“El Gringo” un promotor de salud para atender 111 familias de la Laguna Larga

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Créditos: Elmer Cordova
Tiempo de lectura: 5 minutos

Las 111 familias que se instalaron en un punto fronterizo entre Guatemala y México sobreviven la pandemia de coronavirus en condiciones infrahumanas, mientras el Gobierno de Guatemala sigue sin cumplir las medidas cautelaras de protección ordenadas por la CIDH.

Por: Lourdes Álvarez Nájera

Élmer Córdova es conocido como el “Gringo”, tiene 54 años y es originario de Toluca, México. Además, es paramédico y entre sus experiencias destaca su servicio en la guerra del Golfo Pérsico, en 1990. Ni en sus años de atención a los soldados de ese enfrentamiento se sintió tan desolado como ahora. Hoy es el encargado de atender a 111 familias que fueron desalojadas de la comunidad Laguna Larga y que para sobrevivir se instalaron entre champas improvisadas en la frontera entre Petén y México.

La comunidad Laguna Larga, ubicada en San Andrés, Petén, fue arrasada el 2 de junio de 2017, en un despliegue masivo de más de 1 mil 500 elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) y unos 500 del Ejército, que llegaron con la orden de desalojarlos. Al hacerlo, quemaron casas, la escuela, el templo evangélico y destruyeron los cultivos de subsistencia de los pobladores para evitar que regresaran.

Cuando supieron que la orden de desalojo se ejecutaría, bajo el argumento de que se encontraban en un área protegida, según el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), la población decidió que no se enfrentarían a las fuerzas de seguridad para evitar la represión.  Esa fue una acción estratégica coordinada por los líderes de la comunidad. Tomaron lo poco que pudieron y se instalaron en un punto fronterizo entre Guatemala y México.

A partir del 2 de junio de 2017, las 111 familias se han enfrentado a brotes de dengue, paludismo e infecciones intestinales agudas, porque viven entre lugares pantanosos, en champas construidas con plástico y ramas, sin camas, sin energía eléctrica y sin agua potable para consumir. A la fecha, siete personas han fallecido en ese punto fronterizo por diversas enfermedades.

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https://prensacomunitaria.org/comunidad-laguna-larga-los-invisibles-de-la-frontera/

La solidaridad mexicana

Los pobladores sobreviven de los alimentos que pueden conseguir o les brindan algunas instituciones mexicanas, como frijoles enlatados, harina para tortillas o sopas instantáneas. El campamento donde se encuentran las familias, ha sido visitado por diversas instituciones nacionales e internacionales, defensores de derechos humanos y medios de comunicación, que constantemente han denunciado al Estado de Guatemala la precaria situación y las condiciones infrahumanas en las que habitan, además del incumplimiento de las medidas cautelares que ordenó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en septiembre de 2017, donde se ordenó al Estado de Guatemala que se realizaran acciones inmediatas para preservar la vida, la salud, alimentación y la dignidad de las familias afectadas.

Desde que las familias de Laguna Larga se instalaron en el punto fronterizo entre Guatemala y México, la solidaridad mexicana no se hizo esperar y cada semana enviaban a un grupo de atención médica, pero con el paso de los meses y sin una respuesta clara por parte del Gobierno de Guatemala, a cargo del expresidente Jimmy Morales, la ayuda mexicana también comenzó a menguar.

Hoy, en una crisis sin precedentes por la pandemia provocada por el coronavirus, las familias de Laguna Larga han quedado aisladas. Desde hace cinco meses ya no llega la ayuda mexicana y la de Guatemala, que correspondería al Gobierno de Alejandro Giammattei y al alcalde de San Andrés, Petén, Milton Méndez Fión, nunca apareció.

Buscan el retorno humanitario

Desde que inició la pandemia de covid-19, uno de los temores más grandes con el que viven las familias, es el contagio masivo en el campamento. “Si alguno de nosotros llega a contagiarse, todos podemos morir. Aquí no hay ni agua para bañarse o para tomar”, indicó uno de los líderes comunitarios.

Ante ese panorama, las familias piden con carácter urgente que el Gobierno de Giammattei agilice el trámite que les permita retornar a su comunidad por razones humanitarias. “Exigimos que en estas circunstancias se nos permita volver a nuestra comunidad. Allá tenemos agua y los niños podrían acceder al bono de alimentación a través de la escuelita, que ya tiene hasta un código asignado por el ministerio de Educación, aquí tenemos graves problemas de desnutrición porque hemos quedado aislados”, indicó el representante.

