Créditos: Internet

Por Donald J. Urízar Miranda

Hace un lustro, después de destaparse el escándalo #LaLínea en Guatemala, miles de guatemaltecos salimos a las calles desde distintos puntos del país. El descontento aumentó desde la conferencia de prensa en la cual, Thelma Aldana — entonces Fiscal General del Ministerio Público — e Iván Velásquez Gómez — Comisionado de la extinta Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG — destaparon una red de corrupción que involucraba a la — entonces — vicepresidenta, Roxana Baldetti Elías, empresarios y a directivos de la Superintendencia de Administración Tributaria.

En Quetzaltenango ya venía incrementándose el descontento a la administración municipal, en aquel entonces dirigida por Jorge Rolando Barrientos Pellecer “Mito” y alrededor de un movimiento en Facebook, después de escuchar las primeras manifestaciones en la ciudad de Guatemala, cuatro jóvenes — tres estudiantes de arquitectura: Tony Pérez, Antonio Ramón González y su servidor, y un estudiante de ciencias políticas, Alejandro Maldonado — decidieron contactar a los organizadores de la manifestación en la ciudad de Guatemala y replicar el modelo bajo las directrices y contexto local.

A cinco años de la organización espontánea para las convocatorias de las manifestaciones en Quetzaltenango, es preciso recalcar la principal diferencia entre las dos manifestaciones más concurridas del #25A: mientras en Guatemala, los organizadores no dieron la cara durante la primera concentración de personas en la Plaza de la Constitución, en Quetzaltenango, Tony colocó el evento desde su muro, los demás replicamos y el día de la primera manifestación, estuvimos al frente.

Lo hacíamos, a sabiendas que estábamos en año electoral, que existían rivalidades entre los tres candidatos punteros que peleaban la alcaldía (y podía tergiversarse un alzamiento social como campaña negra para los demás adversarios) y porque, cada uno de los cuatro organizadores — por su lado — tenían cierta honorabilidad y respeto en círculos de la gestión cultural y medios de comunicación. ¡Debíamos darle credibilidad al descontento ciudadano!

Sabíamos que la prensa escrita y los medios de comunicación tradicionales no le darían la cobertura necesaria, o bien, tergiversarían la intención de las protestas en el país; por tal motivo, valiéndome de las herramientas tecnológicas que teníamos a la mano (Teléfonos y cámaras digitales), decidí comenzar a ser el relator de la historia.

Por último, en mi blog de poesía, escribí un relato de la organización, coordinación, desarrollo de las marchas que los estudiantes del Centro Universitario de Occidente de la Universidad de San Carlos de Guatemala hicieron desde su campus universitario y cómo las personas fueron pidiendo la conducción, el mensaje principal, las razones por las cuales estábamos en la calle y qué acciones deberíamos tomar posteriormente.

Acciones realizadas durante el 2015 en Quetzaltenango:

De manera sintética:

  • El #25A (25 de abril) en Quetzaltenango congregó aproximadamente a 3,500 personas en el Parque a Centroamérica. El mensaje central giró en la Renuncia del binomio presidencial y algunas explicaciones políticas, históricas y coyunturales que debían servir de contexto para entender que la lucha sería de largo aliento.
  • 10 de mayo: ataque de simpatizantes del partido patriota a grupo de artistas que protestaron por la utilización del Día de la Madre con fines políticos. Alrededor de treinta artistas fueron rodeados en Casa No´j (centro cultural municipal de la ciudad) y se requirió la presencia de antimotines, para desalojarlos.
  • Para la segunda convocatoria, el #16M (16 de mayo), el Parque a Centroamérica en Quetzaltenango albergó cerca de 10,500 personas. Para entonces, colectivos universitarios (Movimiento Acción Sancarlista, Movimiento Meso, Landivarianos Xela) comenzaron a articularse desde las universidades y resurgieron organizaciones sociales a la palestra: la Mesa de Concertación de Occidente — denominada a partir de ahora Colectivo Ciudadano de Quetzaltenango — sindicatos y presencia de las organizaciones gremiales de las cámaras empresariales comenzaron a ser visibles en las manifestaciones en la ciudad.
  • El #30M (30 de mayo) surge el Colectivo VOS, como la evolución natural del #RenunciaYaXela. En Guatemala, #RenunciaYa cambia de nombre a #JusticiaYa y así, muchos otros colectivos nacionales adoptan la demanda principal: justicia ante los atropellos de la clase política corrupta del país. En Quetzaltenango, vuelven a congregarse 7,500 personas en el Parque. Se adhieren al Colectivo VOS, más miembros, entre ellos: Marielena Valverde, Luis Díaz Morales, Ángel Polanco, Diana Córdova y Walter Cortez. A partir del 30 de mayo, después de colocar “la urna ciudadana” en el kiosco del Parque a Centroamérica, la población comenzó a brindar sugerencias de acciones a emprender desde el Colectivo VOS; de ellas se desprendió la petición de solicitar la oficina regional de la CICIG en Quetzaltenango y la campaña que impidió la reelección de Mito, así también que los tres punteros no ganaran la alcaldía municipal.
  • 31 de mayo: atentado contra el negocio de Tony Guzmán. Manifestación nacional e internacional de repudio por la violencia contra el movimiento en Quetzaltenango.
  • 13 de junio. Manifestación en el Parque a Centroamérica. Articulaciones con otros sectores de la región occidente para el Paro Nacional por tres días (En Guatemala sólo pararon el 27 de agosto, mediodía, después de la rogatoria a los empresarios…)
  • 25–27 de agosto: Paro Nacional. Las universidades: USAC — CUNOC, URL y Mesoamericana, Mariano Gálvez (extensiones en Quetzaltenango) y población civil paralizaron la ciudad (centro histórico) desde el martes 25 al jueves 27 de agosto. El sector campesino Maya K ´iché y Maya Mam bloquearon San Juan Ostuncalco, Zunil y Palestina de Los Altos; CODECA tapó El Zarco y Las Victorias, Coatepeque; los 48 Cantones de Totonicapán, Cuatro Caminos y Nahualá. La fuerza social fue tanta, que los negocios paralizaron labores. Guatemala, por su parte, solo logró “mediar” para paralizar mediodía de actividades económicas…

A nivel local, el Colectivo Vos fungió como articulador para que muchas otras acciones tuvieran relevancia para Quetzaltenango:

  • Se realizó un foro con los candidatos a alcaldes,
  • Se accionó ante la Contraloría General de Cuentas, para que revelaran qué candidatos contaban con su finiquito, quiénes estaban inscritos y quiénes tenían impedimento para participar;
  • Se mantuvieron reuniones de alto nivel con empresarios, académicos y líderes de organizaciones sociales, para manejar un discurso más homogéneo y con pertiencia cultural,
  • Se articuló con el resto de colectivos surgidos en las plazas del país, para tener reuniones posteriores al proceso electoral del 2015.

Aprendizajes del 2015:

Para muchos de nosotros, el 2015 nos cambió la vida. Implicó salir de la zona de confort, de entender que el quehacer político y el ejercicio público tienen incidencia directa en la cotidianidad del país o de ciudad.

