar problemas de virus semejantes aunque de menor profundidad que el actual covid.
No es casual que haya en la actualidad un movimiento mundial para que se le otorgue a esas brigadas médicas de Cuba, el premio nobel de la paz, pues a la fecha, hay conciencia del rol benéfico para la salud de los países en donde han prestado sus servicios como el caso de nuestro país. Es por ello terrible que un diputado de credenciales conocidas como integrante del pacto de corruptos, pretenda que al ritmo de uno, dos, tres, los médicos se vayan y con ello se rompa un proceso de colaboración que viene desde el gobierno del presidente conservador Álvaro Arzú, que acepto ese apoyo pues sabía que la salud era un tema prioritario y que el estado guatemalteco no contaba con los recursos demostrados por la cooperación cubana.


Es obvio que los médicos de Cuba no estarán en nuestro país para toda la vida, pero es igualmente cierto que el momento del regreso a su país será cuando el sistema de salud guatemalteco sea capaz de suplir lo que ahora realizan estos médicos. Y ese no es el caso en la actualidad. Ni de lejos. Es probable que existan en estos momentos, médicos en el desempleo que puedan suplir de manera formal, a los médicos cubanos. Lo que haría falta sabe es si lo harían en los mismos lugares del país donde estos trabajan, o si lo harían con las mismas capacidades o experiencias. No se trata de sustituir a 444 médicos y su experticia. Es al más profundo. Al grado que el propio gobierno cubano hizo la apuesta en la formación de médicos guatemaltecos. A la fecha, más de 1200 médicos nacionales fueron graduados en la ELAM, que sorpresa, encuentran en nuestro país dificultades para su incorporación y para ser contratados por el sistema de salud guatemalteco. Todo esto revela una actitud de las autoridades tanto académicas como ministeriales realmente deplorables hacia ese contingente de médicos guatemaltecos que estudiaron en Cuba gozando de becas completas durante los años deestadía estudiando para graduarse de médicos.


En el debate abierto sobre la cooperación cubana hay señalamientos que la decisión se toma pues vienen de una dictadura. Argumento por demás falaz e hipócrita. Pues si algo debemos tener en cuenta, es que Cuba tiene mejores condiciones de vida que nosotros, como lo demuestran todos los indicadores del sistema de Naciones Unidas, y que la cooperación médica cubana se produce en decenas de países alrededor del mundo. Es un tema más allá de la ideología, es un asunto que es elemental reconocer, honrar, honra.


Sin ir muy lejos, en nuestra vecina Honduras que como nosotros recibe la cooperación médica de Cuba, en días recientes, congreso de ese país dio un reconocimiento a la brigada médica que labora en ese hermano país. Creo que por una ocasión, los hondureños de las más diversas corrientes ideológicas, entendieron que es necesario otorgar honor a quien honor merece.

Autoría y edición

Escritor, activista social, catedrático, consultor y politólogo guatemalteco.

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