Foto: Elmer Cordova

“El gringo que salva vidas”

Élmer Córdova cuenta que migró a Estados Unidos cuando era joven y allá tuvo cuatro hijos. Ninguno de ellos podía creer que él regresaría a su país, pero él los convenció cuando les dijo que quería pasar sus últimos días atendiendo a la gente que necesitara sus servicios como paramédico.

“Conocí a los campesinos de Laguna Larga cuando acompañé a las brigadas de atención médica que el Gobierno de México enviaba. Me quedé porque me conmovió la situación tan inhumana en que vivían, sobre todo las niñas y niños, llenos de enfermedades parasitarias y calenturas, porque aquí no hay agua apta para consumo humano”, narró Córdova.

Córdova recuerda que en 2017, enviaban a un médico cada semana, después cada 15 días y ya en lo último, cada mes, pero con la llegada de la pandemia del coronavirus “llevamos unos cinco meses aislados”.

“Aquí seguimos igual o peor. Yo estoy enfermo desde hace varias semanas, pero aún así estoy atendiendo. Con la llegada de la temporada de lluvias tenemos casos de dengue y paludismo”, describió Córdova.

¿Por qué le dicen “el Gringo”?

-Entre sonrisas-, la gente de la comunidad me empezó a decir así, porque les conté que vivía en los Estados Unidos y porque tengo el pelo claro y mi piel es blanca, ahora todos me dicen así de cariño.

¿Tiene algún espacio para poder brindar sus servicios?

Sí, pero es un ranchito. Tampoco tengo medicina ni equipo. Hace un tiempo me dieron 30 botellas de medio litro de solución inyectable para la deshidratación, por tanta infección intestinal que provoca la diarrea y vómitos, pero en un mes ya se me acabó todo. El Gobierno de México nos surtía como lo hace con cualquier clínica, pero con la llegada de la pandemia no han venido, porque no hay cómo pasar. Estamos solos e incomunicados.

¿Cuál es el cuadro clínico de la población?

Solo en esta semana tenemos 20 casos de dengue. Tengo entre cinco y diez consultas diarias por ese tema, sobre todo ahorita. Con las lluvias también empiezan las calenturas que pueden ser por paludismo, pero es difícil diagnosticar así, porque la gente también presenta infestación de parásitos y diarreas, porque consumen agua contaminada, sobre todo niños. Los adultos mayores presentan enfermedades crónicas que se complican por estar en este lugar, como reumas y artritis.

¿Qué hacen cuando se presentan casos graves que requieren de hospitalización?

Tenemos qué ver cómo movemos a la persona afectada para un ejido que queda a unos 10 kilómetros en el territorio mexicano. En ese lugar hay una ambulancia, pero tenemos que conseguir la gasolina para poder llevarla hasta otra comunidad que se llama Candelaria, que está a una hora y media.

¿Y de Guatemala, no cuentan con alguien que los apoye en esos casos?

Para Guatemala solo hay monte, selva. De Guatemala no hemos obtenido absolutamente nada. No he cruzado palabra alguna con algún político de allá. De México hemos obtenido todo el apoyo.

¿Usted recibe algún salario?

No. Soy voluntario y decidí venir a ayudar aquí porque no puedo ser indiferente al ver sufrir a un niño así. Aquí hay una pobreza extrema sin igual que lo conmueve a uno. Yo decidí regalarles al menos algo de mi poquita sabiduría en la medicina. Aquí hago de todo, desde cirugías hasta extracción de dientes.

El caso de Laguna Larga es conocido por las autoridades guatemaltecas, pero ¿qué les diría para que reaccionen?

Es terrible ver la forma en que pisotean los derechos de los niños, de las mujeres o de los ancianos. Eso es un extremo muy cruel. Aquí no ha venido ni el alcalde de Petén. Con la llegada de esta pandemia de coronavirus y el tiempo de la lluvia nos quedamos encerrados. Aquí hay gente honrada que cada día mira como salir adelante buscando trabajo o comida en México para sobrevivir, ellos están aquí esperando que se resuelva un tema político. Si nadie cree esto, que vengan a ver con sus propios ojos.

Autoría y edición

Periodista y comunicadora para organizaciones sociales, de pueblos indígenas y de organismos internacionales; estudios concluidos en sociología, asistente de investigación social para peritajes judiciales con enfoque histórico y antropológico.

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