El ataque a “la casa de los muchachos”, Ciudad Satélite en la memoria histórica

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Créditos: Hemeroteca Nacional

Por Andina Ayala

Este 27 de julio se conmemoran 44 años del ataque armado contra tres estudiantes en la Colonia Ciudad Satélite, zona 9 del municipio de Mixco. El hecho se conoció como el ataque a “la casa de los muchachos“. 

En la década de 1970, nuestro continente se vio agitado por la fuerza social. Dos pulsos se jugaban: la sed de justicia social postergada y la fuerza contrainsurgente. En Estados Unidos, los jóvenes se opusieron a la guerra en Vietnam. En el Salvador y Nicaragua también se libraban levantamientos cívico militares acuerpados por jóvenes estudiantes, radicalizados para concretar sus ideales políticos. Todo sector que se identificó como oposición a los regímenes establecidos, vivó la represión o persecución estatal.

En Guatemala, el 4 de febrero de 1976 ocurrió un terremoto que devastó a gran parte del país.  Entonces gobernaba el militar Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978) quien asumió la reconstrucción del país y a la vez fue heredero de la bandera contrainsurgente de dictaduras predecesoras.

Estudiantes asesinados por el ejército

Sun Tzu, estratega de la guerra dijo: capturar un destacamento o una compañía entera es ideal, destruirla es inferior.

De la Universidad de San Carlos de Guatemala, y de las escuelas educación media, emergieron, muchos estudiantes comprometidos con las luchas sociales, sindicales y campesinas. Ese fue el caso de Julio Ascoli Andreu, Félix Augusto Orozco Mendizábal  y Cesar Iván Morales Alvarado, asesinados por el ejército mientras dormían en una pequeña casa de adobe en Ciudad Satélite.

Julio y Augusto, estaban matriculados en la escuela de Ciencias Psicológicas. Iván Alvarado, perteneció a la dirigencia de la Escuela Normal Central para Varones. Estela[1], una sobreviviente de la época, y cercana a Augusto recuerda que: “era una época de protesta, de mucha rebeldía y cansancio. Ningún gobierno resolvía las grandes desigualdades”. Un contexto social como este, era el mayor estímulo para que la población criticara y se la opusiera a los regímenes políticos militares, dicha oposición venía organizándose décadas atrás.

En la escuela de psicología se llenaban los salones cuando convocaban a asambleas sobre problemáticas sociales. Julio y Augusto -Ogui-, como le decían sus amigos, se insertaron de forma clandestina a la lucha armada urbana, así lo relató David[2], una de las últimas personas en verlos con vida y quien los recuerda como “amigueros, personas encantadoras, buena onda y muy fraternos. Nadie pensó en la escuela de psicología que participaban en el EGP”.

Los padres de Julio, en especial, no se habrían imaginado que su hijo participaba activamente en la organización armada, Ejercito Guerrillero de los Pobres (EGP). La discreción, el uso de pseudónimos, los grupos pequeños, entre otras formas de actuar, intentaban asegurar la supervivencia de la organización que se extendía de lo urbano a lo rural.

Los hechos reportados en la prensa

Según el Diario el Gráfico y la versión oficial, es que las fuerzas armadas acudieron por el llamado de las autoridades locales, luego de que se produjera una balacera entre desconocidos.

La versión que dieron los vecinos a este mismo periódico, fue que las fuerzas de seguridad acribillaron la casa “faltando cinco minutos para las 24 horas del lunes. Inicialmente se hizo estallar una granada en el techo de una habitación donde estaba el taller utilizado para la fabricación de bombas caseras, granadas y recarga de municiones. Pilar Garrido, alcalde segundo de la colonia, cuenta que diez minutos después de la acción punitiva de las fuerzas de seguridad del gobierno (policía militar, policía nacional y cuerpo de detectives) el silencio reinó de nuevo en el lugar”. 

