Radiografía al primer hospital temporal y su insuficiencia para atender la pandemia

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El coronavirus llegó a Guatemala el 13 de marzo. Un día antes de que el presidente Alejandro Giammattei cumpliera dos meses al frente de una nación, que hasta hace dos años, tenía el sistema de salud menos eficaz de América Latina, según el informe “Mejor gasto para mejores vidas”, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado en noviembre de 2018.

La pandemia sacó del mapa coyuntural la política de mano dura que el nuevo presidente estaba implementando. El virus, invisible a los ojos del humano, sacudió al mundo entero y obligó al nuevo gobierno a dar un giro en sus planes a corto y mediano plazo. La primera acción del presidente relacionada a la pandemia de la COVID-19 llegó el 31 de enero, cuando prohibió el ingreso de pasajeros que hayan estado en el gigante asiático: China. Y desde el 5 de marzo se decretó un estado de calamidad que seguirá vigente hasta el 5 de junio.

Hasta el momento se han detectado 599 casos en el país. Atender la emergencia implicó la construcción de hospitales temporales o de campaña que sean exclusivos para atender la emergencia, como se hizo en otros países durante la etapa de contención de la crisis.

El Gobierno de Alejandro Giammattei anunció la construcción de cinco hospitales temporales para atender casos de coronavirus. Los únicos dos en funciones son los del Parque de la Industria y el hospital ubicado en el Centro de Ferias, Exposiciones, Mercadeo y Recreación de Quetzaltenango (Cefemerq); los que siguen en construcción estarán ubicados en Escuintla, Zacapa y Petén.

El Hospital de Quetzaltenango fue causa de polémica el 25 de abril, cuando 20 enfermeras de las 90 contratadas decidieron renunciar por las condiciones y por el riesgo de ser contagiadas y perjudicar a su familia. Según el presidente Giammattei, el tercer hospital temporal que podría comenzar a funcionar antes de 5 de mayo es el del departamento de Petén.

El primer centro asistencial de este tipo en funcionar en el país fue improvisado en el Parque de la Industria, en la zona 9 de la ciudad. Este complejo tiene capacidad para 319 personas, 48 espacios equipados para atender pacientes en intensivo. El hospital fue inaugurado el 21 de marzo y su costó fue de Q6 millones, según el presidente Giammattei los gastos fueron pagados con una donación de más de $1 millón del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y con donaciones de empresa privadas.

Un hospital que está por llegar a su máxima capacidad

El Parque Centroámerica o de la industria, como popularmente se le conoce, es un centro de exposiciones artísticas, comerciales, culturales fundado en 1971; es administrado por el Comité Permanente de Exposiciones (Coperex), integrado por representantes de todas las cámaras del sector privado; tiene 10 salones de exposiciones, 24 mil metros cuadrados de áreas verdes, una plazoleta, una pequeña área de bosque, una concha acústica entre otras áreas.

La junta directiva del Coperex, anunció el 26 de marzo que mientras dure la pandemia de la COVID-19, los salones del 3, al 9, el salón Guatemala, la plazoleta y los parqueos 1 y 2 del parque, estarán a la disposición del Ministerio de Salud Pública para la instalación del hospital temporal.

En los interiores del hospital Parque de la Industria hay alrededor de 500 trabajadores de salud laborando para los pacientes que mantienen llenos los pabellones, habilitados para 276 personas; es decir un 74% de la capacidad total del centro asistencial, el otro 26% corresponde al área del intensivo que aún no ha sido necesaria, aquí hay 48 espacios, todos equipados con respiradores mecánicos para los pacientes que llegan a la fase final de la enfermedad.

“Nosotros sabemos que con la primera oleada de casos que se espera en mayo, este hospital llegará a su máxima capacidad”, dice Juan, un médico que aceptó contar su experiencia de trabajar en este hospital temporal, bajo la condición del anonimato. Pues el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) les ha hecho llegar boletines donde se les prohíbe dar ningún tipo de declaración a la prensa.

Los pabellones del hospital ocupan dos salones, de los ocho que han sido entregados al hospital. El “Salón Guatemala”, es utilizado como el área administrativa. En un principio las áreas estaban bien delimitadas para los casos asintomáticos, leves y moderados, en cada cubículo hay una camilla y un banco para los pacientes (Mapa del hospital)

Han combinado casos moderados con personas sospechosas

El hospital comenzó a llenarse desde hace dos semanas, “esto sucedió porque decidieron enviar a guatemaltecos deportados de los Estados Unidos a realizar aquí su cuarentena porque ya no cabían en el albergue Ramiro de León Carpio, en la zona 13 (…) ya no hay divisiones, los casos sospechosos están revueltos con los leves y moderados, eso sí, respetando su metro de distancia”, explicó Juan.

