Chuwa Nima´ Ab Äj´ la ciudad Kaqchikel, sitio arqueológico antes conocido como Mixco Viejo

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Créditos: Andina Ayala

Por Andina Ayala

Cientos de personas visitan cada fin de semana  el parque arqueológico conocido como Mixco Viejo, su nombre en kaqchikel  es Chuwa Nima´Ab´ Äj´ que significa “frente a la gran piedra”.  Es una ciudad precolombina rodeada de profundos barrancos, cuya importancia fue el control de rutas comerciales y de defensa militar del pueblo Kaqchikel. 

A solo 60 km de la capital en el municipio de San Martín Jilotepeque del departamento de Chimaltenango, se encuentra Chuwa Nima´Ab´Äj’ un sitio arqueológico que ofrece además del contacto con la historia ancestral de las comunidades Kaqchikel que allí habitan, un momento de desconexión total de la polución y dinámicas de consumo de la capital.

Foto: Andina Ayala

Durante la caminata se respira aire puro y se percibe el dulce sonido de las aves. La subida por los cerros, pone en acción nuestro sistema cardiovascular, regenerando así los conductos sanguíneos. La recompensa llega en cada cima, pues es allí donde se ubican las estructuras arquitectónicas.

Karl Sapper geógrafo alemán, es conocido por ser uno de los primeros extranjeros en investigar el sitio en 1896, pero fue a través de una misión dirigida por Henri Lehmann, que este se restauró en 1954. Arqueólogos y restauradores, dividieron el complejo en 12 grupos que comprenden 120 edificios, la mayoría de ellos son las bases de las construcciones sobre las  que existieron habitaciones de materiales naturales perecederos.

La ciudad Kaqchikel de Chuwa Nima´Ab´Äj’ ha sido testigo de las luchas y resistencias de las comunidades que habitan desde tiempos memoriales este territorio, en medio del crecimiento desproporcionado de municipios como Mixco, San Pedro y San Juan Sacatepéquez, la destrucción acelerada de sus ríos, bosques, montañas por la construcción de una mega planta minera para producir cemento. 

Foto: Andina Ayala

Territorio ancestralmente en disputa

Este sitio fue ocupado por el linaje Aq´ajal, el resto de la población habitó a sus alrededores. Las plazas comprenden templos ceremoniales, altares, dos juegos de pelota y pirámides de observación astronómica.

La arquitectura de los basamentos es bellísima, refleja equilibrio y proporción. Las lajas brillantes resaltan y las piedras de tonalidad cálida extraídas del río Pancaco, le dan un aspecto vigente al sitio, muy parecido a los revestimientos decorativos que se utilizan en la arquitectura moderna.

Fue una de las ciudades más importantes del altiplano por su organización defensiva y por ser un centro ceremonial. Han sido encontradas 52 urnas funerarias en las bases de los monumentos del sitio. Se encontraron varias piezas ornamentales de jade; puntas de lanza, y navajas de obsidiana, ya que en lo que ahora se conoce como San Martín Jilotepeque existe un yacimiento de este material. 

Chuwa Nima´Ab´Äj, se establece en el periodo que los arqueólogos denominan, post-clásico (año 900 al 1524 D.C.), caracterizado por ser un lapso convulso políticamente, y militarizado socialmente.

Según el antropólogo holandés Ruud van Akkeren, los poqomames fundan esta ciudad luego de haber sido expulsados de Baja Verapaz, debido a la expansión k´iche´ y llegan al altiplano a unirse con la población Chajomá, uno de los 3 reinos sobresalientes del periodo post-clásico. Los Chajomá fueron descendientes de Zacualpa población k´iche´, los otros dos reinos importantes de la época fueron el Kaqchikel y el K´iche propiamente dicho.

Tiempo después la ciudad fue tomada por los kaqchikeles quienes también se estaban expandiendo, los primeros quedaron sometidos por los segundos, y fue así como los kaqchikeles enfrentaron desde este fuerte, la invasión española, que a su vez, logró que la ciudad quedara abandonada en el XVI.  

