Rigoberto Juárez: La negligencia estatal ante la catástrofe del Volcán de Fuego

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Créditos: volcan de fuego

Volcán de Fuego, Escuintla Guatemala.

Fotografía David Toro.

Por David Diego Marcos

23 de diciembre 2018

Este año fue marcado por la  fuerte actividad del Volcán de Fuego en junio y la tardía respuesta del Estado guatemalteco que costara la vida a cientos de personas. A continuación compartimos la opinión de Rigoberto Juárez, autoridad ancestral del pueblo maya, al respecto:

Cuando sucedió la explosión del Volcán de Fuego, los medios lo pintaron como un “desastre natural”, pero para mí esto no es causado por la naturaleza, lo que ocurre es que el ser humano no tiene armonía con la Madre Tierra. En estos días el hombre ya no se sujeta a los procesos de la naturaleza y la quiere moldear a su gusto.

Los grandes empresarios ven a la Madre Tierra  como una simple fuente de dinero, comienzan a apropiarse de ella para  modificarla y sacar provecho de los minerales valiosos que hay debajo de ella, causando desequilibrio en el subsuelo.

Los procesos y la maquinaria  mediante las cuales se consigue transformar la naturaleza en oro y plata, contaminan y generan basura volátil que queda pegada en la capa de ozono, causando que esta se queme y los rayos del sol golpeen directamente a la madre tierra, generando más calor. El planeta se está  convirtiendo en una especie de olla, donde la evaporación y el calor producidos regresan al núcleo de La Tierra, calentándola más allá de sus niveles normales; eso es lo que conocemos comúnmente como efecto invernadero, sus resultados son: sequías, muerte de animales o esas catastróficas explosiones volcánicas como la del Volcán de Fuego. Se está sobrecalentando el corazón de la Madre Tierra y ella está buscando salidas para expulsar ese calor.

Rigoberto Juárez Mateo, autoridad ancestral maya q’anjob’al. Fotografía David Toro

Hablando del Volcán de Fuego, ese desastre es una señal de la desigualdad que hay en el país. Mientras unos cuantos finqueros se apropian de las tierras de los departamentos de la costa sur, la gente no le queda otra más que buscar las faldas del Volcán para vivir, porque han sido desplazados. Para que no vuelvan a ocurrir este tipo de desastres necesitamos que regresen las tierras que les robaron a nuestros abuelos.

Para mí Jimmy Morales no es presidente. Él está jugando a gobernar, mientras las personas sufren ante su incapacidad para gobernar. Cuando sucedió lo del Volcán, él prácticamente rechazó la ayuda de otros países. Si tuviera un poco de decencia tendría que renunciar, pero como es gente que está acostumbrada a robar, no le importa cuanta gente muera.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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