El Punto 1: un hotel para atender pacientes de covid-19

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Créditos: Internet

Por Andina Ayala

El Centro de Atención Punto 1 funciona en un hotel ubicado en la ciudad capital, desde el  17 de mayo de 2020 fue acondicionado con 220 camas para atender a personas diagnosticadas con COVID-19.

Este centro ha brindado distintos servicios a 605 personas, entre ellas, grupos familiares, incluidos menores de un año, menores migrantes no acompañados, mujeres y hombres cuya condición de paciente leve o sin síntomas y que son referidos especialmente de los hospitales Roosevelt el Temporal del Parque de la Industria.

José Ernesto Monzón Solís, quien labora como director, es médico cirujano egresado de la Universidad de San Carlos (USAC), con una maestría en salud pública con énfasis en epidemiología y salud pública. Durante 20 años ha trabajado en proyectos de cooperación internacional, para la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Unión Europea y desde el 2019 en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), en el área de supervisión y coordinación de hospitales. Este año fue nombrado por el exviceministro de la cartera German Ludwing Scheel Bartlett para dirigir el centro de atención Punto 1.

Sostuvimos una entrevista vía telefónica con Monzón Solís y esto fue lo que nos contó:

¿Qué es el Punto 1 y cómo se puede acceder a la atención médica en este lugar?

La pandemia aún no alcanza su pico máximo y algunos pacientes no tienen la oportunidad de estar en casa y poder aislarse como medida sanitaria para proteger a su familia y su comunidad. El Punto 1, es una opción y una oportunidad que tenemos como Ministerio de Salud para dar una respuesta a esta situación, nace como una estrategia sanitaria y está ubicado en un hotel de la ciudad de Guatemala.

Todo paciente que recibimos aquí es diagnosticado a través de la prueba PCR o de antígeno realizado en hospitales nacionales o en áreas de salud. Básicamente, recibimos a pacientes leves o asintomáticos referidos del Hospital Roosevelt o del Parque de la Industria.

¿A cuántas personas han atendido hasta el momento?

Llevamos 609 pacientes. El centro se abrió el 17 de mayo de este año, estamos por cumplir dos meses y hemos egresado como casos recuperados a 513 pacientes, de los cuales 25 se complicaron, tuvieron que ser trasladados al Hospital Roosevelt o al Parque de la Industria. Básicamente hemos hecho un intercambio de pacientes, recibimos casos leves y si fuera el caso enviamos a personas en estado crítico.

¿Qué problemas de salud han hecho que los pacientes se trasladen a los hospitales?

Fatiga, fue lo más común y dificultad respiratoria.

¿Cuánto tiempo que toma la recuperación de los pacientes leves?

El promedio de estancia es de 16 días. Cumplimos con los protocolos que define el Ministerio de Salud. Van a casa, aún así se les recomienda que tomen medidas.

¿Se repite la prueba?

A raíz de la nueva definición de caso recuperado clínico, ya no se realiza un nuevo hisopado porque de acuerdo al nuevo protocolo, se puede determinar si un paciente está recuperado clínicamente y puede ir a casa.

¿Cuándo puede determinarse un caso recuperado clínico?

Todo paciente que ha estado asintomático por 10 días puede ir a casa como caso recuperado. Un paciente que tuvo síntomas, debe tener tres días asintomáticos para definirlo como un caso recuperado e ir a casa, independientemente del número de días que haya estado con síntomas.

¿Si es asintomático se le proporciona algún medicamento?

No. El protocolo nacional que la Asociación Guatemalteca de Infectología definió para los casos leves, la administración de acetaminofén, Clofimeramina como antihistamínico y algunos pacientes les damos Lanzoprazol, porque toman otros medicamentos que de alguna manera les afecta.

¿Han usado Ivermectina, y qué opina de su uso?

Hasta este momento no contamos, pero el Ministerio ha definido que se puede usar en los casos leves. En los casos que lo necesiten, en otros hacemos estricta vigilancia y control.

