La comadrona q´anjob´al Tumin Xhimon celebró sus 100 años bailando

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Créditos: Pablo Sigüenza

Por Andina Ayala y Simón Antonio Ramón

Dominga Baltazar Mateo conocida como Dominga Simón o Tumin Xhimon su nombre en q’anjob’al, nació el 8 de febrero de 1920, celebró junto a sus seres queridos en el cantón San Miguelito del municipio Santa Eulalia sus cien años de vida.

En el idioma q’anjob’al al aire se le llama kaq’e, los niños y niñas que comienzan a aprender a hablar lo llaman keq’. Dominga atendió partos durante 50 años, en su comunidad y otros sectores del muncipio de Santa Eulalia, en las comunidades a este trabajo se considera dar  el primer aire a los recién nacidos.


Nació en la aldea K’ixab’aj y creció en el cacerio Yul yet Nayo del municipio de Santa Eulalia, Huehuetenango, una comunidad ubicada en el oriente del municipio y colindante con el municipio de Barillas e Ixcán en el departamento de Quiché.

Una mujer sabia, comadrona de profesión, ha trabajado como terapeuta de huesos, hasta donde su cuerpo y su vista se lo han permitido.

Tumin es la menor de tres hermanas Maya q’anjo’al, Josefa y Juana Baltzar Mateo. Las tres fueron hijas de Simón Baltazar (Xhimon Maltixh) y Francisca Mateo (Palik Martín), una de las familias originarias de Santa Eulalia.

Fotografía Pablo Siguenza

Desplazadas por la guerra

Josefa, hermana mayor de Dominga vive en el estado de Campeche, México, con dificultades de la vista ha superado los cien años de edad, lo que sus ojos vivieron fueron las historias de la guerra, recurrentes en las decadas de finales de siglo XX. De jóven tuvo que trasladarse a causa de la represión del ejército que azotó el país. Juana Baltazar su otra hermana también fue desplazada de Huehuetenango hacia Ixcán Quiché, pero falleció en medio de la guerra.

La guerra también marcó la vida de los tres hijos de Dominga, especialmente a su primera hija, Francisca Baltazar quien vive actualmente en Quintana Roo, México, desplazada junto a su esposo Mateo Pedro. Antes de la represión en los años 80 cosechaban sus cultivos en la aldea Momonlaq de Barillas. Durante 40 años Dominga no se ha reencontrado con su hija y sus nietos.

Domingo Mateo, el segundo de los hijos de Dominga, tiene ocho hijos. Eulalia Ramón, la tercer hija, tuvo nueve hijos, ambas familias viven en el cantón San Miguelito en Santa Eulalia, junto a sus nueve nietos celebraron el centenario de esta mujer sobreviviente de la guerra, comadrona y abuela.

Parte de su historia de vida, se puede conocer a través del testimonio de uno de sus nietos, Simón Antonio Ramón, periodista q’anjob’al y corresponsal de este medio.

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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