Sectores mayas muestran preocupación por la propuesta de convertir la Cuenca Mirador-Calakmul en un negocio

COMPARTE

Créditos: Internet

Míster Hansen:

Somos de diversos pueblos mayas, defensores de la vida, profundamente respetuosos de la Madre Tierra, defensores de nuestros territorios ancestrales-contemporáneos, de nuestra historia y memorias milenarias. Como activistas, tejedores, escritores, artistas y académicos que residen y trabajan dentro y fuera de Guatemala, expresamos nuestra gran preocupación sobre la propuesta Ley de Alianza de Seguridad y Conservación Maya de la Cuenca Mirador-Calakmul. Nuestros pueblos nunca fueron consultados ni informados sobre esta propuesta y nunca han dado su consentimiento. Hemos visto el breve documental de VICE news Mayan Ruins in Guatemala Could Become a U.S.-Funded Tourist Attraction (17 de junio de 2020), el cual informa que usted está realizando una campaña en Guatemala y Estados Unidos para generar fondos y transformar el sitio sagrado El Mirador en una atracción turística y, de esa manera, traer «beneficios económicos a los guatemaltecos».

Desde hace muchos años, sabemos de su injerencia en Guatemala a través de sus proyectos arqueológicos y su relación con élites políticas y económicas criollas, ladinas y mestizas, lo que se pone en escena no solo en el documental de VICE, sino también en su Ted Talk 8ª Maravilla del Mundo: El legado Maya (18 de junio de 2018), donde usted habla sobre sus hallazgos en El Mirador. También conocemos artículos académicos y periodísticos sobre su persona, como King of the Jungle. The Mayan Empire of Archeologist Richard Hansen («El rey de la jungla. El imperio maya del arqueólogo Richard Hansen»). Acostumbrados como están ustedes a repartirse el mundo y saquear con impunidad, estos periodistas le otorgan como propiedad «el imperio maya». Nada más obsceno sabiendo que los mayas estamos vivos y usted está excavando nuestro territorio o Nuestra Casa Grande.

Su página de Wikipedia también revela su alianza con ciertos senadores como, Jim Inhofe de Oklahoma, muy conocido en Estados Unidos por negar la crisis climática. Otro dato revelador es que usted se graduó de la Universidad de Brigham Young (BYU), la cual pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Utah, una iglesia conocida por «cazar tesoros» en el «tercer mundo». Allí, según Teena Clipson en su articulo, “Dr. Rirchard D. Hansen and his figth for the El Mirador”, usted dio sus primeros pasos en cuanto a sus intereses en la disciplina de arqueologia, luego de que escuchó una charla ofrecida por David Freidel de la Universidad de Harvard. Consecuentemente, John E. Clark, un arqueologo mormon, llegó a ser el jefe del departamento de antropologia de la BYU y director de la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo. Usted y Clark llegaron a ser grandes amigos, y desde entonces han generado seudo argumentaciones supuestamente científicas que proponen que fueron los antepasados de los mormones (israelitas nefitas) los que construyeron sitios sagrados en Mesoamérica. Esta es una manera aberrante de otorgarse legitimidad en la excavación y en los negocios que pretenden hacer sobre ella, además de buscar la «superioridad» siempre deseada por los blancos. Teorías como estas no solo son absurdas y risibles, sino que tienen detrás las posibilidades reales de saqueo. Sus intenciones no nos sorprenden, pues tanto los mormones como otros grupos de saqueadores de riquezas en muchos territorios de Latinoamérica y del llamado «tercer mundo» han realizado esta misma argumentación. Negarnos la grandeza y someternos a la miseria es una estrategia vieja de quienes roban nuestra historia porque, claro está, carecen de raíces, pues solo existen mientras nos colonizan y saquean.