El 27 de abril, el presidente Giammattei anunció que la pandemia en Guatemala ha llegado a la “etapa de mitigación”, eso significa que en está fase la propagación local del virus y los contagios pueden suceder en cualquier lugar, y se aproximan dos semanas con aumentos significativos en la detección de casos.

Para reforzar las declaraciones del presidente Giammattei, Enrique Pazos, matemático y profesor universitario, publicó en su cuenta de Twitter que según sus proyecciones para el 12 de mayo podría haber unos dos mil casos y cuestionó si el gobierno hará las pruebas suficientes para detectarlos.

Guatemala es el segundo país de Centroamérica con menos cantidad de pruebas de COVID-19 realizadas. Fue hasta la segunda semana de abril cuando se iniciaron las pruenas, con un promedio de 200 al día. El 7 de abril, Guatemala recibió 26 mil equipos de prueba rápida del Banco Centroamericano de Integración Económica. El presidente Alejandro Giammattei aceptó que se realizan pruebas únicamente a personas con síntomas o casos sospechosos, la masificación de las pruebas no ha llegado aún.

Si los hospitales temporales no están listos para el momento de la propagación de los casos, seguramente el San Juan De Dios y Roosevelt tendrán que comenzar a atender casos sospechosos.

“El día que no haya equipo de protección adecuado yo renuncio”

Nuestra fuente comenzó a laborar en el hospital desde la primera convocatoria, antes de que iniciaran con su construcción, “no se ha terminado de llenar el cupo de médicos en el Parque de la Industria; la mayoría son doctores jóvenes recién graduados, hay pocos experimentados y también hay practicantes universitarios, lo que sucede es que muchos médicos sienten temor de trabajar con pacientes con COVID-19”, expresó.

Hasta el momento el hospital del Parque de la Industria cuenta con las medidas adecuadas para el personal de salud, “al llegar al hospital nos quitamos la ropa que llevamos de casa en un área limpia, nos colocamos un traje médico, luego los guantes, las gafas protectoras, bata o traje sellado y los protectores para zapatos, te chequean que tengas bien puesto el equipo y entras a laborar las 12 o 24 horas, según tu turno”, relató Juan.

“Mi familia sentía temor de que yo trabajara en este hospital por el riesgo de contagio, mis suegros me dijeron que no pensaba en mi esposa y mi hija (…) yo les he dado como garantía que el día que no haya equipo de protección adecuado yo renuncio, entre médicos tenemos un pacto no escrito, el día que no tengamos equipo paramos todo, que se queden con su hospital, su carné y sus pacientes”.

Hasta este 28 de abril no se conoce de ningún caso positivo entre los trabajadores del hospital temporal de la zona 9, mientras que en el Roosevelt y en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) si se han reportado casos y también personal de salud aislado por haber tenido contacto con pacientes con la enfermedad; la diferencia radica en que el hospital temporal fue creado exclusivamente para atender la pandemia.

De momento están abastecidos del equipo de protección adecuado, mientras que en el resto de hospitales del sistema público hay una deficiencia de equipo de protección de un 60%, según la encuesta médica del Instituto de Problemas Nacionales (IPN) de la Universidad de San Carlos (USAC).

“Trabajar en el hospital del Parque de la Industria es un aprendizaje, un constante ensayo y error, lo describo como algo totalmente nuevo y que está por fuera de todos los protocolos que se aprenden en la escuela de salud, porque te educan para atender problemas de salud pero no específicamente una pandemia”, compartió Juan.

Las críticas por el trato que reciben los pacientes

El hospital temporal tiene un poco más de 30 días funcionando, durante este tiempo algunos pacientes han tomado fotografías y videos de su vida dentro de este lugar y han denunciado malos tratos o quejas sobre las condiciones, escasez de agua potable, los baños sucios, calor insoportable durante el día y frío durante la noche, escases de batas, entre otras. Incluso un guatemalteco que fue deportado de los Estados Unidos se escapó el 16 de abril, hasta la fecha el presidente Giammattei que se ha proclamado como “la voz oficial de la crisis”, no ha explicado nada al respecto y según nuestra fuente en el hospital esta persona nunca apareció de nuevo.

Según el portal Nuestra Salud GT, estos son los insumos con los que ha sido dotado el Hospital del Parque de la Industria.

Dentro del nosocomio improvisado, la comida para los pacientes y el personal médico está bajo el cargo del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), a través del personal de los comedores sociales, quienes cocinan en los salones lejanos de donde se encuentran los pacientes con coronavirus. “No es una comida de hotel, pero es un plato digno el que se les proporciona a los pacientes”, indicó Juan, y agregó que todos comen lo mismo porque llevar comida de sus casas es correr el riesgo de contaminarse.