El acceso al sitio arqueológico puede realizarse por dos vías: tomando la ruta de Ciudad Quetzal a San Raymundo o tomando la Ruta de San Pedro y San Juan Sacatepéquez.

Se estima que durante el Posclásico la población del reino Chajomá alcanzó de 15 000 a 20 000 habitantes un aproximado de 20 clanes. Documentos coloniales indican que 14 clanes (o chinamit en kaqchikel) sobrevivieron después de la invasión española, de ellos 10 clanes fueron repartidos entre San Pedro Sacatepéquez y San Juan Sacatepéquez y cuatro se concentraron en San Martín Jilotepeque, también es probable que los sobrevivientes de grupos chinamit menores fueran absorbidos por los clanes mayores[1].

Para el economista y sociólogo Guillermo Paz Carcamo, narra en su libro “Chwa Nima Ab’aj, Mixco Viejo”,  fue esta ciudad uno de los últimos bastiones de la resistencia Kaqchikel frente al ejército invasor, en estas tierras el ejército de la corona española fue derrotado muchas veces por el ejército Kaqchikel.

Foto: Andina Ayala

La resistencia 500 años después

Desde hace aproximadamente 12 años, la población de San Juan Sacatepéquez, resiste ante la industria extractiva de la empresa Cementos Progreso S.A. Para los pobladores la empresa y la mega carretera “Anillo regional”, atentan contra las formas de vida cultural, económica  y comercial, San Juan es conocido por ser un municipio productor de flores. La entrada de la familia Novela desde el año 2005, a través de sus empresas ha implicado una disputa clara por la defensa de la naturaleza debido a que dicha industria, supone la tala de los bosques, la competencia por el agua y afectación sobre ecosistemas complejos como los de las abejas, relacionados con las flores y la destrucción de cerros importantes para la cosmovisión del pueblo Kaqchikel.

Puedes leer… https://prensacomunitaria.org/denuncian-a-cementera-por-robo-de-tierras-en-santa-fe-ocana/

Recomendaciones para visitar el sitio

Además de disfrutar el recorrido por el complejo arqueológico Chuwa Nima´Ab´ Äj´  puede planear una parada por el mercado de San Juan Sacatepéquez, para degustar uno sus platillos típicos: el Pinol, es un recado salado preparado a base de maíz y gallina criolla. Se debe tomar en cuenta que la movilización por el centro de este municipio puede tomar varios minutos, y es recomendable, si no se conocen las rutas de salida, preguntar a los vecinos, ellos con gusto le guiarán.

Para gozar de una buena experiencia dentro del sitio, se recomienda usar crema protectora solar, gorra y ropa cómoda, el clima del lugar es caluroso, y por su topografía los visitantes están más expuestos al sol. La entrada tiene un valor de Q5.00, cuenta con parqueo sin costo, se debe pagar en la garita y después de unos metros de entrada se encuentra una segunda persona encargada de verificar que el visitante porte su ticket.

Se permite el ingreso de alimentos y de mascotas, no el de bebidas alcohólicas, tampoco el ingreso de armas. Algunas personas llevan sus propias parrillas y realizan un asado, pero la mayoría opta por llevar alimentos sin cocción.

Se recomienda estar hidratado y  haber descansado el día anterior, pues, la caminata por el sitio implica un esfuerzo físico considerable. En general el ambiente del parque es tranquilo y con paisajes maravillosos que apartan al visitante de la rutina citadina. Es un lugar realmente hermoso bien cuidado por las comunidades kaqchikeles y el Ministerio de Cultura y Deportes.  


[1] Hill, Robert M. II (junio de 1998). «Los Otros Kaqchikeles: Los Chajomá Vinak». Mesoamérica (Antigua Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) & Plumsock Mesoamerican Studies, South Woodstock, VT).

Autoría y edición

Antropóloga y corresponsal de Prensa Comunitaria, forma parte del equipo de investigación del proyecto Green Blood.

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