Giammattei en Chi Xot y el camino hacia la autodeterminación indígena en Guatemala

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Créditos: Gilberto Escobar

Por Santiago Bastos Amigo

El 9 de julio pasado, el presidente Giammattei convocó a una serie de autoridades comunitarias mayas al Palacio de la Cultura, y posteriormente procedió a una gira de trabajo visitando las Alcaldías Indígenas de Chichicastenango, Sololá y Comalapa.

Seguramente, la intención del presidente con estas reuniones era dar una imagen de diálogo con los pueblos indígenas para contrarrestar las críticas generalizadas recibidas por decretar estado de sitio en cinco municipios de Alta Verapaz e Izabal.[1] Al reunirse con estas Alcaldías pretendía hacerlo sin tener que convocar a los actores indígenas que habían sido más beligerantes en los últimos tiempos, y que incluso, habían logrado bastante presencia durante el último proceso electoral. Seguramente, el presidente pensó en las Alcaldías Indígenas como instancias locales no politizadas y por ello menos beligerantes. Cómo sabemos, la cosa no le salió según había pensado.

Las autoridades ancestrales, sujetos de la autodeterminación

Aunque no era su intención, con esta decisión de convocar a las autoridades comunitarias como interlocutores y representantes de los pueblos indígenas, Giammattei estaba legitimando desde el Estado a las Autoridades Ancestrales. Un actor que ha ganado importancia en lo que va de siglo, llegando a tener igual o más presencia política que otros actores como las organizaciones campesinas y lo que en su momento se llamó organizaciones mayas.

Me refiero al conjunto diverso de autoridades de carácter comunitario –alcaldías indígenas, alcaldes comunitarios, principales, ajq’ijab, comadronas, presidentes de comités, Cocodes en algunas ocasiones– que son seleccionados y designados por procedimientos diversos por asambleas y otras instituciones comunitarias con el objetivo de regir la sociabilidad interna y –lo que nos interesa- mediar con las instancias estatales.[2]

Después de los procesos de modernización parcial, desde mediados del siglo XX y después del genocidio, estas instancias quedaron muy golpeadas como espacios de participación y articulación política; pero con la paz, y sobre todo tras el fracaso de la vía multicultural, estos fueron articulándose y resurgiendo de formas muy diversas. El caso más conocido es el de los 48 Cantones de San Miguel Totonicapán, pero en los 90 también fue importante la reconstitución de la alcaldía indígena de Sololá, y de ahí fueron apareciendo y reapareciendo otras Alcaldías Indígenas por todo el país, como la de Santa Cruz del Quiché, Panajachel, Santa Catarina Ixtahuacán, Olintepeque y muchas más. Las más tradicionales, como la de Chichicastenango o San Juan Sacatepéquez siguieron manejándose a un nivel local y poco político, pero la mayoría de estas instancias rearticuladas retomaron sus actividades tradicionales ahora como mayas, es decir, desde la perspectiva de ser autoridades de unos pueblos indígenas que por ello tenían una serie de derechos.[3]

Estas Alcaldías y otras instancias comunitarias fueron fundamentales en todo el ciclo de las consultas comunitarias y en las resistencias que plagaron el mapa de Guatemala en la defensa del territorio contras las actividades extractivas. Se fueron articulando en coordinaciones regionales de autoridades alrededor de los pueblos como el Consejo de Autoridades Ixiles, el Gobierno Ancestral Plurinacional Akateko, Chuj, Popti’ y Q’anjob’al, el Consejo de Autoridades Indígenas Maya Ch’orti o el Parlamento Xinka. Después de varios formatos han acabado conformando la asociación de Autoridades Indígenas Ancestrales de los Pueblos Maya, Xinkja y Garífuna de Guatemala.[4]

Podemos considerar que la reconstitución y consolidación de estas autoridades suponen un paso muy importante en el camino hacia la autodeterminación política de los pueblos indígenas en Guatemala, si entendemos la autodeterminación no sólo como el derecho de los pueblos a escoger su forma de gobernarse, sino como la construcción de capacidades para el autogobierno y la autonomía de acción en todos los sentidos,  dentro o no del marco estatal, a través de formas propias de entender el mundo y actuar en él.