La Ivermectina es un antiparasitario. Tengo 25 años de ser médico y en aquel tiempo no usaba Ivermectina, usaba Albendazol que también tiene un efecto antiviral y estimulante del sistema inmunológico. 

Hoy en día, la Ivermectina es como usar Albendazol, no le va a pasar nada, si tiene parásitos se los va a quitar. Creo que como Ministerio sí es una buena estrategia en casos sintomáticos como prevención. Algunos estudios dicen que disminuye la carga viral.

¿Qué hallazgos sobre la enfermedad han registrado durante estos dos meses?

Nos hemos dado cuenta que un sistema inmunológico fuerte puede afrontar más fácilmente la enfermedad. Hemos hecho una caracterización diaria con cada paciente. Registramos todo: qué tipo de síntomas, cuándo surgen, los que más aparecen y los que más duran. Esto nos sirve para tener un mejor conocimiento de la enfermedad.

Lo más común que hemos visto acá es sudoración, diarrea, tos y cansancio. Es interesante el comportamiento del virus. Hemos visto que comienzan con algún síntoma y luego dos o tres días empiezan a mejorar. También tenemos otro tipo de pacientes que están 10 días con nosotros y se les da egreso.

Hay algo que identificamos, además de los malestares físicos y es la carga emocional que el paciente tiene cuando es diagnosticado positivo. Primero, surge la pregunta en ellos de ¿Qué va a pasar conmigo? y después, la culpa por haber infectado a otras personas.

Desde su ingreso contamos con dos psicólogas que dan terapia presencial emocional. Trabajan en el tema porque nadie tiene la culpa, el virus está presente. Otros aportes que hemos visto con nuestras psicólogas es que muchos de ellos tienen familiares o amigos que diagnosticaron al mismo tiempo que ellos y que han fallecido, es muy fuerte la carga emocional alrededor del fallecimiento y también se les apoya en eso.

Hay más de 50 personas laborando en este centro de atención, ¿Cómo  ha sido el manejo de protección del personal?

Para calcular el número de personal que se necesita en el Punto 1, utilizamos la metodología de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Contamos con  53 personas para el área asistencial, -médicos, auxiliares de enfermería, técnicos de enfermería y psicólogas-.  Personal contratado por el Ministerio de Salud.

Además, en la parte administrativa tenemos 24 personas que se dedican a la distribución de alimentos, el abastecimiento de equipo, recursos humanos, bodega e informática.

A dos meses de estar laborando, ningún miembro del personal se ha infectado. Lo más importante acá ha sido el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), y de USAID. Lo primero que hicimos fue definir las rutas de ingreso y egreso;  las rutas del personal; además definimos todo el protocolo de desinfección.

¿A qué se deben los resultados en el tema de bioseguridad?  

Los tipos de protección personal, el nuestro usa el de seguridad nivel 2. El hotel tiene 18 niveles, los primeros 3 niveles son áreas limpias. En el cuarto nivel es la sección de descontaminación. En los siguientes niveles se encuentran los pacientes clasificados, de manera que tenemos un nivel por sexo, grupos familiares, pacientes separados por la carga viral o por enfermedad.

Tenemos monitoreo constante, hemos contratado a personas que se dedican específicamente a supervisar, que la prevención y control del uso del equipo de protección. Es decir, si encontramos a alguien del personal de salud incumpliendo, se reporta. Todos tienen muy claro que este es un lugar de alto riesgo y saben que la única manera de infectarse es no cumpliendo con los protocolos.

¿Cuál es la perspectiva del personal de salud?

Conforme pasan los días y nos mantenemos en 0, a ellos les da la seguridad de que los protocolos son adecuados para el nivel de servicio que prestamos. Constantemente estamos hablando de la relevancia de mantener las medidas prevención.

Tenemos otra estrategia de protección para el personal que tiene familiares en alto riesgo, ellos viven acá, tienen una habitación y alimentación. Los colaboradores se sienten seguros de ir cada fin de semana a casa y otros por supuesto, realizan el protocolo de desinfección aquí en el centro y antes de llegar a sus casas diariamente.

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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