Día 2: Caso Molina Theissen, declara la madre de Marco Antonio y Benedicto Lucas

COMPARTE

Créditos: dia2

Continúa la búsqueda de la verdad.

Texto y fotografías: Juan Calles

La jornada en el Tribunal C de Mayor Riesgo estuvo claramente dividida en dos, durante el segundo día de audiencia por el caso Molina Theissen, fueron llamados a declarar, por la mañana Benedicto Lucas García, y por la tarde la Señora Emma Theissen Álvarez, madre de Marco Antonio.

En el transcurso de la mañana la sala de audiencias lució vacía; la poca asistencia fue superada un par de horas después, cuando fue llamado a declarar el ex general Manuel Benedicto Lucas García, quien después de enumerar todos los cargos que ostento dentro de la institución armada, fue interrogado tanto por los abogados querellantes y del Ministerio Público (MP), como por la defensa.

Las preguntas del MP y los abogados querellantes eran interrumpidas por los abogados de la defensa, quienes objetaban todas las preguntas, parecían no entender o no les importaba entender la reiterada explicación del juez Pablo Xitimul de no ser el momento adecuado para sus alegatos.

Soy cofrade, soy héroe nacional.

Lucas García enumeró uno a uno sus cargos haciendo alarde de una potente memoria, pero lució confundido y repetitivo cuando los querellantes preguntaban por la forma de funcionamiento de la inteligencia militar. Repitió muchas veces que en Guatemala no se vivió una guerra regular; y que durante su gestión militar no se siguieron los manuales de guerra conocidos y presentados por los querellantes como medios de prueba, incluso se permitió involucrar a uno de sus compañeros de celda, al sugerir hacerle las preguntas sobre inteligencia militar al Coronel Francisco Luis Gordillo, quien era el jefe de la temida inteligencia militar G2 e insistió de nuevo en no conocer los manuales.

Durante el interrogatorio, alargaba innecesariamente sus respuestas contando sobre su bondad y su trabajo comunitario, afirmando que goza de las simpatías populares pues ha regalado tierras y ha dado dinero para curar a los enfermos, historia que recuerda a los capos de la droga. Por otro lado, afirma ser héroe nacional pues participó en la sublevación del 2 de agosto de 1954, sin embargo, más adelante narra que viajó a Francia a recibir cursos militares junto a militares de la “liberación nacional”.

Más adelante, insiste en narrar que es un Cofrade, siendo las cofradías un gremio religioso inventado por la iglesia católica para eliminar las creencias ancestrales sobre la cosmovisión maya. La cofradía y los cofrades son una herramienta del colonialismo racista para eliminar la cultura ancestral maya.

Denotó conocer al dedillo el guión preparado por la defensa, haciéndose ver como un anciano bonachón que no es capaz de matar una mosca, sin embargo, Lucas García fue general de un ejército que realizó masacres en todo el territorio nacional.

Emma Theissen Álvarez, una voz femenina que truena en la audiencia

Al caminar hacia el lugar en donde prestaría su declaración por la desaparición de su hijo de 14 años Marco Antonio, y por la tortura y violación de su hija. La señora Theissen Álvarez lucía nerviosa pero no vaciló y su voz se dejó escuchar segura e inquisitiva.

El peso de lo sucedido y el paso de los años es evidente en la maestra de educación primaria que debió salir al exilio por lo sucedido a su familia.

Cuando se le pregunta quien secuestró a su hijo menor y torturó y violó a su hija responde sin vacilar y con una firmeza que estremece “el ejército de Guatemala”.

La defensa pregunta ¿Cómo puede asegurar que fue el ejército de Guatemala que hizo eso? Ella responde con la misma contundencia: “Es el único aparato que podía hacer eso en Guatemala y porque las placas del carro en el que se llevaron a mi hijo eran del ejército”; la defensa enmudeció un momento.

Pero aún faltaba más, los abogados querellantes preguntaron si podía reconocer a quienes secuestraron a su hijo de 14 años, la señora Theissen afirmó que en la sala se encontraba uno de ellos, (Yo en ese momento intentaba registrar las reacciones de los acusados y me encontraba frente a Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, antiguo miembro de la G2 quien en ese preciso instante hipó nervioso) El Juez Xitumul dijo que la señora Theissen podía pararse y señalar a esa persona, entonces ella se encaminó hacia los acusados y buscando esa inolvidable y temible cara lo encontró sentado con las manos entre las piernas y lo señaló “ese que está sentado al final de la banca, con menos pelo, pero él fue” dijo señalándolo frente a frente.

Al llegar el momento de la defensa de los militares para interrogar a la señora Theissen lo hicieron respetuosamente y dirigiendo sus preguntas a mostrar una supuesta incongruencia entre anteriores declaraciones y las que la señora Theissen brindó este segundo día de audiencia. Tratando de debilitar la narración de los hechos, mostrando supuestas contradicciones. Además Jorge Lucas Cerna, abogado de Benedicto Lucas García, al hacer preguntas sobre terceros no presentes en la audiencia se vio obligado a retirar una pregunta sobre un antiguo abogado de la señora Theissen, antes de retirar la pregunta lanzó su recurrente amenaza que más adelante en el juicio dará a conocer detalles “interesantes” al ser tan repetitiva su amenaza, dejó de causar el supuesto efecto intimidatorio.

Antes de finalizar la audiencia los abogados de la defensa intentaron argumentar un interés económico de la familia Theissen, pues la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ordenó al Estado de Guatemala resarcir económicamente a la familia, sin embargo es evidente el interés por la búsqueda de justicia, por dignidad, por valentía, porque un niño como Marco Antonio Molina Theissen merece justicia, merece dignidad. Cuando se le preguntó a la señora Theissen si buscaba beneficios económicos ella tranquilamente respondió con un claro monosílabo, NO, ¿Qué busca señora? Ella levantó la vista hacia el juez Xitumul y respondió JUSTICIA.

Durante el primer día de audiencia los acusados intentaron causar lástima, durante el segundo quisieron mostrarse bondadosos y beneméritos, las dos actitudes tratan de ocultar la evidencia de una guerra desigual y fraticida, mientras tanto, la familia Theissen continua el camino de la justicia, por la vía de la verdad. Dos declaraciones que evidencian la calidad humana de civiles y militares.

Autoría y edición

Periodista

COMPARTE