Usted también indica con orgullo que, para sus negocios, ya cuenta con el interés de inversionistas como Mel Gibson, Morgan Freeman y el príncipe Alberto de Mónaco. ¿Quién le ha dado a usted el derecho de vender nuestro territorio y Nuestra Casa Grande a tales personajes o cualesquiera que fueran? ¿A quién le pidió permiso, míster? Ya Mel Gibson amasó grandes fortunas con su repugnante película Apocalypto, donde nos degrada al máximo y nos representa con mentiras, ¿fue usted su asesor de cabecera? Por cierto, si queremos leer sus teorías científicas, ¿dónde están sus libros? Investigamos para ver si encontrábamos algún libro suyo. ¿Qué pasa? ¿Todo el cabildeo que usted realiza no le da tiempo para escribir y publicar sus hallazgos? Sabemos muy bien que la gran mayoría de investigadores gringos y europeos vienen a saquear nuestros conocimientos y los llevan a las audiencias de sus países, no tienen interés de devolvérnoslos porque así es la ciencia colonial e imperial, siempre al servicio del poder y del capital. Que no haya nada de sus hallazgos y teorías publicadas ni en español ni en inglés habla mucho sobre sus intenciones saqueadoras. Y no vaya a venir con el ridículo argumento de que es porque no sabemos inglés, pues muchos de los que firmamos esta carta sabemos nuestros idiomas mayas, el idioma de los colonizadores (castellano) y el de los imperialistas (inglés). ¿Por qué no nos ha devuelto la información de nuestras tierras que ha obtenido en su trabajo o, más bien, en su negocio en El Mirador?

En fin, mientras esperamos algunos títulos de sus libros, hacemos un llamado de atención a algunas cuestiones perturbadoras que emergen de sus intervenciones en los videos y la documentación que hemos encontrado sobre su negocio. Su ofrecimiento «progresivo» reactiva toda esa larga tradición imperialista liberal que justifica sus robos bajo el argumento de que son gentes blancas y no indígenas los salvadores de nuestros pueblos y quienes en sus manos poseen una verdad que nosotros no poseemos… pero, vayamos por pasos.

Primero. Sus hallazgos compartidos a través de su Ted Talk son simplistas, una charla hecha para impresionar a un público desconocedor. Nuestras ciudades y sitios sagrados fueron construidos desde la complejidad arquitectónica, política, económica y espiritual. Nosotrxs sabemos de la inmensa riqueza de nuestras sociedades y sus grandes contribuciones a la humanidad. Por eso, nos parece aberrante cuando usted, en ese mismo video, condena a nuestros ancestros al afirmar que «por sus acciones depredadoras nuestra civilización colapsó». Nuestra civilización nunca colapsó, señor. Los mayas seguimos vivos y defendiéndonos de los saqueadores. Nuestras epistemologías, cosmovisiones y formas de vida actuales contrastan con la teoría «depredadora» que usted impone sobre nosotros. Y no nos fundamentamos en la idiotez de los negocios y el dinero, que a usted le salen todo el tiempo por la boca, sino desde la grandeza de la vida misma y desde el profundo respeto por Nuestra Madre Tierra. Sepa que sus teorías son las mismas que nos han dicho siempre los colonizadores, hispanos, criollos, ladinos y mestizos, quienes piensan que nuestra civilización colapsó y que los actuales mayas no somos los descendientes de los grandes que hicieron las ciudades que usted excava. Seguramente usted es incapaz de entender el sentido de la vida y la sabiduría de los Pueblos Mayas, que priorizan el respeto por todo lo que crea la vida sobre el dinero y los negocios, pero entonces quizás podrá escuchar a sus propios colegas, que han tenido por engañosas y fraudulentas teorías tan simplistas como las suyas. Este es el caso de Arthur Demarest que, en su comentario al libro Las Grandes Sequías Mayas: Agua, Vida y Muerte (2000)de Gill Richardson, señala varias falacias construidas sobre una gama de evidencias arqueológicas altamente selectiva y consecuentemente engañosas que no toma en cuenta complejos aspectos sociales de la vida maya en esa época. Demarest añade también que se busca de entrada asombrar a la gente «con fundamentos de ciencias exactas para que tengan sentido las interpretaciones presentadas». Sobre sus seudoteorías usted quiere vendernos al mundo para realizar sus negocios de ecoturismo.

