Menores de edad sobrevivientes del incendio del Hogar Virgen de la Asunción no reciben la pensión vitalicia desde enero

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Créditos: hogar
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LA MARCHA DE LAS NIÑAS. Las niñas de la Asociación COINCIDIR recorrieron 41 kilómetros, 1 kilómetro por cada niña y adolescente fallecida el 8 de marzo del 2017 en el interior del Hogar Virgen de la Asunción.

Fotografías y texto: Stef Arreaga

6 de mayo 2020

15 adolescentes sobrevivieron al incendio del Hogar Seguro Virgen de la Asunción el 8 de marzo de 2017, otras 41 perdieron la vida. Las sobrevivientes no han tenido una vida fácil después de esta gran tragedia. Después de la tragedia, el Estado de Guatemala se comprometió a brindarles una pensión vitalicia, pese a ello, desde enero no reciben la ayuda. En este tiempo de crisis sanitaria su vida se ha complicado y las más pequeñas viven cada día con preocupaciones e incluso hambre.

Ruth es una adolescente que aún no alcanza la mayoría de edad, es abanderada y ha sobresalido como líder en su colegio. Su papá murió hace unos años, su mamá trabaja en una maquila. Su hermano tiene 19 años y está desempleado, y dos hermanos pequeños que están bajo su cuidado cuando mamá trabaja.

Ruth es una de las quince niñas sobrevivientes, las graves cicatrices de su cuerpo le recuerdan cada día lo que vivió ese 8 de marzo en el interior de un hogar que debía garantizar su protección y cuidado, pero que contrario a ello, fue víctima de tratos inhumanos al igual que sus compañeras.

Edna, es menor de edad también, es madre de un bebé que apenas camina, su mamá vende agua de coco en el mercado de la Terminal, de la zona 4 de la capital. Las quemaduras de segundo grado provocadas por las llamas han sanado, pero su corazón se resiente por la muerte de sus amigas. A veces no puede dormir, tiene pesadillas y sueña con fuego. Vive con su hermana que también tiene un bebé que apenas empieza a caminar.

La vivienda donde habitaron por muchos años era muy humilde, no tenía piso y el techo era de lámina, por eso la Secretaría de Bienestar Social (SBS) les pidió que cambiaran de domicilio, ahora alquilan una casa en una colonia del municipio de Amatitlán, cuya renta ya no pueden pagar.

Gloria tiene 16 años y es mamá de dos bebés. Cuando ocurrió el incendio, estaba embarazada de su primer hijo, tenía solamente 13 años. Su papá es un hombre de 85 años, que se dedica a vender periódicos. Su mamá murió cuando era niña y le ha tocado vivir cosas inimaginables, el incendio no fue la última experiencia difícil a su escasa edad. Ahora tiene dos hijos y enfrenta la responsabilidad de cuidarlos sola. Todo esto en condiciones de pobreza extrema.

En medio de la pandemia provocada por la COVID-19 estas tres vidas ahora se tornan más difíciles de llevar. A la mamá de Paola le redujeron el salario a la mitad, trabaja cerca de 12 horas diarias y gana Q1,200 al mes; la mamá de Edna tuvo que alquilar un cuarto cerca de la terminal para continuar vendiendo agua de coco, no regresó a casa por temor a contagiar a sus hijas y nietos, cada tarde envía Q.35 para la comida de quienes se quedaron en casa, y el papá de Gloria tiene que salir a trabajar todos los días con temor a que las autoridades lo sancionen por ser adulto mayor y estar en las calles, al día puede llegar a ganar Q35.

La pensión vitalicia

Con 88 votos a favor, el Congreso aprobó el 22 de agosto de 2018, el Decreto 16–2018, una ley que declaró el 8 de marzo como el Día Nacional de las Víctimas de la Tragedia del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, pero también se aprobó una pensión vitalicia a todas las sobrevivientes. Esta pensión es de Q 5 mil mensuales para los primeros tres años, y a partir del cuarto año el equivalente a un salario mínimo mensual de trabajadores no agrícolas, –que según el Acuerdo Gubernativo 320-2019 sobre el Salario Mínimo para 2020 para las actividades No Agrícolas equivale a Q92.88 diarios, pero puede variar para el 2022.–

El mecanismo para entregar la ayuda económica

A las menores de edad, les administran los fondos la SBS, a ellos deben entregar un informe mensual sobre el uso de los fondos. Y a las mayores de edad, se les hace un depósito monetario en una cuenta banacaria, a contra entrega de un informe detallado cada cuatro meses.

