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Fotografía Organización de Naciones Unidas (ONU).

Por Andina Ayala

Las epidemias y pandemias nos hacen hablar con más fuerza sobre el derecho a la salud que debiera estar garantizado por el Estado, al mismo tiempo estos fenómenos, develan la precariedad de éste y el impacto en la vida económica y social en el país. Esto representa un desafío para el sistema y la sociedad, pero antes de ser pensado se hace oportuno conocer los detalles, en este caso de la enfermedad COVID-19, que hoy azota al mundo entero.

Puedes ver el mapa de presencia de la pandemia:

Mapa de presencia de la pandemia aquí.

El virus SARS-cov-2, se transmitió de una manera tan rápida que pronto cruzó fronteras convirtiéndose en una pandemia que contabiliza a 173, de 193 países que hay en el mundo, por esto los gobiernos fueron llamados por la Organización Mundial de la Salud, a tomar medidas extremas, como el aislamiento total o parcial de sus pobladores.

¿Qué es COVID-19?

COVID-19 es el nombre de la enfermedad generada el virus SARS-cov-2, uno de los virus conocidos también como Coronavirus. Según la Organización Mundial de la Salud OMS-OPS “los coronavirus son una extensa familia de virus, pueden causar desde un resfriado común, hasta el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales”.

Encuentra más información aquí: Información sobre covid 2019

La primera persona detectada con la enfermedad COVID-19, se encontraba en una provincia China llamada Wuhan, el 31 de diciembre de 2019. La enfermedad se presenta como una neumonía fuerte, “todos los daños que causa, son porque el cuerpo está tratando de defenderse, la fiebre aumenta para tratar de matar al virus, el moco aumenta para poder inmovilizarlo y entonces los pulmones se congestionan”, explica la doctora y epidemióloga de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Aída Barrera.

Para las autoridades en Guatemala, un caso es sospechoso de COVID-19 cuando:

¿Cómo se contagia?

El SARS-cov-2 es un virus pesado “compuesto de una serie de proteínas, que no le permiten esparcirse más allá de 1.20 o 1.50 metros de distancia“, explica el presidente de la Sociedad Científica de Patologías Adictivas del Colegio Médico de Tucumán, Argentina, Alfredo Miroli. Además, se caracteriza por resistir en el ambiente por horas o varios días, dependiendo de la superficie. El virus no penetra la piel, pero puede adquirirse si una persona inhala las gotículas que haya esparcido una persona infectada al toser, exhalar o hablar, o puede adquirirse por el contacto de nuestras manos en superficies contaminadas.

Para prevenir el contagio, hay que evitar tocarse la boca, los ojos o la nariz con las manos. Priorizar el lavado de manos de manera profunda y constante, especialmente si nos encontramos en una zona de mucha circulación de personas.

Los mejores aliados son el agua y el jabón, funciona también el gel antibacterial. Lo importante es limpiarse constantemente. Otra forma de prevenir o evitar el contagio es a través del uso de mascarillas, pero hay al menos dos problemas con su uso: primero, que debe ser una mascarilla adecuada, en otras experiencias virales como la gripe porcina A (H1N1) la OMS recomendó utilizar “mascarillas filtrantes (del tipo FFP2 en la UE, o del tipo N95, certificado por el NIOSH, en Estados Unidos)“. El segundo, es la escasez mundial del producto.

La OMS recomienda, como medida que las personas se mantengan más de 1 metro (3 pies) de distancia de una persona que se encuentre enferma. Usarán mascarilla, las personas confirmadas con la enfermedad, las personas que tengan tos, estornudos o síntomas de la enfermedad y los que atienden a un sospechoso o enfermo la infección.

El 22 de marzo en conferencia de prensa desde el departamento de Quetzaltenango, el presidente de Guatemala recomendó el uso de cualquier mascarilla para las personas que salen a la calle o que brindan atención al cliente, e hizo referencia a que la colaboración de los guatemaltecos en tomar dichas medidas, ya que ésto estaba ayudando a controlar la expansión de la enfermedad.

En conferencia de prensa desde Xela el presidente Giammattei expresó puntos importantes del Covid-19

En opinión de la epidemióloga Aida Barrera, las mascarillas menos especializadas “podrían ayudar a por lo menos, disminuir la carga de virus que entra al cuerpo“. Según una publicación del medio español LAVANGUARDIA “la máscara doméstica puede proteger algo, pero también llevar a olvidar las medidas realmente efectivas“.