Segundo. En el video «8ª Maravilla del Mundo», usted propone hacer «cambios positivos, involucrando a la gente en un modelo económico» y declara «la cuenca “La Primera zona silvestre en América Latina”». Tal modelo económico alternativo reside en construir una «Ruta Turística en la Cuna de la Civilización Maya» con «una frontera natural usando la misma foresta para impedir la entrada de los invasores ilegales». El sitio arqueológico de El Mirador ─concluye usted─ es el catalizador económico para sacar de la «miseria» a Guatemala. Según usted, este proyecto dará no solo oportunidades laborales a las familias aledañas, sino que también creará oportunidades educativas. Las personas ─dice usted─ están aprendiendo a leer y escribir y a conservar sus bosques. Pero notamos que, en el video de VICE, usted ya está al tanto de que hay resistencia contra su proyecto cuando habla de que ha sido acusado de «gringo imperialista que se quiere hacer rico a costa de nosotros [los guatemaltecos]». Usted termina la sentencia diciendo que esa es precisamente su crítica a los guatemaltecos: «no tienen visión». ¿A quiénes se refiere usted específicamente? Si se refiere a las élites económicas, políticas, gobernantes, narcotraficantes, madereros y grandes saqueadores de tesoros mayas que, por lo general, son criollos, ladinos, mestizos, pues sí, tiene toda la razón. Pero nosotros, los mayas, no somos ellos, pues las élites criollas, ladinas y mestizas en lo único que piensan es en hacer negocios con nuestro pasado milenario y con nuestro presente lleno de riqueza.

Esos sectores han buscado a toda costa hacer de Guatemala un espejo de Europa y Estados Unidos a través de políticas de blanqueamiento y genocidio. Sí, en tales procesos, han buscado eliminarnos para sentar las bases de un país industrial supuestamente aceptable ante los ojos del mundo; promover la idea de un país blanquito, pues. ¿Acaso no sabe que el Estado guatemalteco buscó eliminarnos durante el conflicto armado? (Por si no conoce esa historia, le recomendamos que lea el informe de la Comisión Para el Esclarecimiento Histórico, Guatemala: Causas y orígenes del enfrentamiento armado interno. Ahí encontrará información sobre cómo las políticas genocidas y etnocidas que implementó el Estado guatemalteco fueron también apoyadas logística y económicamente por los Estados Unidos e, incluso, Israel. Por eso, cuando estos sectores gubernamentales y de élite criollos/ladinos/mestizos lo ven a usted, un gringo blanco y privilegiado, amigo de Mel Gibson, Morgan Freeman, el príncipe Alberto de Mónaco y senadores estadounidenses, con harto capital en sus bolsillos, le abren la puerta y caen de rodillas ante usted. Se ha ganado la atención de quienes ahora venden Guatemala y sus bienes naturales al mejor postor, como el mismo presidente Alejandro Giammattei, congresistas e inversionistas interesados también en enriquecerse con las migajas que usted les ofrece, vendiendo no lo que les pertenece a ellos, sino lo que nos pertenece a nosotros, los mayas.

Tercero. Todos ustedes comparten esa admiración por el legado material de nuestros ancestros; esos grandes logros que han impresionado al mundo, pero en lo que refiere a nosotros, los descendientes mayas de hoy, ustedes nos desprecian, humillan y despojan con gran descaro. Solo nos ven como como sirvientes en sus casas, como mano de obra barata en sus fincas y en sus excavaciones, como personas despreciables e inhumanas. Solo nos aceptan si agachamos la cabeza y no decimos nada, a menos que aplaudamos sin cuestionar sus proyectos a favor de su «progreso». Así, pues, al igual que otrxs, corroboramos que usted no es más que otro gringo blanco imperialista y colonizador que busca enriquecerse a costillas de nuestro sagrado legado milenario. Nos preguntamos, por ejemplo, ¿qué va a suceder con la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) y las comunidades aledañas si se realiza su proyecto? ¿Serán ellos quienes, usted piensa, limpiarán los baños y las recámaras de los hoteles y llevarán la comida a sus mesas? ¿No nos diga que esas son las grandes oportunidades de trabajo que su ecoturismo nos ofrece? ¡Faltaba más!

¿Cuál es su idea de desarrollo y progreso, míster Hansen? Por un lado, usted habla de modelo alternativo, pero por el otro, propone un multimillonario proyecto turístico que a la larga ─no cabe ninguna duda─ beneficiará más a los inversionistas extranjeros, criollos, ladinos y mestizos con los que usted, a puertas cerradas, ha negociado. ¿De verdad cree usted que la respuesta a nuestra situación económica sea un proyecto capitalista como el que propone? ¿Cómo exactamente va a beneficiar a nuestros pueblos si en su proyecto se cree el dueño de El Mirador?