  • Por primera vez se evidenció que Guatemala no es un país pobre, sino un país saqueado por élites económicas, empresariales, familiares y políticas; que fundaron un Estado a través del expolio de los bienes públicos.
  • Que el racismo, la exclusión y la desigualdad son problemas estructurales de Nación y no se arreglan con las elecciones generales a cada cuatro años. Hace falta un compromiso genuino de los líderes políticos y las élites económicas, para comenzar a generar los cambios paulatinos que necesita nuestro país.
  • Qué, si las manifestaciones hubieran sido iniciadas por los movimientos indígenas y campesinos, seguramente la opinión pública hubiera cambiado. Eso fue visible el mismo 2015, cuando fue contaminado el Río La Pasión por la empresa REPSA, o cuando los habitantes de El Cambray 2 fueron soterrados por la desinversión en el sistema de alcantarillado público de la Municipalidad de Guatemala. La criminalización de la protesta social, sobre todo al campesino e indígena, prosiguió y agudizó durante el gobierno del comediante.
  • A la clase media urbana, de las principales cabeceras del país, NO la movió la necesidad de cambiar el “status quo”: la movió la rabia de saber que los impuestos eran robados por el gobierno de turno. Eso explica cómo un comediante fue colocado como presidente, apoyado por las grandes mayorías, financiamiento electoral ilícito y un plan dirigido desde las élites del país.
  • A la generación de la postguerra se le vendió el espejismo que se podían hacer “revoluciones de colores” los sábados a las 15:00 horas, cuando dichos edificios gubernamentales estaban vacíos. Movilizar a la gente entre semana — sobre todo en la ciudad de Guatemala — fue el talón de Aquiles para cuando se necesitó mayor presencia de “masa” en las afueras del Congreso de la República el 14 de septiembre de 2017.
  • Cuando, en la palestra, comenzaron a escucharse los mensajes de la deuda histórica que los Acuerdos de Paz dejaron en el país, se polarizó la opinión pública. La Reconciliación Nacional es una asignatura pendiente.
  • Mientras las distintas facciones de organizaciones sociales que surgieron de la plaza se organizaban para pensar qué hacer, el aparato económico y político del país estableció su ruta de escape. El gobierno de Jimmy fue el restaurador del status quo. La élite económica y los medios de comunicación — pasquines acabaron con la CICIG, retaron a la Organización de las Naciones Unidas y exiliaron finalmente a Thelma Aldana.
  • Después de la indignación, viene la organización y preparación de sujetos políticos para ocupar los espacios de poder. Hablar de política, sobre todo en los grupos juveniles, no estuvo contemplado. La falta de conocimiento de la historia y desarrollo de los movimientos sociales en el Siglo XX a lo largo y ancho de Latinoamérica, Europa después de la crisis del 2008 — Occupy Wall Street, 8M en España, Los Indignados, La Primavera Árabe, la revolución estudiantil chilena y Yo Soy 132 en México, entre otros — impidió que se viabilizara la consolidación de una nueva clase política.
  • El surgimiento de partidos políticos para “capitalizar el descontento ciudadano” no hicieron más que replicar el modelo estructural que la Ley Electoral y de Partidos Políticos establece en Guatemala. Aunque surgieron con intereses genuinos de cambio, el reciclaje de operadores políticos de antaño creó un caldo de cultivo cuyo desenlace se ve en la poca incidencia de sus diputados en el 2020.

¿Ahora, qué?

El comediante de #LaTropaLoca, Jimmy Morales restableció a los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad en el país. Alejandro Giammattei, el recién presidente electo (después de cuatro elecciones perdidas y ganador a través del anti — voto a Sandra Torres) mantiene ciertos vínculos al ala más conservadora del ejército de Guatemala.

El incremento del fascismo, la intolerancia a la crítica ciudadana por parte de las autoridades electas y la nula transformación del quehacer político en el país pone un especial reto a una generación de jóvenes que se empoderó después del 2015, pero que el sistema político les impide participar, a no ser que cuenten con el capital político y económico para hacerse de un hueco en el sistema.

Hubo esfuerzos por sistematizar las experiencias vividas por distintos organismos. Infortunadamente, la academia resulta lejana para el grueso de la población que no tiene interés alguno en la política: saben que, de todas maneras, llegue quién llegue y gane quién gane, seguirán siendo pobres, porque así fue creado el sistema político, económico y social de Guatemala.

En otras latitudes, se recuerdan fechas importantes en la historia de las naciones. El #25A — seguramente — no será más que una conmemoración de los artífices de las movilizaciones del 2015. Para el resto de la población, hubo un gatopardismo nuevamente.

En la coyuntura específica de la pandemia por el #Covid19, tocará reagruparnos nuevamente, para hacer de la fiscalización social, la co — creación de políticas públicas y el acompañamiento de las autoridades municipales, la hoja de ruta que recupere el tejido social a nivel local.

Autoría y edición

Arquitecto, poeta, gestor cultural, activista, librepensador. Escribo porque es necesario diluir el silencio.

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