Los cuerpos fueron encontrados en la habitación contigua a la calle, que era utilizada como dormitorio, redactó el Gráfico. En opinión de David, “la casa no tuvo vigilancia y la acción obedeció a un estilo muy brutal, casi sin inteligencia”. Como testigo y compañero de Julio y Augusto, sostiene que los muchachos estuvieron a los sumo, dos o tres días y que no era una fábrica de explosivos. La casa más bien era un lugar donde los militantes guerrilleros llegaban a curarse, era un lugar de paso.

Del ataque también resulto herido un joven de 14 años, Herlindo Ajnash, vecino que salió al patio en el momento. Afortunadamente se recuperó a los pocos días en el Hospital Roosevelt.

El Gráfico. 28 de julio de 1976.

Estela recuerda que: “ellos llegaron ese día a hacer una actividad. En la noche, desde las once, cuentan los vecinos que  notaron movimientos raros. El 27 de julio, la versión de la policía, era que fue un reducto guerrillero. No dijeron que fue el ejército quien perpetró el hecho y lo identificaron como una balacera. El 28 de julio, el periódico de La Hora dijo que habían sido facciosos. Ni la policía ni los militares asumieron la responsabilidad de quienes actuaron allí. El 30 de julio salió en las noticias una aclaración del EGP, en la que por primera vez se reconoció que eran militantes revolucionarios”.

La Hora, 1976.

Desde entonces Estela, hizo algunas averiguaciones en distintas épocas, la más reciente, cuando nos conocimos fue a inicios de este año. Comentó que algunos vecinos le llamaban “la calle de los guerrilleros”; después vivieron unos supuestos pandilleros allí, y que varias personas intentaron vivir allí pero que asustaban.

Foto Hemeroteca Nacional.

Actualmente la casa, es habitada por una familia humilde, la casa sigue casi intacta, hasta puede reconocerse en la pared los agujeros hechos por las balas. El terreno, estuvo a nombre del antropólogo, escritor y docente universitario Celso Lara Figueroa, quien en su momento fue afín del EGP.

¿Dónde está la familia?

David todavía los recuerda y explica que sus compañeros no vivían en esa casa, y que estuvieron de paso, haciendo tareas de la organización, quienes se alojaban originalmente en esa casa era una pareja y su bebé, “nadie pudo dar datos de la familia que desapareció. Se llevaron a la bebé de pecho, la madre de aproximadamente de 17 años, delgadita, pequeñita, asustadiza. Ambos de procedencia rural. Como si fueran de oriente. No quedó una pista de nada, ni entre los vecinos de Satélite”.

No obstante el diario el Gráfico, si los mencionó en su nota: “en la policía nacional se informó que se desconocía el paradero de una mujer y una niña, quienes, según los vecinos del escenario del tiroteo, estaban en aquel lugar cuando las autoridades actuaron. Han declarado los habitantes de casas cercanas que el lunes, a las 12 y 17 horas, la mujer fue a comprar tortillas a una casa vecina. La conocían por el nombre de Amparo y a la niña la llamaban Nora. Cuando se produjo el tiroteo la oyeron gritar”. 

Ambos testigos, citados en este artículo resaltaron la importancia de saber el paradero de esta familia. Para esta fecha, ya que se contabilizaban miles de desapariciones forzadas y cientos de militantes y sus familiares exiliados.

*Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)

Inició con el nombre de Nueva Organización Revolucionaria de Combate (NORC). Sus primeras incursiones fueron entre 1972 y 1973. En 1974 realizaron su primera conferencia guerrillera, en la que se autodenominó Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), conformaron uno de los cuatro grupos guerrilleros que existieron en Guatemala. En 1975 la organización se había extendido por todo el ámbito de las montañas de la zona norte de los municipios de Nebaj y Chajul, además de su organización urbana.


[1] Seudónimo de la fuente.

[2] Seudónimo de la fuente.

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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