El periodista Carlos Choc sigue criminalizado por la CGN, debe firmar un libro cada mes

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Créditos: periodista
Foto: Prensa Comunitaria

Por Redacción Prensa Comunitaria

20 de septiembre 2019

Estas fueron las palabras del periodista Carlos Ernesto Choc, al realizar la firma del libro de actas, como medida sustitutiva:

“El día de hoy una vez más me he presentado a la Fiscalía del Ministerio Público (MP), del municipio de El Estor, Izabal, para firmar el libro de actas y así cumplir con las medidas sustitutivas.

Tengo 9 meses de estar bajo estas medidas y restricciones a mi labor periodística por acusaciones falsas de la compañía de níquel CGN Pronico de Solway Investment Group.

Fui ligado a proceso por dos delitos, amenazas y detenciones ilegales por el juez Edgar Aníbal Arteaga López el 22 de enero 2019. A pesar que el MP solicitó cerrar el expediente por falta de pruebas”.

Foto: Prensa Comunitaria

Antecedentes

Carlos Ernesto Choc Chub es periodista maya Q´eqchi´ de Prensa Comunitaria, originario de El Estor en Izabal, tiene una acusación penal en su contra desde agosto de 2017. Desde marzo él se encontraba trabajando en un proyecto de investigación periodística para este medio, sobre la contaminación del lago de Izabal y el papel de la gremial de pescadores. El 27 de mayo presenció y documentó el asesinato del pescador Carlos Maaz.

Le acusan de haber cometido detención ilegal, amenazas, daños, instigación a delinquir, asociación ilícita y reuniones y manifestaciones ilícitas. Se le vincula con hechos en donde supuestamente se retuvo a trabajadores de la empresa el 3 y 4 de mayo de 2017. En esos días la Gremial de Pescadores Artesanales de El Estor, realizaron una manifestación pacífica, como medida de presión, ante la falta de acción de las autoridades municipales y nacionales por el avance de una mancha roja en el Lago de Izabal. El hecho de relacionarlo con hechos y delitos alejados de su labor de periodista, es una forma de descalificar su papel, ya que esto hace más difícil obtener apoyo y respaldo.

La criminalización que atenta contra el ejercicio de periodístico

Desde el mes de marzo de 2017, Carlos Ernesto Choc junto al periodista Jerson Antonio Xitumul Morales, ambos de Prensa Comunitaria, documentaron la contaminación del Lago de Izabal y las actividades de la Gremial de Pescadores Artesanales de El Estor. Esto debido a un proyecto coordinado con la dirección de este medio.

Carlos Choc hizo un reporte en donde evidencia la contaminación del lago de Izabal.

Por la falta de respuesta de las autoridades municipales, después que se tomaran muestras del agua, la Gremial de Pescadores Artesanales, convocó a una manifestación para el 3 de mayo, esto fue cubierto por Choc.

Los primeros pescadores llegaron a la carretera a medio día del 27 de mayo para la manifestación, se sorprendieron a la presencia de policías antimotines de la Policías Nacional Civil.

Los tres periodistas Carlos Choc, Jerson Xitimul y Sandra Cuffe, llegaron al lugar para documentar la manifestación y presenciaron la represión policial y la muerte de Carlos Maaz por el impacto de una bala, que fue extraída en una inhumación el 20 de diciembre.

“Las acusaciones falsas hechas en mi contra por la compañía de níquel CGN Pronico —de Solway Investment Group— en mayo de 2017, fueron en represalia por documentar e informar la situación de contaminación del Lago de Izabal, al igual que la también criminalizada Gremial de Pescadores Artesanales de El Estor. Entre otros sucesos turbios alrededor de este caso, presencié y documenté el asesinato del pescador artesanal Carlos Maaz, ocurrida el 27 de mayo del año 2017.

Por ejercer el periodismo, no sólo fui perseguido penalmente, sino que también sufrí fuertes amenazas por las cuales tuve que desplazarme de manera forzada temiendo por mi seguridad, dejando a mi familia, obligado a guardar perfil bajo para seguir ejerciendo mi profesión. Además de mi caso, había otras 12 personas —comerciantes, pescadores y periodistas— acusadas falsamente y criminalizadas por las mismas razones”.

Ser periodista no es un crimen.

Autoría y edición

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