Juan Carlos Verdugo: “Han actuado frente a la covid-19 como si Guatemala fuera solo la capital”

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Créditos: Revista Domingo

Por David Toro

Cuestionar y analizar los resultados e impacto de las medidas de contención y mitigación adaptadas por el Gobierno del presidente Alejandro Giammattei durante la pandemia de la Covid-19 es un ejercicio necesario que nos permite aproximarnos a la visión que han plasmado en la respuesta a la pandemia, la experiencia de especialistas en el sistema de salud muestra que las medidas están alejadas de las distintas realidades que se viven en el país.  

Guatemala registró hace 85 días el primer caso de coronavirus con un sistema de salud debilitado y una inversión en salud pública pobre. El panorama a mediano plazo no es alentador, el personal de salud ha tenido que trabajar a ritmos forzados, con pocas garantías laborales, algunos sin salario, y muchos sin equipo de protección.

Para tener una mirada panorámica, entrevistamos al médico y cirujano Juan Carlos Verdugo, especialista en medicina social, quien además fue viceministro de salud encargado de políticas estratégicas y desarrollo institucional, durante la administración de la exviceministra Lucrecia Hernández Mack (2016-2017), actualmente se desempeña como director del Instituto de Salud Incluyente (ISIS).

Para Verdugo la pandemia debería ser una catapulta que permita fortalecer la red de salud pública. Sin embargo, desde su experiencia, las autoridades de Salud han actuado de forma improvisada y sin considerar la importancia de la organización comunitaria para combatir esta nueva enfermedad, excluyendo a los sectores organizados que a nivel local cubren en materia de salud y liderazgo el vacío que dejó el Estado.

A continuación nuestra conversación:

Desde que inició la pandemia provocada por la covid-19, en Guatemala hemos observado varias medidas para contener el brote de este coronavirus ¿Se pudo aplicar una estrategia diferente para evitar que llegáramos una aceleración de casos como la de las últimas dos semanas?

En Guatemala hizo falta un plan estructurado con base a escenarios que permitiera desarrollar las fases de contención y mitigación de manera ordenada, tomando en cuenta los impactos sociales y económicos.

Lo primero que uno percibe es una improvisación y una serie de medidas, que además de no partir de un plan y de escenarios posibles y con base a ellos tomar acciones, se ha tomado todo esto como si el país fuera solo uno. En Guatemala más del 50% de la población vive en áreas rurales, la agricultura y la economía informal es el primer sustento de las familias. Esta situación afecta a la mayor parte de la sociedad. Si hacemos medidas de contención y mitigación pensando que Guatemala es sólo urbana, se tornan inadecuadas y generan mayor vulnerabilidad en esta población.

Se puede decir que hay dos errores: el primero, no tomar en cuenta a toda la población; y segundo, aplicar medidas únicas como si toda Guatemala fuese la misma.

Según información oficial en 2020 se triplicó la desnutrición crónica aguda en menores de 5 años ¿De qué forma han influido las medidas de contención en la seguridad alimentaria?

Si tomamos en cuenta que la mayoría de las personas dependen de llevar sus productos del campo al mercado para comercializarlos, observamos toda una dinámica campesina, comunitaria y municipal que no se consideró, por eso estamos viendo medidas que golpean a la población guatemalteca.

Desde el punto de vista de la salud se hace necesaria una coordinación para tratar de limitar la covid-19, darle tiempo al sistema de salud para prepararse en la medida que vayan dándose los casos. Es importante plantear una visión integral de la problemática porque la parte central es evitar la pérdida de vidas.

El tema de la salud es primero, pero si se hacen medidas de contención sin tomar en cuenta todas estas dinámicas, el problema ya no será solo la covid-19, si no también la desnutrición aguda, la falta de atención a la maternidad, las enfermedades crónicas degenerativas. Cuando no hay preparación adecuada del Ministerio de Salud para trabajar en atender a la población y dar respuesta al coronavirus; y si además se toman medidas de contención de forma inadecuada, el resultado será evidente en temas como la desnutrición.