No en todos los casos funciona de la misma manera. siete de las 15 sobrevivientes son menores de edad. Por ello, están sujetas a las normas y procedimientos de la SBS para recibir el dinero. A pesar de la disposición, denuncian que no han recibido la pensión de enero a mayo de este año. el monto que les adeudan es de Q25 mil a cada una. Ante la falta del dinero, dicen, no tener recursos para comprar alimentos, agua, luz y teléfono, eso sin mencionar medicamentos y otras necesidades básicas.

En otras ocasiones, las adolescentes nos han informado que no han podido hacer uso de su dinero sin la aprobación de la SBS y les obligan a presentar facturas de cada uno de los gastos.

Algunas de ellas denuncian haber recibido malos tratos de las personas que les reciben sus facturas y las rechazan si no llevan la dirección completa de la Secretaría. Las adolescentes no pueden comprar en el mercado porque también les piden una factura contable, en cambio se ven obligadas a comprar frutas, , carnes y vegetales en un supermercado, en donde el valor es mayor.

En una ocasión, una de las adolescentes relata que su bebé enfermó, llegó a pedir que le pudieran dar dinero para poder llevarlo a un médico y para la medicina porque en el centro de alud no la atendían, y una funcionaria de la SBS le dijo: “el niño es suyo, no es responsabilidad nuestra responder por él”. Ante esa situación, según narra tuvo que pedir dinero prestado a sus vecinos.

Cinco meses sin recibir la pensión

Nos comunicamos con las personas encargadas de la SBS, para saber por qué las niñas están enfrenando esta pandemia en condiciones inhumanas por la falta de recursos. La respuesta que los funcionarios brindaron fue “las adolescentes continúan en seguimiento con nosotros, estando con sus familiares se les ha orientado sobre las medidas sanitarias dictadas por el Ejecutivo y nuestra presencia es puntual para resguardar la salud de ellas y sus familias. La transferencia está a cargo del Ministerio de Finanzas, esperando que sea en estos días de mayo, siendo retroactivo su pago.”

Nos comunicamos con la unidad encargada del Ministerio de Finanzas a quienes preguntamos la razón por la cual las sobrevivientes no se les ha brindado su dinero conforme lo estableció el decreto 16–2018 a lo que respondieron: “Si los de la SBS no hacen bien los requerimientos es muy difícil poder resolver esta situación. Lo que pasa es que hay un problema con la fuente de financiamiento, La SBS solicitó el requerimiento para pagarle a las señoritas, que es un poco más de Q 350 mil, pero la SBS lo solicitó de una manera incorrecta, es decir, lo solicitó de una fuente de financiamiento que no era para hacer ese pago y en la que lo solicitaron no habían recursos”.

“Ahorita supongo que están componiendo esa parte para que se haga con la fuente correcta, que es la misma del año pasado. Es probable que cuando la administración cambió en SBS, quizá tuvieron diferentes criterios para solicitar los recursos, pero lo hicieron mal”.

Además, agregaron que la solicitud para el pago de la pensión que debía haberse hecho en el mes de enero, fue ingresada apenas hace 3 semanas y fue rechazada la semana pasada. Hasta el momento la SBS no ha enviado nuevamente la solicitud, pero cuando esto suceda y si va todo en orden, los fondos pueden quedar aprobados por el despacho y con la autorización del ministro en aproximadamente 2 semanas.

La razón por la que las sobrevivientes mayores de edad no están viviendo esta situación es sencilla, el Congreso decidió que al ser mayores de edad sería de esos fondos de donde saldría el pago. Así que se hizo una triangulación de recursos SBS-VÍCTIMAS-CONGRESO, el Congreso sí tiene un rubro para poder cubrir estas pensiones así que no necesitan hacer gestiones con Finanzas.

En este caso, bienestar social no tenía fondos para eso y presentó una modificación presupuestaria, pero no pueden tocar esos fondos sin autorización de finanzas. Nuestra fuente en Finanzas nos dijo finalmente: “antiguamente era más sencilla la cosa, las entidades podían administrarlo sin necesidad que se llevara el control en finanzas, las entidades hacían y deshacían en los presupuestos y se perdía mucho dinero, ahora es más ordenado y transparente.”

Mientras tanto, al menos 7 adolescentes están viviendo precariedades, sus familias se han quedado sin trabajo y muchas de ellas han pasado hambre. En medio de esta pandemia que está presente en más de 118 países y que se espera que la tasa de desempleo continúe, hay millones de personas luchando por no morir de hambre antes que morir por la pandemia, estas niñas son parte de esos millones que hoy en día no tienen qué comer porque se olvidaron de pedir durante 4 meses los fondos que les ayuda a sobrevivir después de sobrevivir a un fuego que se pudo haber evitado.

Autoría y edición

Investigadora, periodista y diseñadora gráfica.

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