Cuarto. Con la conclusión de su charla de Ted Talk y, luego, con el video de VICElo primero que nos preguntamos es: ¿A qué pueblos o colectivos mayas ha consultado usted para llevar a cabo estos proyectos económicos alternativos? ¿Ha tomado usted en serio la postura de los comunitarios que han trabajado junto a usted en estos proyectos? Y, por si no sabe, en Guatemala existe una gran gama de procesos organizativos, que van desde los Gobiernos Indígenas o Mayas, 48 Cantones de Totonicapán, Gobierno Indígena de Sololá, Gobierno Kaqchikel de Chuarrancho, Alcaldía Indígena Ixil, Alcaldía Indígena Achí, Alcaldías Indígenas de los doce Pueblos que habitan los alrededores del Lago de Atitlán, Autoridades Indígenas Q’eqchi, ubicadas en las Verapaces y el área de Petén. Los gobiernos indígenas y las autoridades indígenas operan desde los niveles locales hasta el nacional. También existen organizaciones como el Consejo de Guías Espirituales Mayas B’eleje’ No’j, El Consejo Nacional de Ancianos Principales y Guías Espirituales Mayas, Xincas y Garífunas, El Consejo de Pueblos Mayas, la Coordinación y Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej, la Asociación Maya U’k’ux B’e, la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, el Comité de Unidad Campesina, entre otras. Organizaciones de gran fortaleza y de gran dignidad son las conformadas por mujeres mayas, como el Movimiento Nacional de Tejedoras Mayas, el Comité de Viudas de Guatemala (Conavigua), la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez, la Asociación de Mujeres Tzununij’a, entre muchas otras. ¿Han sido estas organizaciones consultadas? ¿O es que acaso se toma en serio lo de «El rey de la selva» y usted piensa que es el dueño de nuestro territorio o Casa Grande, ubicada en el lugar que usted ordenó que se excavara?

Quinto. La otra cosa que nos resulta perturbadora es que en el documental de VICE y en el artículo, «King of the Jungle», se hace referencia a cómo nuestros sitios sagrados son visitados por mormones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Utah, quienes creen que hace miles de años un grupo de nefitas que huyeron de Jerusalén en 597 a.C. llegaron a Mesoamérica y construyeron grandes ciudades. Los mormones brindan apoyo a sus excavaciones a cambio de apropiarse de nuestro territorio y sitio sagrado, lo cual está estrechamente vinculado a que se consideran los descendientes de tales israelitas nefitas. Somos conocedores de nuestros códices. Sabemos que antiguamente hubo intercambio entre distintas sociedades, hoy árabes, asiáticas, africanas. Nuestros antepasados fueron maravillosos anfitriones, tal como los mayas actuales, siempre recibieron a los visitantes, con comidas y regalos, hasta que llegaron los colonizaciones e imperialistas, quienes agradecieron con traición, con esclavitud, con muerte y saqueo la bienvenida, la comida y regalos, que recibieron. Fue el ridículo mito de Colon el que ha borrado esa posibilidad de tal intercambio antiguo, pues se consideró el «primero» en «descubrirnos». Por eso, si quisieran, podrían venir árabes, asiáticos, africanos y tener teorías parecidas a las suyas. Como le volvemos a decir, nuestra historia antigua es tan rica y tan sorprendente, que diremos irónicamente que hasta los extraterrestres se creen descendientes de quienes la crearon, nuestros ancestros. Usted, míster Hansen, está siguiendo los pasos del abogado mormón Thomas Stuart Ferguson (1915-1983), quien buscaba evidencia (sin éxito alguno) de esa presencia nefita en territorios sagrados mayas.

Finalmente, míster Hansen, a través de esta carta, denunciamos su impulso imperialista y colonial, su grotesco deseo por enriquecerse a nuestra costa. Usted no es más que otro gringo imperialista y colonizador que, al igual que las élites criollas, ladinas y mestizas de Guatemala, tienen una larga tradición de saqueo, extractivismo y despojo. Respete nuestro territorio, nuestra Casa Grande, esa nos pertenece solo a nosotrxs, las Naciones Mayas. Hay gente que le agradece por excavar. Nosotros no tenemos nada que agradecerle, nunca lo hemos llamado para hacer sus exploraciones en nuestro territorio, nuestra Casa Grande.

¡Basta de robar nuestro territorio y de saquear nuestras ciudades milenarias!

Ixbalmke Junajpu Winaq’
Aura Cumes (Maya Kaqchikel)
Edgar Esquit (Maya Kaqchikel)
Emil’ Keme (Maya K’iche’)
Jorge Santiago Matias (Maya Tujaal)
Juanita Cabrera Lopez (Maya Mam)
Kaypa’ Tz’iken (Maya Tujaal)

26 de junio del 2020

Autoría y edición

COMPARTE