Créditos: medio digital Comunitaria San Juan

Por Marlon Son*

A las 11:00 horas del viernes 17 de julio, nos enteramos, y creo que la mayoría de vecinos del pueblo de Chi Xot (Comalapa) lo hizo, de la llegada del presidente de la República. El anunció lo hizo la presencia de agentes policiales y militares y no la comunicación de las autoridades indígenas del pueblo. El realce policial arbitrario de la presencia policial es muestra del control que ha adquirido el aparato estatal a través de la pandemia.

Ahogados de indignación por las constantes acciones y respuestas irracionales, arbitrarias, desiguales y dislocadas del gobierno de Alejandro Giammatei para afrontar la pandemia, sus efectos y los problemas persistentes agudizados por esta, varios hombres y mujeres jóvenes kaqchikeles de la localidad, decidimos salir de nuestras casas para expresar con libertad, nuestro pensamiento y sentir, en un mensaje de repudio, rechazo e interpelación directa a la decisiones presidenciales y gubernamentales. De manera espontánea, tapizamos los pasillos del mercado municipal, donde sería recibido Giammatei, con los siguientes mensajes:

  • ¿Cuántos médicos/as y enfermeras/os tienen que morir por no tener los materiales de protección en los hospitales? #GobiernoPolicialCorrupto”.
  • ¿Cuántas personas tienen que morir de COVID-19 porque los hospitales están colapsados y sin recursos? #GobiernoPolicialCorrupto”.
  • “Quieren abrir el país cuando ya saquearon todo ¿Dónde están los millones que se prestaron para afrontar la pandemia? #GobiernoPolicialCorrupto”.
  • “La pandemia del Covid-19 nos ha mostrado que persisten otras pandemias como la violencia sexual, las desigualdades, el desempleo, la desnutrición, la corrupción…el racismo, las violencias…”.
Foto medio digital Comunitaria San Juan

La abierta actitud arbitraria, el descaro, el trato discriminatorio y la tradición de violación de derechos que caracterizan a los altos funcionarios de la República, como lo hizo el mismo Giammatei, obligó a los miembros de la Alcaldía Indígena a retirar los mensajes, coaccionándoles a no cumplir con la reunión que tenían programada si estos no accedían a su petición y los pliegos de las y los jóvenes eran retirados. En condescendencia con esta decisión, en una evidente lesión a nuestro derecho de manifestar y expresarnos, la Alcaldía Indígena accedió a la petición arbitraria. Esta actitud de consentimiento crudo fue la que se cuestionó por nosotrxs y por varios sectores de la población. 

Sin embargo, anteponiendo los intereses colectivos no sólo del pueblo de Chi Xot, sino de los demás pueblos indígenas y no indígenas, a solicitud de representantes de la Alcaldía, acordamos que se quitarían las pancartas, únicamente si éstos llevaban nuestras inconformidades al presidente Giammatei, que fueran portavoces de nuestras palabras.  

Foto medio digital Comunitaria San Juan

Aclaramos que nunca llegamos para confrontar o entorpecer la planificación de la Alcaldía Indígena, pero la verdad de los mensajes que se expusieron tuvo la habilidad, sutileza y contundencia para incomodar. Tal y como se pudo ver en la transmisión oficial que se cortó precisamente en el instante en que las autoridades indígenas expusieron su  demandas, que convergían con las nuestras, cuestionando las decisiones del presidente por las muertes de las y los médicos, personal de salud, la incapacidad de pagar salarios, la precarización y desabastecimiento del sistema hospitalario, la falta de certeza en la distribución de los programas sociales, la permanencia de proyectos extractivos en territorios indígenas, etc.

Esta experiencia no solamente mostró la intolerancia por la diversidad y la libertad de expresión y pensamiento que se reproducen en el seno de las instituciones del Estado, al abordar cuestiones de pueblos originarios. También dejan ver la continuidad de la política de tutelaje y de colonialidad en las relaciones entre pueblos Mayas y el Estado, al imponer condiciones sobre las que se negocian y acuerdan “proyectos de desarrollo”, tristemente internalizadas aún por integrantes de nuestros pueblos. Que no son más que formas de expoliación y despojo disfrazado, que mediante intervenciones del Inguat y el Ministerio de Cultura y Deportes, modulan una mirada folcklorizante y culturalista del pueblo maya kaqchikel. No nos ven como sujetos y sujetas políticas y titulares de derechos con capacidad de ejercerlos libre y de manera autónoma. Ante ello cabe muy bien una de tantas interrogantes a las autoridades indígenas locales: ¿cuáles son los proyectos colectivos y comunitarios de Chi Xot y cómo llegaremos a alcanzarlos?Indudablemente, las respuestas aún no están claras.

Tampoco fue nuestra imprudencia, como jóvenes y jóvenas, como han querido hacerlo ver, de disipar una posición y proyecto de bienestar local. Al afirmarnos como jóvenes maya kaqchikeles asumimos una ética de transgresión, que está llamada a romper el silencio y el miedo frente a cualquier forma de injusticia, desigualdad y atentado contra la dignidad y la humanidad de todos y todas, dispuestos individual o comunitariamente. Esta es la frescura de las juventudes, donde interpelar a todo tipo de autoridad, aún más a aquellas comunitarias y ancestrales, es un imperativo y una demanda íntima.  

Si hablamos con el Estado, desde cualquier expresión individual y colectiva de los pueblos mayas, debe de hacerse en un espacio libre, de consenso y acuerdo. Un campo donde crezcan libremente hiervas verdes, flores amarillas, elotes negros y rojos, ayotes anchos. Donde exista un aparecimiento común e igualitario, sin miramientos, sin imposiciones, con respeto a la dignidad de cada individuo y de cada pueblo, un suelo común donde sea posible la libertad, la igualdad, la solidaridad, la comunidad. Creo que dormiré con esa certeza, que ese delgado, pero sólido territorio, está en construcción, ante todo desde las miradas de las juventudes. 

La artista Kaqchikel Sara Curruchich mostró su indignación en redes sociales por la agresión de Giammattei a los jónves de Comalapa.

*Poeta e investigador maya kaqchikel estudiante de la carrera de ciencias jurídicas en la Universidad de San Carlos y exsecretario de asuntos jurídicos de la AEU durante 2017-2019.

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