Tierras raras: minerales estratégicos en Izabal determinarán el futuro del sistema económico

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Créditos: Redes

Por Andina Ayala

A los minerales que determinarán el desarrollo de la tecnología del futuro les llaman “tierras raras“. Están registradas en la parte inferior de la tabla periódica de los elementos, aparentan no pertenecer a ella, pero su descubrimiento representa una verdadera revolución científica.

El Estor, Izabal se ubica a 318 kilómetros de la ciudad capital. Para llegar allí, primero hay que pasar por la carretera Jacobo Árbenz Guzmán, (CA9), después tomar el cruce de la ruidosa (ruta CA13) para después tomar la ruta 7E, que atraviesa el Estor. Sobre el cruce de Río Dulce pueden visibilizarse esos vehículos de carga que sobre sus ruedas integran una palangana de metal de al menos 10 metros. El automóvil se sobresalta por las condiciones del asfalto, y por el temblor que provocan las góndolas a su paso.

Las góndolas de volteo impresionan por su imponente tamaño, pero también por su contenido, las toneladas de tierra en bruto. En una entrevista de mayo de este año, para el equipo de Forbidden Stories, Dmitry Kudryakov presidente de CGN-Pronico, dijo que la empresa exporta mensualmente 455 mil toneladas de mena, 1 mil 500 toneladas diarias, 30% es extraída de la licencia Fénix en el municipio de El Estor y el 70% del municipio de Los Amates, de la licencia Montufar.

Imagen: ICEFI

Las 1 mil 500 toneladas diarias equivaldrían a 20 o 25 viajes en las góndolas, ya que cada una tiene capacidad de recopilar 18.75 toneladas de tierra en bruto. Jacobo García, periodista del diario español El País, asegura que en su primera visita a El Estor recuerda haber contado más de 100 góndolas por la carretera, a lo que Kurdiakov respondió: “a veces sí, los periodistas exageran…“

Con esa actividad, vale la pena intentar una aproximación al tema y preguntarnos ¿por qué es tan valioso transportar las tierras de nuestro país en un buque por cientos de kilómetros marítimos hacia Ucrania? ¿Qué contiene los volcanes de tierra que se están llevando? Esta pregunta ni siquiera puede ser contestada con certeza por las autoridades, ya que según ellos mismos carecen de controles rigurosos, tanto de auditorias ambientales como fiscales.

¿Qué son y porqué son tan raras esas tierras?

No son realmente tierras, son 17 elementos químicos de la serie de los lantánidos y se dividen en dos: tierras raras ligeras: La, Ce, Pr, Nd, Pm, Sm y Eu. Y tierras raras pesadas: Gd, Tb, Dy, Ho, Er, Tm, Yb, y Lu[1]. Estos elementos tienen la característica de ser difíciles de extraer y posteriormente de separarse de sí mismos. Procesar tierras raras conlleva un alto coste en relación a lo que se obtiene, no obstante, en un documental de la DW, se explica que estos elementos “abren nuevas posibilidades al desarrollo tecnológico y sin ellas no habrá progreso”.

Descubrimiento

Según Michael Bau, de la Universidad de Jacobs Bremen Alemania, fue el Cerio (Ce) el primer elemento de tierras raras en usarse, para dos aplicaciones: como piedras de encendedores y para fabricar lámparas de gas. Posteriormente, se descubrió que a través del Lantano (La), podría reducirse el costo de producción de gasolina y aunque nos siga pareciendo elevado, según el científico, sin este elemento de tierras raras tendría un valor triplicado.

Imagen: ICEFI

Se tiene a China como el mayor referente productivo de tierras raras. Aunque en 1940 Estados Unidos no se quedaba atrás, fueron los primeros en producirlas pero en 1950, China empezó a liderar el proceso de extracción debido a que dentro de sus fronteras se sitúan los yacimientos más grandes del mundo. La mina de hierro, Baotou, que existe desde 1927, durante algún tiempo desechó las tierras raras del lugar, hasta que los precios del mercado mundial se elevaron.

En las décadas de 1980 y 1990 China inició la explotación en masa de estos elementos, explica el jefe de la sociedad China de tierras raras en el documental de DW. Es decir que varios factores intervinieron para que dicho país lidere el abastecimiento mundial: las condiciones geológicas y la experiencia como gigante comercial y minero.

Las tierras raras no se identifican fácilmente, según el investigador Jörg Reichert, “se ocultan en una matriz color gris cemento y no hay ningún destello ni resalta como con los diamantes”, solo se sabe si están ahí a través de análisis geoquímicos. 

Imagen: Producción de tierras raras por país 2018


La discusión para Guatemala podría partir de dos elementos: constatar si las hay o no, y por qué intentar saberlo ahora. Para empezar estas dudas no son novedosas, ni para el periodismo ni para la investigación social. Pensar en tierras raras u otros minerales estratégicos como el uranio, nos obliga a revisar la historia de la mina más vieja de nuestro país: la Compañía Guatemalteca de Níquel (Exmibal), debido a que desde su instauración ha sido hegemónica frente al control y fiscalización del Estado. A este, más bien le ha tocado bailar al compás que le toque este longevo y gigante minero.