Las Autoridades Ancestrales han ido ampliando su ámbito político de acción y la concepción de su propio papel, desde lo comunitario hacia lo nacional, fortaleciendo con ello a los pueblos que existe en este país como espacios políticos, pues son reconocidos discursivamente pero no como entes políticos. Además, y quizá más importante, se trata de un tipo de institucionalidad política que surge de la misma historia de los pueblos y comunidades, no de formas o lógicas externas.

El hecho de que hayan cambiado su denominación de “autoridades comunitarias” a “autoridades ancestrales” muestra cómo para ellos y quienes les reconocen, su legitimidad está en que son autoridades “propias”, surgidas de su historia de lucha y resistencia que conecta con ese pasado en que eran pueblos libres y que funcionan bajo las lógicas que han mantenido desde entonces. Aunque en 2013, fueron reconocidas por el Código Municipal, estas autoridades comunitarias como alcaldías indígenas y otras no son instituciones que provengan de la legalidad Estatal sino de la de los propios pueblos indígenas.

Por ello, esta figura de las autoridades ancestrales y su consolidación son básicas para el proceso de reconstitución de los pueblos indígenas en Guatemala: no sólo se trata de representantes elegidos por ellos mismos sin intervención estatal, sino que es un tipo de autoridad que viene dado por la historia propia como pueblos indígenas. Que no se basa en formatos como las organizaciones sociales, los sindicatos o las iglesias, sino en sus propias fórmulas. Así, se han convertido en una figura que complejiza y complementa las formas de organización y representación indígena en el país.

Giammattei en Chi Xot: la legitimidad de sus autoridades

Pues bien, aunque seguramente no era su intención, la convocatoria del presidente Giammattei a las Alcaldías Indígenas como interlocutores supuso el reconocimiento político de este actor por parte del Estado. Hasta la fecha, habían construido bastante legitimidad entre los mismos indígenas y otros actores políticos, pero el Estado no les había considerado como interlocutores válidos.

El campo de las autoridades comunitarias es muy diverso en su composición y en su actitud política. Posiblemente por eso, el presidente se reunió con las autoridades de Chichicastenango -que no han mostrado últimamente mucha beligerancia- y no por ejemplo con las de Chuarrancho o Santa cruz del Quiché. Como ya han comentado algunos autores, la gira de trabajo de Giammattei tenía todo el aspecto de una gira presidencial del tipo ubiquista, o de un encomendero.[5] Él, esperaba recibir los parabienes y si acaso alguna demanda local por parte de las autoridades de los lugares que visitaba, como ya hizo, cual finquero paternalista en el besamanos que organizó en plena campaña electoral.[6] Se había ataviado para la ocasión con una chumpa y un cubrebocas adornados con motivos mayas, que parece que es a lo más que puede llegar en concebir su cercanía con el mundo indígena.

Parece que en Chichicastenango y Sololá las cosas fueron más o menos según lo previsto, pero en Comalapa no le salieron como lo había pensado.[7] En primer lugar, los jóvenes de la localidad -un sector muy activo desde hace tiempo- colocaron una serie de carteles con críticas a la labor presidencial, que las autoridades comunitarias tuvieron que negociar para que fueran retiradas. Y ya una vez en la reunión, don Santos Julián Bal, representante de la Alcaldía Indígena de Chi Xot, hizo una serie de planteamientos que superaban lo local y se referían a todo el espacio indígena y nacional.[8] Empezó con la gestión de la crisis del covid-19, y cuando entraba a la minería, al presidente se le acabó la paciencia y perdió los estribos. Como hemos podido ver en el video que ha circulado, cortó el discurso de don Santos Julián, no le dejó seguir y llamó “inconsistencias” a las cuestiones que se le habían criticado. Ante todo ello, el representante indígena mantuvo la calma intentando terminar su alocución, pero fue imposible y hasta la cadena nacional dejó de transmitir la reunión –suponemos que por lo poco edificante de la actitud presidencial.

Esta actitud por parte de Alejandro Giammattei provocó una gran cantidad de comunicados de repulsa por parte de actores diversos, y ha sido analizada desde diferentes puntos de vista, destacando el carácter racista y autoritario que una vez más mostró el Presidente de Guatemala hacia sus conciudadanos mayas.[9] Aquí quiero llamar la atención sobre la actuación de la Alcaldía Indígena de Chi Xot en dos ámbitos.

Cuando don Santos Julián expuso los problemas derivados de la nefasta gestión de la pandemia de covid-19; y cuando posteriormente mencionó la minería sin que ésta esté presente en el territorio de Chi Xot, estaba actuando de forma independiente respecto a los poderes del Estado y las componendas políticas que suelen rodear a la figura presidencial.