El sistema tuvo que prepararse para poder mantener la atención de todos los servicios normales de salud y además hacer frente a la pandemia. Tenemos que tomar en cuenta que estamos entrando a época de dengue y que estamos ante una situación sanitaria compleja. Hemos visto que la población deja de ir a los servicios públicos por temor a contagiarse. La gente no está yendo a su centro de salud, no solo por la falta de transporte público, sino porque tienen miedo.

Todo esto es responsabilidad de una comunicación gubernamental inadecuada. No logra transmitir de forma precisa. La población no sabe qué hacer ni qué servicios da el ministerio, hay mucha tensión. Hemos visto casos de violencia, hay deficiencia de comunicación para toda la población.

Han actuado como si Guatemala fuese solo la capital, como si el mensaje presidencial diario fuera suficiente, la comunicación debe ser a nivel local adaptada a cada contexto lingüístico y cultural de la población. 

El Gobierno ha implementado programas sociales para la población afectada y otro para trabajadores de la Pequeña y Mediana Empresa (MYPIMES) cuyos contratos han sido suspendidos por la pandemia. ¿Cómo evalúa los programas?

No han considerado la realidad del país. Esas medidas pudieron ser adecuadas pero faltó implementar otras que lleguen al agricultor, a la economía informal, a la gente que vive el día a día.

Mi experiencia es en salud, pero se aplica casi lo mismo en lo social, no hay una perspectiva clara del conjunto de medidas integrales para la población guatemalteca de acuerdo con sus características.

Algo importante es el nivel de participación para la toma de decisiones, porque si se abre la posibilidad de un diálogo con autoridades campesinas y otros sectores que le permitirían al Gobierno transmitir las decisiones y tomar las mejores de forma consensuada, es probable que las medidas fueran otras. El problema es que no hay escucha a los diferentes sectores sociales, pueblos indígenas, xincas, garífunas. Si los asesores solo tienen una perspectiva urbana y no se brinda la oportunidad de dialogar con otras se mantiene una visión urbana, homogénea y del mercado formal de trabajo.

El coronavirus ha provocado dos fenómenos: estigmatización hacia las personas y también solidaridad, ¿Qué necesita el sistema de salud a nivel primario y local para lograr una atención adecuada?

Este es un elemento muy importante. El ministerio emitió lineamientos y normativas para la epidemia, pero no ha acompañado su aplicación. Entonces, lo que encontramos a nivel municipal y en los distritos de salud, que son los responsables de toda la salud pública a nivel municipal, es que reciben normas pero no con acompañamiento técnico, no hay planificación con base a escenarios, no hay organización para la vigilancia epidemiológica.

El Ministerio de Salud al tener un bajo impacto a nivel municipal, no tiene fortalecimiento técnico para liderar espacios. La debilidad de reacción ante la pandemia y problemas para promocionar la prevención a nivel local provocó que no se transmitiera certeza de cómo debe reaccionar una comunidad ante un caso positivo o un caso sospechoso de covid-19.

A nivel local tenemos a las comadronas, a los Aj q’ij (guia espiritual maya), hay una gran cantidad de redes comunitarias de gran valor. El sistema ancestral de salud es más importante de lo que se considera. Hay un gran tejido de terapeutas que atienden problemas de salud.

A todo este sistema ancestral se le ha negado la posibilidad de aportar  al sistema de salud biomédico, esto tiene a las comunidades abandonadas, sin saber cómo actuar, porque el tema del alcohol en gel y las mascarillas mismas no funciona igual. No hay un supermercado o farmacia para comprar, habría que adaptar las medidas al nivel comunitario, tendrían que haber conocido puntos de articulación con el Estado, pero el Ministerio de Salud no tiene capacidad de articularse adecuadamente y están transmitiendo eso a la población.

La población debería saber qué va a pasar, cómo se atenderá otros servicios médicos. Si no se explica correctamente culturalmente que es la covid-19 y no se convoca a una organización comunitaria, sin respetar días de mercado, organización local, entonces vamos a encontrar una situación caótica, la epidemia está comenzando, todavía nos falta.