Antecedentes del entreguismo en Guatemala

La historia de la metalurgia de Guatemala, se remonta a la entronización de la Compañía Guatemalteca de Níquel, antes llamada Exploraciones y Explotaciones Mineras Izabal, S.A. (EXMIBAL). En el libro “EXMIBAL contra Guatemala”, el economista Rafael Piedrasanta Arandi, narró como en 1964 una publicación de un banco estadounidense, el Chase Manhattan Bank ofrecía a Guatemala como atractivo de inversión minera, al mismo tiempo incentivaba la idea heroica de subalternidad a los inversores, invitándoles a  “ayudar a las naciones menos desarrolladas”.

El abogado Alfonso Bauer Paiz (1918-2011) en un artículo para la revista electrónica Albedrío explicó que, en abril de 1965, durante el gobierno militar de Enrique Peralta Azurdia se emitió el código de minería, pero que fue “elaborado por un técnico extranjero y redactado al antojo de la compañía subsidiaria de la International Nickel Co. (INCO), la EXMIBAL. Para que cuatro meses después, en agosto, se otorgara la licencia de explotación por 40 años, para extraer níquel, cobalto, hierro y cromo.

En 1979 Adolfo Mijangos, Julio Camey Herrera, Rafael Piedrasanta Arandi y el propio Alfonso Bauer, investigaron y fundamentaron su oposición al proyecto extractivo, además de seguirle las pistas al proyecto en el ámbito de las deudas que el Gobierno adquirió en beneficio exclusivo de dicha compañía. Sugirieron que los mineros también podrían estar extrayendo Uranio, este metal radioactivo que alude a las armas de destrucción masiva y al temor de la guerra mundial. Después de esas declaraciones, aprovechando el contexto represivo e impune del terrateniente y militar Romeo Lucas García, el grupo de académicos y políticos sufrió varios atentados que derivaron en 2 asesinados y 2 exilios, uno de ellos fue Bauer Paiz.

Tierras raras en Guatemala

Afortunadamente de cierta manera, el país ha avanzado y para hablar del tema minero se puede acudir a la propia fuente. Según el catastro minero, publicado en la página web del Ministerio de Energía y Minas (MEM), no se ha adjudicado licencia de exploración o explotación de tierras raras a la Compañía Guatemalteca de Níquel. No obstante hay dos empresas con licencia de exploración aprobadas, esto significa, en opinón del geólogo Manuel Mota que “si las empresas tienen el interés o lo tienen reportado es porque ellos encontraron trazas importantes, ¿Cuáles tierras raras? Ahí habría que ver”.

Las empresas con licencia de exploración aprobada para tierras raras son Mayaníquel S.A. que obtuvo el permiso hace casi 20 años. El nombre del proyecto es “Chatala“, licencia LEXR-830 con una extensión de 99.9 kilómetros cuadrados, que se extiende hacia los municipios de Cahabón, Senahú, Panzós, en Alta Verapaz;  y El Estor, Izabal.

La otra es la licencia de exploración, “José del Lago II“ (LEXR-016-13) tiene adjudicados 25.12 kilometros cuadrados en el municipio de los Amates, Izabal, a nombre de la empresa Visión Química, S.A en 2015.

Imagen: Catastro minero (MEM)

La empresa Mayaníquel tiene, además, una licencia de explotación de 15 kilómetros cuadrados que abarca dos municipios de Alta Verapaz: Senahú y Panzós. El proyecto “Sechol“ extrae cobalto, cromo, hierro, magnesio y níquel y también hace uso de las góndolas para exportar la tierra izabaleña en bruto a Europa y Asia.

Imagen: Catastro minera Guatemala (MEM)

La licencia de explotación fue aprobada durante el gobierno del general Otto Pérez Molina,  en 2013. Durante ese período, quién estaba a la cabeza de la cartera minera era Enrique Archila Dehesa. En una publicación del Centro de Medios Independientes (CMI), se asegura que Enrique no tenía “experiencia alguna en el ramo“ pero era hijo de un mayor retirado, -Francisco Rolando Archila Marroquín y hermano de un ingeniero petrolero Herbert Alejandro Archila Dehesa, “vicepresidente de Manejo de Portafolio y Planeación de la transnacional minera más grande del mundo, la anglo-australiana BHP Billiton”. Tiempo después, “Billiton fue accionista mayoritaria de la empresa minera  Mayaníquel, con extensas licencias mineras en municipios de Alta Verapaz e Izabal, contiguos el proyecto de níquel Fénix, en El Estor, Izabal”.