Además, no actuaba como una institución local sino como una autoridad de base comunitaria que se considera portavoz de los pueblos indígenas de Guatemala. Más que autoridades locales de Chi Xot, se asumen como autoridades ancestrales mayas de Guatemala, y así actúan. Por eso, consideran que el presidente no ofendió solamente a las Autoridades Ancestrales de Chi Xot, si no que a todas las Autoridades Ancestrales y, en consecuencia, a los Pueblos Indígenas de Guatemala”.[10]

Así, la Alcaldía Indígena de Chi Xot  se comportó como un sujeto autónomo y autonómico, y eso es lo que el presidente no esperaba y le hizo salir de sus casillas. Pese a las décadas que llevamos ya en un proceso de consolidación de los indígenas como actores nacionales y que sus derechos han pasado a formar parte del discurso políticamente correcto, sigue vigente el imaginario político cafetalero que considera lo indígena como algo puramente local y por tanto, las autoridades indígenas sólo como autoridades locales.

En la mente de Giammattei no cabe la reconstitución que conlleva un sentimiento común como pueblos; y no es capaz de considerar a esas Alcaldías Indígenas, a las que había convocado, como actores políticos con capacidad de cuestionamiento. A esta negación de los indígenas como sujetos políticos se une el paternalismo racista que caracterizó a Ubico, que como se ha destacado en varios medios y comunicados, le lleva a regañar de forma prepotente y autoritaria a una persona que está actuando como autoridad.

Pero la autoridad que detenta la Alcaldía Indígena de Chi Xot proviene de la comunidad y a ella tiene que responder. A pesar de la independencia y la entereza mostrada ante Giammattei, el “pueblo maya kaqchikel de Chi Xot (Comalapa)” exigió en un comunicado a sus autoridades que plantaran cara de forma más evidente ante el desplante presidencial.[11] Esto muestra cómo actuar y pensar de forma nacional no supone dejar de ser una autoridad comunitaria, y en la medida que la Alcaldía Indígena de Chi Xot mantenga esta actitud, tendrá legitimidad que le permita actuar a niveles más amplios. La Alcaldía Indígena tuvo que responder a esta exigencia, y publicó un comunicado en que manifestaba cómo

…cuando iniciamos el diálogo respetuoso y de buena fe, de nuestra parte, en el que planteamos el sentir generalizado de la población, el señor presidente perdió la compostura y se dirigió de manera prepotente, autoritaria y abusiva a la Autoridad Indígena de Chi Xot; tratándonos, no como a interlocutores de un diálogo respetuoso, sino como a servidumbre…. lamentamos y rechazamos la actitud prepotente, la forma autoritaria y la falta de respeto con que el representante de la unidad nacional se dirigió a la Autoridad Ancestral y por ende a las autoridades ancestrales de los Pueblos Indígenas, no solo porque fue una falta de respeto per se, sino porque esa actitud es una lamentable expresión de racismo y discriminación en contra de los Pueblos Indígenas, porque no se los asume como pueblos, como humanos dignos de respeto, sino desde una visión colonial (cursiva y negrita en el original).[12]

Con esta actuación, el conjunto de las Autoridades Ancestrales, a través de la Alcaldía Indígena de Chi Xot, ganó más legitimidad aun, no por haber sido convocadas por el presidente, sino por la actitud mostrada ante él. El no actuar de forma subordinada, como otros habían hecho, el hacerlo como sujetos de carácter nacional, pendientes de los problemas que nos afectan a todas y todos, mostró que se están convirtiendo en un actor de peso, que sigue avanzando hacia la autodeterminación, acumulando legitimidad y autoridad según sus propios códigos.