¿Hay riesgo de que la covid-19 se extienda más en las comunidades indígenas del país, cuál es su valoración?

Lo que nosotros hemos observado en otros países es que la epidemia se concentra en las zonas urbanas, en las ciudades grandes. La configuración geográfica de Guatemala puede ayudar a que el coronavirus no llegue con tanta fuerza. Sin embargo, la presencia a nivel de municipios es importante, la mayoría tiene al menos un caso.

Epidemiológicamente hablando, si dibujamos una curva de la forma de contagio, podemos estimar que tendremos más casos por municipio, diría que dada la presencia en la mayor parte del país hay que considerar que va a llegar a más municipios. La preparación debería ser bastante fuerte, agradezco esta entrevista porque aquí todo gira en torno a los hospitales pero poco se habla de los centros de salud.

Si los hospitales temporales del Gobierno no han logrado funcionar imaginemos qué está pasando a nivel de puestos y centros de salud a nivel nacional. No tienen equipo de protección, muchos trabajadores de salud han sido contagiados, aunque en la prensa no sale, hay muchos centros de salud que han sido cerrados por casos de covid-19.

Lo que pasó en Guayaquil, Ecuador, con fallecidos en las calles generó dificultades, no había organización para atender esa emergencia, imagínese que se diera esa situación en municipios rurales o en cabeceras departamentales, ¿Qué va a pasar? En unas semanas podríamos enfrentarnos a esa escalada de la pandemia.

Estamos ante una verdadera crisis social, sanitaria y económica. No pareciese que existe capacidad de las autoridades centrales del Ministerio de Salud para hacer funcionar toda la red.

No existe un enfoque de salud pública, han priorizado la atención en hospitales por encima del nivel primario de salud en las comunidades. No se ha tenido el enfoque de red en todos los servicios y no se ha considerado toda la red de terapeutas mayas, comadronas y organizaciones comunitarias que podrían estar trabajando para atender la incapacidad del Estado de llegar a todo el país.

Si no existe una red sanitaria articulada, ¿cómo quedará el sistema público de salud?

Una crisis de este tipo puede ser aprovechada para insistir en la importancia de un sistema público de salud. Por ejemplo, esta crisis hizo que las autoridades de Europa llamaran la atención sobre las medidas de recorte de fondos que tuvieron a partir de 2008. En el caso de España teniendo uno de los mejores sistemas se vio colapsada.

La covid-19 puede ser aprovechada para fortalecer al Ministerio de Salud, pero si analizamos cuántos fondos han canalizado realmente para que se fortalezca durante la crisis no los encontramos. Tengo entendido que la ampliación presupuestaria para Salud se apróxima a los Q140 millones, esto es poco, no se está aprovechado el momento para fortalecer financieramente y mejorar técnicamente la red de servicios y mejorar la capacidad de gestión.

Se les ha caído la gran mayoría de licitaciones de compra de medicamentos e insumos de protección médica. Este era el momento para fortalecer la capacidad técnica de atención primaria de salud.

¿Qué va a quedar el Ministerio de Salud? Es el sistema con menos inversión en la región, se le asigna menos del 1% del Producto Interno Bruto. Es un sistema que en condiciones previas a la pandemia, los servicios y camas de cuidados intermedios e intensivos ya estaban saturados.

Es un sistema de salud históricamente colapsado. Los hospitales nacionales funcionan de forma reactiva y entonces vamos a encontrar después de todo esto, si no se aprovecha la oportunidad para fortalecer el sistema público, un sistema devastado, un personal médico desmoralizado que está dando su vida y sienten que han fracasado.

Hay que reconocer que los trabajadores y trabajadoras del ministerio están dando su mejor esfuerzo, sin equipos de protección, sin garantías, sin posibilidades de moverse, sin medicamentos. Es un esfuerzo extraordinario que no es reconocido, hay un montón de gente trabajando en el país, yo no veo una preparación que se concentre en lo público, esta epidemia va a devastar a un sistema ya colapsado.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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