Migrantes atrapados en Guatemala durante la pandemia: un destino que no eligieron

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Créditos: David Toro
Tiempo de lectura: 2 minutos

Salvadoreños y hondureños pasan la crisis sanitaria en ciudad de Guatemala, algunos llegaron deportados bajo el acuerdo de Tercer País Seguro, otros se instalaron aquí tras fallar en su intento de llegar a Estados Unidos y sin opción de volver a su país de origen porque eso pondría en riesgo sus vidas.

Unas 50 familias de personas migrantes, de nacoinalidad salvadoreña y hondureña llegaron el 25 de mayo a la Casa del Migrante, en la zona 1 de la ciudad de Guatemala, donde recibieron una bolsa de víveres con granos básicos, frutas, verduras e insumos de limpieza.

La mayoría labora por cuenta propia y durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-10 esta ayuda se traduce en un alivio, ya que la pandemia sumada a su estado migratorio representan un muro para poder encontrar un trabajo estable.

Todos hacen fila para recibir la ayuda que la Casa Migrante les proporciona. En la cola que se forma está doña Lily una salvadoreña de 55 años, hace cuatro años intentó llegar a Estados Unidos pero fue deportada. Para ella vivir en El Salvador ya no era una opción, tuvo que cerrar la venta de pupusas con la que se sostenia en San Salvador, la capital de este país centroamericano, porque era extorsionada por pandilleros y además su esposo la abandonó, desde el 2017, Lily vive en Guatemala y desde hace 2 años logró el estatus de refugiada.

La vida en Guatemala no es color de rosa para Lily, este no es un país muy diferente al suyo, aunque es mucho más grande territorialmente y no está bajo el asecho completo de las pandillas que motivaron su salida de El Salvador.

Antes de la llegada de la COVID-19, Lily se ganaba la vida con una pupusería en la zona 6 capitalina pero en medio de las restricciones decidió cerrar.  Vive sola, “yo no tengo ni perro que me ladre”, dice entre risas mientras espera su bolsa de víveres, ocasionalmente hace trabajos de limpieza en casas y oficinas para generar un ingreso.

En contraste con Lily, hay personas que tienen mucho menos tiempo en Guatemala, hay quienes fueron deportados por Estados Unidos entre octubre de 2019 y enero de 2020, bajo el Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA), antes llamado acuerdo de Tercer País Seguro.

En opinión del Padre Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, estas personas optaron por quedarse en Guatemala. Muchos de los centroamericanos que acuden por la ayuda humanitaria durante la pandemia, agrega, no pueden volver a su país porque tienen amenazas de pandillas, algunas mujeres huyeron de sus parejas quienes las violentaban y volver representa una amenaza.

Para aquellos que decidieron optar por la solicitud de refugio Guatemala se convirtió en un plan B. Un país que era tan solo parte del camino a recorrer para llegar a Estados Unidos, se convirtió en su casa. Aunque en la fila de la Casa del Migrante hay personas, que debido a las pocas oportunidades que Guatemala les ofrece, no dudan en intentar cruzar fronteras hasta encontrar un mejor destino cuando todo esto pase.

Los efectos de la pandemia en las personas migrantes están a la luz de los hechos, las fronteras de Guatemala están cerradas, las remesas han caído, el Banco de Guatemala recibió $690 millones en abril, $144 millones menos que las divisas reportadas en enero de 2020, antes de que la pandemia alcanzara a Estados Unidos y a Guatemala. 

Autoría y edición

Periodista y fotógrafo en Prensa Comunitaria

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