La representación indígena y la incapacidad política del presidente

Los hechos ocurridos en Chi Xot le costaron caro al presidente Giammattei, que vio reducida aún más su ya baja aceptación política. Actores de los más diversos, desde otras Alcaldías e instituciones comunitarias indígenas le nombraron persona non grata en sus territorios, mientras que organizaciones mayas xincas y garífunas, organizaciones campesinas y de derechos humanos rechazaron su actuación. Incluso, entidades estatales como la Comisión contra la Discriminación y el Racismo –Codisra- y la Comisión de Comunidades Indígenas del Congreso de la República emitieron sendas declaraciones contra esta actuación.[13] Los 48 Cantones de Totonicapán anularon el encuentro previsto en los días siguientes.[14]

Pero no quedó ahí el asunto. A los dos días manifestó públicamente su apoyo al presidente un autodenominado “Consejo Indígena Nacional” coordinado por María Trinidad Gutiérrez, que había dirigido Codisra, así como colaborado con la hidroeléctrica Renace y había sido candidata a diputada tanto por el partido Podemos como por la UNE. Se produjo así una nueva oleada de comunicados y manifiestos en su contra, siendo a su vez desconocidos como representantes de los pueblos indígenas e incluso llegando a negar su calidad de indígenas.[15] Frente a lo espurio, artificial y forzado de este intento de demostrar un apoyo que no había, creció aún más la legitimidad de las Autoridades Ancestrales como posibles interlocutores de los pueblos indígenas ante el Estado de Guatemala.[16]

Pese a su poco éxito político, este supuesto Consejo Nacional Indígena nos viene a recordar cómo sociológicamente e ideológicamente el mundo indígena de Guatemala es muy diverso. La identidad étnica y la pertenencia a alguno de los pueblos indígenas no asegura ningún tipo de actitud política ni ética, y lo mismo que hay mayas evangélicos, hay mayas corruptos, “usureros mayas” los llama María Aguilar.[17] Los gobernantes aprovechan muchas veces la misma miseria que ellos provocan para asegurar apoyo de quien espera así salir de la pobreza.

En definitiva, podemos ver que los hechos ocurridos estos días, alrededor del supuesto proceso de diálogo del Presidente de la República con los pueblos indígenas, como un paso más dentro del camino hacia la autodeterminación de los pueblos indígenas de Guatemala. Las autoridades ancestrales, actores muy importantes de ese camino por basar su autoridad en lógicas y formas propias, han reforzado la legitimidad que ya habían ganado. En primer lugar, porque el presidente les reconoció como interlocutores válidos; y posteriormente por la actitud tomada por la Alcaldía Indígena de Chi Xot, mostrando su autonomía y defensa de los intereses de todos los pueblos indígenas de Guatemala, lo que le provocó ataques y desprecios presidenciales. Estamos pues ante un actor que va consolidándose y reforzando el camino hacia la autodeterminación de los pueblos indígenas.

Pero este episodio también ha mostrado dos elementos a transformar para lograr ese fin. En primer lugar, que entre los mayas la identidad étnica incorpore un grado de consenso político alrededor de la idea de la autonomía como derecho colectivo de todos los indígenas. Esto serviría para que; en segundo lugar, quienes gobiernan este país se den cuenta que desde hace tiempo los mayas y otros indígenas no son los indios serviles que ellos esperan encontrar en sus fincas, sino unos actores políticos cada vez más conscientes de sus derechos y de su fuerza. El autoritarismo y el desprecio de Giammattei hacia las autoridades de Chi Xot es una muestra del desprecio hacia la vida de todo un sector que históricamente se ha enriquecido del trabajo de los guatemaltecos, y ahora lo está haciendo a costa de su salud y su vida.    


[1] 125+ Organizaciones nacionales e internacionales rechazan y condenan el estado de sitio en los territorios Maya Q’eqchi’ y Garífunas en Guatemala, Prensa Comunitaria , 21 de julio 2020.

[2] Ver Líder indígena y autoridad indígena: ¿son lo mismo?, Diego Vasquez Monterroso, Plaza Pública 30 de Julio de 2020. Sobre las autoridades comunitarias mayas, ver el clásico libro de Flavio Rojas Lima La cofradía. Reducto cultural indígena (Seminario de Integración Social, Guatemala, 1988) y los más recientes de Stener Ekern  Chuwi Meq’enJa’. Comunidad y liderazgo en la Guatemala K’iche’ (Cholsamaj, . Guatemala:  2011) y Gladys Tzul, Sistemas de Gobierno Comunal Indígena. Mujeres y tramas de parentesco en Chuimeq´na´ (Maya Wuj /SCEE /Tzikín, Guatemala 2016).