En el tema minero se intersectan algunas variables, por un lado la opacidad e intereses detrás de una inversión de exploración o explotación, aunada al casi nulo control de los recursos naturales aprovechables; el manejo y cuidado ambiental de las autoridades correspondientes  y sobre el desden institucional, el papel comunitario visto como defensa de esos recursos naturales, que de otra forma desata conflictos en la cotidianidad local.

Para el ingeniero geólogo Manuel Mota, “es el Ministerio de Energía y Minas quién por ley tiene la responsabilidad de tener un catastro de los recursos potenciales que tiene Guatemala en el tema minero, a través de la Dirección General de Minería.  Desafortunadamente lo que siempre pasa con todos los gobiernos y con todas las instituciones es que para la investigación se carece de recursos”.

– ¿Hablamos de una autodestrucción institucional? 

“Ellos (MEM) dependen mucho de investigaciones que hagan empresas externas, o empresas privadas que tengan un proyecto de investigación porque quieren invertir. Fuera de eso,  hasta donde recuerdo estamos en la calle de la amargura en recursos para investigar”.

Del lado académico recurrimos al ingeniero César Fernando Monterroso Rey, docente de la carrera de Geología del Centro Universitario del Norte de la Universidad de San Carlos (CUNOR), con sede en Cobán, cabecera de Alta Verapaz. En su experiencia los estudiantes prefieren estudiar otras áreas de la geología como la volcánica. Las tierras raras “no son estudiadas por falta de recursos”.

Entonces podría deducirse que si se están explotando tierras raras, desde la institucionalidad el país está desdentado y a merced de lo que las compañías privadas decidan reportar que materiales extraen. 

Minerales estratégicos para las potencias del mundo

Las tierras raras son ahora materiales indispensables para obtención de productos “inteligentes“, desde un celular hasta energía eólica. Las tierras raras son caras y escasas y en los últimos 20 años el consumo de estas se duplicó. Para la investigadora Andrea Koschinsky “muchos de esos materiales se encuentran en ecosistemas remotos, o muy sensibles como la selva tropical, o la extracción tiene lugar en donde la gente trabaja en condiciones inhumanas”.

Es probable que a Estados Unidos le interese independizarse de China. Especialistas aseguran que al hablar de tierras raras, se habla de una disputa “comercial” entre Estados Unidos y China que se recrudece con los años, puesto que quién domina el mercado de estos metales es China, según el medio LA VANGUARDIA, “el 83% de su producción, puesto que alberga en su subsuelo la mayoría de las reservas mundiales: el 55%“. Además, se aseguró que “China puede bloquear cuando quiera el comercio de estos metales. Porque Estados Unidos abandonó hace años la explotación por tema regulatorios e impacto medioambiental. Le salía más barato comprarlos desde fuera”.

Otro dato interesante es que algunos tipos de tierras raras se acompañan de Uranio. Según los científicos es un elemento químico y metal radiactivo, tiene el mayor peso atómico de entre todos los elementos que se encuentran en la naturaleza. El uranio es apróximadamente un 70 % más denso que el plomo, dependiendo de su densidad puede usarse para extraer energía o para la producción de municiones perforadoras y blindajes de alta resistencia. Su fragmentación puede hacerse en trozos afilados y es inflamable.

Desarrollo capitalista sobre un grave costo ambiental

En una publicación de septiembre de este año el medio Los Angeles Times describe que “los resultados son discordantes: en las regiones ricas en minerales de China, el agua y el suelo envenenados han provocado tasas anormales de enfermedades en los “pueblos con cáncer” de los cuales los residentes empobrecidos no pueden permitirse el lujo de mudarse. Cultivos y animales han muerto alrededor de un lago crujiente de lodo negro radiactivo formado a partir de desechos mineros cerca de un importante sitio minero en Baotou, Mongolia Interior. Es tan grande que es visible por satélite”.

Desplazar el riesgo ambiental y social a Guatemala

Una estrategia geopolítica ha sido trasladar los costes ambientales y sociales a países débiles institucionalmente o fáciles de corromper, esto podría abrir otras dudas en cuanto a por qué un país minero como Rusia a través de una casa matriz ubicada en Suiza (Solway), a su vez conocida como un paraíso fiscal, invierta en Guatemala, para luego vender a China, según ellos, mena de níquel.

Al igual que Solway, Mayaníquel quienes sí “exploran“ tierras raras, apuestan por exportar la tierra en bruto desde Izabal a Europa y Asía. Existen indicios que algo muy valioso es lo que está viajando vía marítima. Las tierras raras son tan preciadas en el mercado global, que incluso no se cotizan públicamente, sino en reuniones de inversionistas y se sugiere que los precios pueden llegar a representar cifras millonarias.


[1] Análisis y caracterización de las tierras raras en el yacimiento El Teniente. López, Angélica Belén.  https://biblioteca.sernageomin.cl/opac/DataFiles/14905_v2_pp_195_198.pdf

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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