En cuanto a las mascarillas de tela, Barrera dijo, no conocer ningún estudio científico sobre el comportamiento del virus sobre la tela “recordemos que todo esto es nuevo, para todo el mundo“, agregó. Según el medio español citado arriba, la UPC (Universidad Politécnica de Catalunya), dijo: “el algodón está totalmente desaconsejado porque, pese a su grado de confort, absorbe el agua y las microgotas con virus. Además es un tejido que si no está tratado con antibacterianos, favorece su crecimiento”.

¿Cuál es el tratamiento para COVID-19?

La Organización Mundial de la Salud, como órgano rector en el mundo, no ha dado una recomendación especifica sobre el tratamiento a utilizar para los pacientes con COVID-19.

En opinión de Sofía Marroquín, química farmacéutica y hospitalaria, países como Guatemala podrían aplicar “tratamientos basándose en estudios rigurosos generados por China y países europeos“.

Recientemente, médicos y expertos de los países de Cuba, China y Rusia unieron fuerzas para atender casos en Italia el 22 de marzo de 2020. Habrá que recordar la amplia experiencia de los científicos cubanos en el combate al Ebola, otra enfermedad viral que tuvo un brote en 2014 en algunos países de África.

El 25 de marzo el medio BBC Mundo publicó que la OMS está trabajando en un “ambicioso diseño“de cuatro terapias para atender los casos de COVID-19, y que consisten “en medicamentos o combinaciones que se han utilizado en el tratamiento del ébola, la malaria o el VIH“.

Los cuatro tratamientos según el noticiero son: 1.Remdesivir. 2. Cloroquina/hidroxicloroquina. 3. Ritonavir y lopinavir y 4. Ritonavir/lopinavir e interferon-beta.

Lee más aquí: Coronavirus: cuáles son los 4 tratamientos que la OMS estudia para combatir el covid-19

Se debe tomar muy en serio el no auto medicarse, y seguir al máximo las medidas de prevención — la limpieza de manos y aislamiento social-, y la atención médica a tiempo.

Derecho humano a la salud

La Organización Mundial de la Salud — OMS ha planteado que “el derecho a la salud para todas las personas significa que todo el mundo debe tener acceso a los servicios de salud que necesita, cuando y donde los necesite, sin tener que hacer frente a dificultades financieras. Nadie debería enfermar o morir solo porque sea pobre o porque no pueda acceder a los servicios de salud que necesita.“ Esto tiene un significado crucial para este momento en el mundo.

La mayor preocupación del virus para médicos como Edgar Gonzáles, ex vice ministro de salud y actualmente docente de la Universidad Rafael Landívar, es que al tener una red hospitalaria “tan precaria, sin conocimiento de cómo podrían avanzar los casos, tampoco se conoce si será suficiente nuestra capacidad, de intensivos y ventiladores especiales“.

Tanto Gonzáles como Barrera coincidieron en que el gobierno ha hecho lo que ha podido, pese a que otras fuerzas, como las de sectores económicos se resistían a acatar las medidas de aislamiento social estricto.

Barrera recuerda que, “más de la mitad de la población trabajadora en el país, subsiste en economía informal, y el aislamiento social les afecta directamente, aun así es una medida importante para evitar que la infección se salga de control“.

Por otro lado, el doctor Gonzáles, enfatiza en que informar a la población es necesario, “pero si no tienen capacidades económicas, si disminuyen sus ingresos o son despedidos temporalmente, van a cambiar los grupos vulnerables“. Es decir, de personas de la tercera edad y pacientes con enfermedades crónicas a personas que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Debido a la incertidumbre del comportamiento del virus en nuestro territorio, médicos y científicos de las áreas químicas, biológicas y farmacéuticas han estado insistiendo en fortalecer la vigilancia de la pandemia idealmente haciendo pruebas masivas de COVID19.

El gobierno ha dado un paso importante, al aprobar la que no solo el Laboratorio Nacional de Salud (LNS) realice análisis, desde el 25 de marzo, se que permitió el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y la Facultad de Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, apoyen en ello.

El Congreso de Guatemala autoriza la realización de pruebas Covid-19 a en el IGSS y la Facultad de Farmacia de la USAC.

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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