[3] Sobre la rearticulación comunitaria actual, ver los trabajos de Carlos Fredy Ochoa Alcaldías Indígenas. Diez años después de su reconocmiento por el Estado (2 tomos. ASIES / Organismo Naleb / Iniciativa Think Tank /Konrad Adenauer Siftung, Guatemala, 2013) y Diálogo, señal de nuestra existencia. RETAL QATZIJ. Concepción, uso y manejo del diálogo por las autoridades indígenas (ASIES / Organismo Naleb / Iniciativa Think Tank /Konrad Adenauer Siftung, Guatemala, 2014)  y los de Santiago Bastos “Guatemala: rearticulación comunitaria en el contexto neoliberal” (en Dinámicas de inclusión y exclusión en América Latina. Conceptos y prácticas de etnicidad, ciudadanía y pertenencia. Iberoamericana / Vervuert, Madrid / Frankfurt, 2015) y ““Neoliberalismo y rearticulación comunitaria en Guatemala y México”, en Pensar Guatemala desde la resistencia. El neoliberalismo enfrentado FyG / Prensa Comunitaria. Guatemala:2018.

[4] Sobre las labores de esta asociación, ver por ejemplo, Las autoridades indígenas ancestrales Maya, Xinka, y Garífuna de Guatemala al Congreso de la República, al pueblo de Guatemala, a la comunidad internacional, o el Informe alternativo preparado por Autoridades Indigenas Maya, Garífuna, Xinka, Afrodescendientes y Asociaciones y Organizaciones Indígenas Mayas Garifunas y Xinkas.

[5] Viajes presidenciales, legado ubiquista y el reconocimiento a las autoridades indígenas, Carlos Fredy Ochoa, en Prensa Comunitaria, 27 de julio 2020, El racismo esencialista y colonial del encomendero Alejandro Giammattei, Irmalicia Velásquez Nimatuj, en El Periódico, 25 de julio 2020.

[6] Los “indios permitidos” al servicio del encomendero Alejandro Giammattei, Irmalicia Velásquez Nimatuj, en El Periódico, 10 de agosto 2019.

[7] Sobre los hechos ocurridos en la reunión entre la Alcadía Indígena de Chi Xot con el  Presidnte Alejando Giamattei, ver La posición de las autoridades indígenas que incomodó al presidente Giammattei, Gilberto Escobar, en Prensa Comunitaria, 20 de julio 2020, San Juan Comalapa: Una sarta de verdades y 30 segundos que bastan,  Adrian Chávez, 19 de julio 20202 en PúblicoGT

[8] Comalapa: estas son las peticiones que enojaron a Giammattei, Jody García en Nómada, 21 de julio 2020

[9] Además de los artículos ya mencionados y los que mencionaré, ver por ejemplo  la Carta abierta a: Señor Alejandro Giammattei Falla Presidente de Guatemala, firmada por Autoridades indígenas y organizaciones indígenas, campesinas y de sociedad civil, y el texto “Cero tolerancia al racismo presidencial”, emitido por la Convergencia de Derechos Humanos.

[10] [10] Pronunciamiento de la alcaldía indígena de Chi Xot, San Juan Comalapa enmarcados en la visita del presidente de la República de Guatemala

[11] El pueblo maya kaqchikel de Chi Xot (Comalapa) a la Alcaldía Indígena de Chi Xot

[12] Pronunciamiento de la alcaldía indígena de Chi Xot, San Juan Comalapa enmarcados en la visita del presidente de la República de Guatemala

[13] Presidente de Comisión de Pueblos indígenas señala “actitud racista” a Giammattei. Hedy Quino Tzoc en La Hora19 julio, 2020; CODISRA recomienda a Giammattei que ofrezca una disculpa pública, La Hora 30 julio, 2020.

[14] Cancelan reunión de Giammattei con representantes de los 48 cantones de Totonicapán,  Margarita Girón, La Hora 24 julio, 2020

[15] Ver el comunicado de la Acaldía Indígena de Santa Lucía Utatlán, desconociendo a los miembros del Cosejo provenientes de este lugar, el texto Usureros mayas, María Aguilar Velásquez, El periódico 27 de julio 2020 y Un [email protected] jamás traiciona a los pueblos, Ollantay Itzamná, PúblicoGT, 3 de agosto 2020

[16] Necesidad de un consejo indígena o de otras formas de representación. Miguel Ángel Sandoval, Prensa Comunitaria, 30 de julio 2020.

[17] Usureros mayas, María Aguilar Velásquez, El periódico 27 de julio 2020

Foto: Gilberto Escobar

Autoría y edición

Fundador de Prensa Comunitaria. Es profesor investigador en CIESAS Occidente desde el 2008 y profesor investigador emérito en FLACSO Guatemala.

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