Cicig, la culpable de todos los males del gobierno

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Tiempo de lectura: 2 minutos

Fotografía: Johan Ordóñez, AFP

Por: Andina Ayala

La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) sigue siendo el cuco de los corruptos. Se ha vuelto la muletilla de las vistimas del pacto de mafiosos chupaimpuestos.

Cicig y el gobierno. Cicig, el gobierno y las vistimas de Cicig, todos se han vuelto tendencia en el universo de los memes. El pueblo digital no sospecha que está acudiendo a la apología patriarcal de un futuro despota que nos espera a la vuelta de la esquina, por eso ríe.


Mientas leo las noticias sobre Cicig imagino una historia cotidiana: si el gobierno fuera un hombre sería ese macho superficialmente poderoso, fanfarrón, cabrón, pero para los sobornos, bien aspiracional, racista y transero. A quién por asares del destino le presentan a la Cicig, encantadora por extranjera. Quiera que no, sin pensarlo se va de trompa con lo foraneo.

La Cicig, al principio como toda una dama recatada y sumisa, subordinada a la actitud y propuestas del macho. Como en muchas parejas. Después de un tiempo la relación se vuelve contractual, como la de un matrimonio y ¡algo cambia! entonces la Cicig, empoderada y autodeterminada comienza a cuestionar y señalar, reprobando las acciones del gobierno-macho.

El gobierno-macho no va a ceder ni un centimetro sus privilegios, impunidades y cuotas de poder. Entonces le da por atacar y difamar a su Cicig. La relación permanece en un estira y encoge. Como los matrimonios que dejan para el espacio privado los golpes y los insultos, hasta que se venzan los mandatos. 

Una vez disuelta la relación, del gobierno-macho ardido quedarse difamando a la Cicig. Un macho cotidiano no la bajaría de puta, por revelarse, por salirse del guacal. Esto para recuperar su imagen y sus cuotas de poder. El gobierno-macho sabe que quedó debilitado y desmantelado,  ¡necesita! seguir masticando el espiritu de la Cicig, hasta que el pueblo confundido de leer lo mismo y lo mismo, olvide lo que Cicig hizo, para que no se repita.

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