Trabajador del IGSS positivo a covid-19: “al hospital no vuelvo ni loco”

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Créditos: Igss / Rafael Alvarado

Por Stef Arreaga

Rafael Alvarado tiene 53 años y 5 hijos, el más pequeño de ellos tiene 12.  Rafael  trabaja para el IGSS desde hace 21 años, tres de los cuales ha trabajado en el área de rayos X en el  Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) de Accidentes ubicado en “El Ceibal”, de la zona 4 de Mixco.

Rafael se contagió cumpliendo con su trabajo.  El equipo de protección personal (EPP) con el que contó es mínimo y aumentó los riesgos de contagio.

El sábado 27 de junio empezó con tos y fiebre, lagrimeo, dolor de garganta y congestión nasal. 

El lunes 29 a primera hora llegó al Igss de la zona 9, hizo cola para la consulta y llegó un médico, quien sin mayor explicación o haber pasado a consulta, lo envió para que le practicaran un hisopado en una ambulancia a la sede periférica de la zona 5. “Adentro de la ambulancia habíamos 25 personas amontonadas, atrás venía otra con la misma cantidad de gente, al llegar a la periférica nos tomaron la temperatura, nos midieron la presión y nos hicieron el hisopado”. 

De las dos ambulancias solamente siete dieron negativo, Rafael y el resto de personas dieron positivo a la prueba de covid-19.

Permaneció internado en ese centro hasta el miércoles 1 de julio, en ese momento solamente le dieron un acetaminofén y ese mismo día lo enviaron a un hotel de la zona 10 a una habitación compartida con otra persona. Ahí, solamente le dieron acetaminofén y una dosis de un medicamento para aliviar la tos.

La salud de Rafael iba deteriorándose a cada hora, así que sus compañeros del Sindicato de Trabajadores del IGSS (SINTRAIGSS) lograron trasladarlo al centro de la seguridad social de la zona 9, el jueves 2 de julio. Su situación empeoró: tuvo que dormir en una banca, no lo revisó ningún médico, no le dieron medicina y le brindaron únicamente un plato de comida entre el viernes 3 y sábado 4 del mismo mes.

Rafael pedía que le dieran medicina para la tos y para los calambres que sentía en las extremidades, también pedía líquidos porque se sentía deshidratado, a penas le dieron agua.

Cuando estábamos realizando la entrevista a Rafael a través de la mensajería de WhatsApp, por los síntomas que experimentó no se comunicó más, hubo un silencio de varias horas. El siguiente mensaje fue:

“Seño, voy para mi casa, mi hija me vino a traer voy en taxi. Prefiero pasar esta crisis en mi casa”.

“A mi padre lo retiré del IGSS el sábado 4 a las 14 horas, porque era deplorable encontrarlo en el suelo sin que alguna enfermera o enfermero lo intentara levantar. Me acerqué a un médico y le pregunté por qué no lo atendían y me dijo: ya no se puede hacer nada, solo esperar. Al salir, un agente pidió refuerzos y casi obliga a mi padre a despojarse de la ropa que tenía del hospital, que es un pantalón y una camisa. La gente que esperaba afuera a familiares impidió que eso sucediera”. Dijo su hija Claudia a los miembros del sindicato al que pertenece Rafael.

Durante dos días no logramos comunicarnos con él, fue hasta hoy que se comunicó de nuevo. nos contó que se encuentra muy enfermo, recibiendo tratamiento en su casa, pero no tiene recursos y tampoco la asistencia médica necesaria para enfrentar la enfermedad.

“Al IGSS no regreso ni loco. Ellos querían que me muriera a pausas y lo estaban logrando. Yo se que estoy muy mal. No aguanto más. Creo que estoy en riesgo que me despidan por no presentarme a trabajar.

Antes del cierre de esta nota hablamos con Rafael, está consciente del riesgo que tiene de morir sin tener oxígeno y atención médica. Se ha automedicado con Azitromicina, un jarabe para la tos y expectorante, antigripales y acetaminofén.

A criterio del presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala, Dr. Jorge Luis Ranero, la falta de recursos y la desinformación contribuyen a que la población positiva de covid-19 se automedique y esto causa gran preocupación que agrava la crisis.

El pasado 25 de junio, miembros del SINTRAIGSS nos enviaron un audio grabado en el hospital de la zona 9. En él, se evidencia la negativa para darles equipo de protección personal a enfermeros que atienden covid-19.  Según ellos, les están dando  mascarillas para usarlas hasta 8 días, y atribuyen los contagios de personal por estas precarias medidas.

Autoría y edición

Investigadora, periodista y diseñadora gráfica.

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