El centro comercial Miraflores debe asumir la responsabilidad por la muerte de un trabajador

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Créditos: photo_2020-02-23_18-01-00
Tiempo de lectura: 2 minutos

Por Ronalth Ochaeta

Sobre el caso de la muerte de una persona –trabajador- ocurrida el 18 de febrero en el Centro Comercial Miraflores, ubicado en la zona 11 de la Ciudad de Guatemala. Después de una discusión laboral y sobrevenirle un infarto al corazón, con la indolente actitud de la seguridad privada, que impidieron le prestarán los primeros auxilios inevitablemente falleció en uno de los baños del centro comercial. Mi indignación por lo ocurrido. Y escribo lo que pienso.

El bien jurídico de la Vida es superior al de la propiedad privada. No hay donde perderse. Existió omisión de auxilio, obstrucción a la justicia (había fallecido), no podían remover el cuerpo sino era con presencia del Ministerio Público –MP-.  La hoy viuda en un documento que le hicieron firmar a condición de que una funeraria privada retirara el cuerpo del fallecido es objetable, estaba en estado de conmoción, y por lo tanto es inválido cualquier documento que suscribió, y un fraude de ley.

Los propietarios del centro comercial Miraflores intentarán responsabilizar a la empresa de seguridad, o argumentar que la muerte se debió a una condición preexistente en su salud. Sin embargo, a la luz del relato de testigos, ellos serían solidaria y civilmente responsables de esa muerte.

Ojalá la viuda de la víctima sea asistida de un abogado consciente, y que tenga la paciencia para demandar una indemnización millonaria, que demorará un par de años. Este hecho debe servir a los congresistas para revisar la ley, y pedir información a las autoridades correspondientes del ¿Por qué? y ¿Cómo? se autorizan estos centros comerciales, que argumentan propiedad privada para evadir primeros auxilios como en este caso, y hasta el de la presencia de la autoridad.

El MP tiene un caso emblemático por lo que representa; y ante quienes se enfrenta, el Congreso un caso para reivindicarse frente a una ciudadanía que es presa de la impunidad de la justicia, pero también de la voracidad de empresas comerciales. Y la ciudadanía, tenemos también un caso para no ser indiferentes, esta vez  le ocurrió a esa persona, mañana puede ocurrir con nosotros, un familiar o una amistad. 

Hay que tomar acciones, por ejemplo; dejar de asistir a ese centro comercial y a cualquier otro propiedad del mismo consorcio hasta que no hagan una disculpa pública, a qué asuman responsabilidad con la familia de la víctima y protegerán hasta la mayoría de edad a los niños menores de edad.

¡Dejemos la indiferencia, y actuemos!

  • Ronalth Iván Ochaeta Argueta, es abogado y notario, Magister en derecho internacional de los derechos humanos.
Foto https://www.tripadvisor.com.mx/

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