En el complejo se atiende a dos grandes grupos de pacientes, según el médico consultado. “Primero, tenemos a los guatemaltecos deportados, la mayoría viene de estar mucho tiempo en centros de detención y desesperados por el encierro; y segundo, están aquellos que viven aquí en Guatemala y que hicieron la cuarentena en sus casas, el estado mental no es el mismo”.

La semana del 20 de abril un guatemalteco deportado internado protagonizó un incidente que fue captado en un video y que circuló en redes sociales. En las escenas, se observa como varias personas denunciaban que un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) lo había esposado, en ese caso, según la fuente del hospital se trató de un paciente con posibles problemas psiquiátricos y comportamiento violento que faltó el respeto a un médico, “fue un incidente con un paciente con problemas psiquiátricos, el llegó deportado de Estados Unidos y se pidió el apoyo de la PNC para traquilizarlo, pero no fue un intento masivo de fuga, esa fue una mentira que dijo el presidente Giammttei o si no está mintiendo al menos lo tienen mal informado”, refirió Juan.

El 24 de abril el personal del Hospital Psiquiátrico Federico Mora denunció que cuatro de los guatemaltecos deportados por Estados Unidos, que ellos examinaron, tienen problemas psiquiátricos y existía intención del Ministerio de Salud de trasladarlos a ese centro donde no hay condiciones para atender pacientes con COVID-19.

Desde hace 15 días todos están revueltos en el hospital, los únicos que tienen su propio espacio son las mujeres y niños, además adentro del centro hay más de una decena de niños e incluso uno de ellos con discapacidad que no están contagiados pero sus padres sí y no tienen dónde estar y deben compartir estos espacios contaminados y están conviviendo en los espacios contaminados con pacientes en estado leve y moderado, “seguramente por la carga vírica que hay en el aíre darán positivo estos niños, en algún momento”, manifestó el médico.

Algunos pacientes han denunciado que en el hospital no hay agua, deben beber del mismo grifo donde se lavan las manos y que es compartido por pacientes contagiados, según publicó el medio BuzzFeedNews el 31 de abril; aunque los baños son nuevos, en redes sociales circulan fotos que denuncian que estos se mantienen sucios.

Las deficiencias del hospital encontradas por la PDH

El 26 de abril la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) publicó un informe sobre las condiciones del hospital. En el se destaca quejas del personas de la PNC porque solo tienen 30 minutos para comer y no se les ha entregado equipo de protección, también señalan que solo uno de los dos pabellones cuenta con aire acondicionado, los pacientes no tienen a su disposición ningún medio para comunicarse con su familia en el exterior del centro a menos que cuenten con celular.

Además la PDH asegura que hay 196 ingresados, pero según nuestra fuente interna las áreas de encamamientos esta semana acumularon a 276 personas en los dos pabellones, “es difícil saber cuántos hay, entran y salen muchos pacientes todos los días” refirió. La versión de la institución del magistrado de conciencia coincide con la del médico consultado, en cuanto al tema del personal que labora dentro, pues ambos refieren que hace falta contratación de personal especializado, sin embargo esos cupos no han podido llenarse.

Se acerca una oleada de casos y relajar las medidas no es buena idea

“El personal está preparado mentalmente para los picos que se esperan en la primera y segunda semana de mayo”, dice nuestra fuente, y confiesa que entre sus colegas existe miedo de que se levanten pronto las medidas de contención, “nosotros somos un hospital especializado para COVID-19, pero cuando nos saturemos, en automático entrarán los hospitales nacionales y luego los privados como ha pasado en todo el mundo, nos da miedo que colapse el sistema nacional”.

El mensaje presidencial ha sido ambiguo en ocasiones. En la conferencia del 29 de abril el presidente Giammattei dijo “si se portan bien, pronto volveremos a la normalidad”, 10 horas después en un programa radial aseguró, “lo peor está por venir” y confirmó que ahora el país ha entrado a la fase de mitigación del virus, es decir que la propagación se ha vuelto local y detectar de donde se originó el contagio ya no será tan fácil.

Guatemala tiene 15 días con medidas relajadas y existe un toque de queda para evitar aglomeraciones, pero solo está vigente durante la noche y algunas horas en la madrugada, de 6:00 de la tarde a 5:00 de la mañana. En las horas laborales existe una pesada carga vehícular y presencia masiva de personas en espacios públicos como mercados y supermercados. “Nosotros no aceptados presiones de nadie”, dijo Giammattei en uno de sus mensajes vía cadena nacional, en contraste redujo dos horas al toque de queda, y al mismo tiempo se comenzaron a detectar más de 25 casos al día.

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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