Una familia nicaragüense en Guatemala busca sobrevivir a la pandemia y a la falta de apoyo

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Créditos: David Toro

Por David Toro

Doña Marina de Jesús, de 70 años, vive en una pequeña casa de color amarillo y techo de lámina en la aldea El Carmen, en Santa Catarina Pinula. Llegó a Guatemala por primera vez en 1982, la guerra y el deseo de darle una mejor vida a sus dos hijos le obligó a salir de Managua, Nicaragua.

Durante más de 20 años en Guatemala, Marina trabajó en fábricas y maquilas, principalmente. Regresó a Nicaragua, pero la crisis económica la obligó, a ella y a su esposo, a volver a en diciembre de 2019. No imaginaron que una pandemia como la provocada por el coronavirus los dejaría atrapados en una complicada situación de vulnerabilidad.

Cuando inició la crisis sanitaria en Guatemala, en marzo de este año, vio cómo se cerraba su único ingreso económico, porque previo a esta situación, se dedicaba a la venta de tamales, chuchitos y otros platillos tradicionales guatemaltecos. “Con esto de la pandemia me he quedado sin dinero para comprar los ingredientes, no tengo como moverme, son ya una mujer grande y esta situación me tiene desesperada”, asegura.

Ella padece de diabetes e hipertensión. Se queda en casa mientras su esposo busca trabajo como ayudante de albañil todos los días. “Desde que comenzó esto de la pandemia me quede sin medicina para la diabetes, no hay como comprar, si apenas alcanza para comer”, relata Marina con preocupación.

Sin ayuda por ser extranjeros

Doña Marina acudió el 15 de junio de este año al salón municipal del Carmen para recibir la bolsa de alimentos que la Municipalidad de Santa Catarina Pinula repartió. Pero fue excluida, el personal le dijo que como no estaba avecindada y no tenía identificación guatemalteca no le darían la bolsa de alimentos.

En medio de la precariedad, el 14 de junio recibió el recibo de la luz eléctrica. La buena noticia fue que en la parte de superior de la constancia había un código que le indicaba que recibiría Q1 mil del bono familia que entrega el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Pese a ello, al dirigirse a un cajero automático para poder adquirir el dinero, se percató que no había sido acreditado. Hasta la fecha, no han recibido el apoyo que proporciona el único programa social que el Gobierno del presidente Alejandro Giammattei creó para respaldar a personas de escasos recursos durante la pandemia.

En Guatemala muchas personas extranjeras de distintos estratos sociales quedaron atrapadas durante la pandemia. Su situación migratoria no les permite conseguir un trabajo regular y en algunos casos enfrentan discriminación, como Doña Marina.

La Casa del Migrante de la Pastoral de Movilidad Humana, es uno de los lugares que a respaldado con víveres durante los primeros tres meses de  pandemia, “hay muchos centroamericanos atrapados aquí, sin tener a donde acudir y sin posibilidad de regresar a sus países porque haya no tienen seguridad y aquí solo les queda acudir a la poca ayuda humanitaria”, resaltó el Padre Mauro Verzeletti director de la Casa del Migrante.

Por el momento, Doña Marina y su familia sobreviven con la ayuda de sus vecinos y esperan ser incluidos en las entregas de víveres debido a su condición de migrantes como a ocurrido hasta el momento.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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